Eduardo Jiménez J.
jimenezjeduardod@gmail.com
@ejj2107
Bajo los estándares liberales europeos y
norteamericanos sería un candidato fascista.
Pero,
me inclinaría a calificarlo más como un candidato confrontacional, autoritario
de extrema derecha, en la línea de Trump, Milei, Bolsonaro y otros de la
región. El fascismo es algo más complicado.
Trump
es el modelo que López Aliaga ha seguido: radicales deslenguados de derecha, fake
news a lo largo de toda su campaña, y uso del poder del dinero e
influencias para alcanzar sus objetivos; aunque, valgan verdades, la copia
local no es tan convincente como el original.
Porky
desarrolló toda su campaña a través de la confrontación, el odio y la mentira.
Fue una estrategia política. Si opinabas lo contrario a él inmediatamente te
descalificaba como “corrupto” o “sirviente de Odebrecht”. Quiso simbolizar la
moral y dignidad nacional; de allí esa confrontación suicida -similar a la de
PPK en 2016- contra Keiko Fujimori y Fuerza Popular. No solo era “robarle
votos” de los sectores populares, sino establecer una línea demarcatoria entre
los corruptos son ellos, y nosotros los honestos.
Lo
malo es que estos maniqueísmos (“nosotros somos los buenos, ellos son los
malos”) hay que saberlos usar, ser dosificado, usarlos en el momento oportuno.
Y López Aliaga (a) Porky, usó y abusó de ellos.
LA
CAÍDA
Hay
un punto de inflexión que marca su caída. Cuando estando puntero en las
encuestas se suma y encabeza la censura contra el presidente interino José Jerí,
promovida inicialmente por la izquierda. Creyó que así ganaba más votos y cayó
en una trampa tendida por sus propios adversarios.
Cualquier
estratega electoral le recomendaría que, estando puntero, no se meta en “pelea
de perros”. Pero, la intemperancia de don Porky y sus allegados pudo más que la
contención. El resultado ya lo conocemos. De allí en adelante, como el conocido
tango, todo estará “cuesta abajo”, perdiendo su posición privilegiada.
Nunca
se disculpó ante sus electores por los errores cometidos, sino que mostró
soberbia y arrogancia, echando la culpa a otros. Él, siendo un católico que se
golpea el pecho todos los días, cometió el pecado capital, origen de todos los
vicios: la soberbia.
SU
FUTURO POLÍTICO
¿Cuál
es su futuro político?
Por
decirlo suavemente, es mejor empresario que político. Repetidamente él mismo se
disparó a los pies, cayó en provocaciones y le faltó olfato político.
Si
bien en política nunca hay muertos, creo que todo su capital ya lo consumió, lo
fagocitó innecesariamente. No hacía caso a la moderación y templanza que muchos
de sus amigos le aconsejaban, se ha peleado con todo el mundo y le quedan pocos
aliados, solamente algunos incondicionales y ayayeros que viven a sus expensas.
Asimismo,
el fraude que tanto alega pudo muy bien evitarlo colocando personeros en todas
las mesas de la ciudad de Lima, su bastión principal. Para él no era problema
económico contratar personeros para cada mesa de la ciudad y verificar in situ
los resultados. No lo hizo, más bien con soberbia hasta despreció la oferta de
Fuerza popular de darle información que tenía de las mesas en disputa.
Porky
en las últimas semanas demostró que ante situaciones muy estresantes para él
pierde el equilibrio emocional necesario que todo estadista debe tener. Sus
reacciones demuestran que carece de la talla para dirigir un país. Un político
en ejercicio debe ser como un abogado frente a un caso difícil o un médico en
una emergencia: debe tener sangre fría. Qué pasaría de llegar a ser presidente
y tener que confrontar crisis serias como las que tenemos en el Perú un día sí
y el otro también. Sus desniveles emocionales e intemperancias afectarían las
políticas de estado.
ESCENARIOS
QUE SE VIENEN LAS PRÓXIMAS SEMANAS
¿Qué
alternativas se presentan las próximas semanas hasta la segunda vuelta?
1.- Al JNE “le
suda” las amenazas de Porky contra el organismo y su presidente (a quién
amenazó con sodomizar) y se proclama quienes pasan a segunda vuelta, donde, por
supuesto, no está Porky.
2.- Porky,
fiel a su estilo, hace su berrinche y convoca a una “marcha de los cuatro
suyos” que no afectará el proceso electoral.
3.- El actual
Congreso, también fiel a su estilo y con ganas de quedarse un año más, da una
ley autorizando nuevas elecciones generales para el 2027 y anulando las
presentes; hecho que, aparte de ser inconstitucional, lo veo poco probable, ya
que Fuerza Popular y JPP se opondrían.
4.- Las
auditorías, tanto del JNE como externas, avaladas por los observadores
internacionales, arrojan como resultado ciertas “irregularidades”, pero que no
afectaron el proceso electoral, y se publicitan luego del resultado final de la
segunda vuelta, ateniéndose los perdedores en la contienda a hechos ya
consumados.
Las
pataletas de Porky son de niño rico que no salió con su gusto (ser presidente).
Ha dicho que no jurará su cargo de senador, por lo que deja libre la curul para
el accesitario. Esperemos sea así. Su presencia en el senado, donde se va a
requerir mucha sangre fría, perturbará el ambiente necesario para defender la
democracia. En cuanto a su partido, es posible que se disgregue en varias
bancadas, quede una mínima expresión y alguien vagamente recordará que hubo una
vez un partido llamado Renovación Popular.
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