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Sunday, May 10, 2026

¿ES PORKY UN CANDIDATO FASCISTA? (O CÓMO PERDER FÁCILMENTE UNAS ELECCIONES)

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Bajo los estándares liberales europeos y norteamericanos sería un candidato fascista.

 

Pero, me inclinaría a calificarlo más como un candidato confrontacional, autoritario de extrema derecha, en la línea de Trump, Milei, Bolsonaro y otros de la región. El fascismo es algo más complicado.

 

Trump es el modelo que López Aliaga ha seguido: radicales deslenguados de derecha, fake news a lo largo de toda su campaña, y uso del poder del dinero e influencias para alcanzar sus objetivos; aunque, valgan verdades, la copia local no es tan convincente como el original.

 

Porky desarrolló toda su campaña a través de la confrontación, el odio y la mentira. Fue una estrategia política. Si opinabas lo contrario a él inmediatamente te descalificaba como “corrupto” o “sirviente de Odebrecht”. Quiso simbolizar la moral y dignidad nacional; de allí esa confrontación suicida -similar a la de PPK en 2016- contra Keiko Fujimori y Fuerza Popular. No solo era “robarle votos” de los sectores populares, sino establecer una línea demarcatoria entre los corruptos son ellos, y nosotros los honestos.

 

Lo malo es que estos maniqueísmos (“nosotros somos los buenos, ellos son los malos”) hay que saberlos usar, ser dosificado, usarlos en el momento oportuno. Y López Aliaga (a) Porky, usó y abusó de ellos.

 

LA CAÍDA

 

Hay un punto de inflexión que marca su caída. Cuando estando puntero en las encuestas se suma y encabeza la censura contra el presidente interino José Jerí, promovida inicialmente por la izquierda. Creyó que así ganaba más votos y cayó en una trampa tendida por sus propios adversarios.

 

Cualquier estratega electoral le recomendaría que, estando puntero, no se meta en “pelea de perros”. Pero, la intemperancia de don Porky y sus allegados pudo más que la contención. El resultado ya lo conocemos. De allí en adelante, como el conocido tango, todo estará “cuesta abajo”, perdiendo su posición privilegiada.

 

Nunca se disculpó ante sus electores por los errores cometidos, sino que mostró soberbia y arrogancia, echando la culpa a otros. Él, siendo un católico que se golpea el pecho todos los días, cometió el pecado capital, origen de todos los vicios: la soberbia.

 

SU FUTURO POLÍTICO

 

¿Cuál es su futuro político?

 

Por decirlo suavemente, es mejor empresario que político. Repetidamente él mismo se disparó a los pies, cayó en provocaciones y le faltó olfato político.

 

Si bien en política nunca hay muertos, creo que todo su capital ya lo consumió, lo fagocitó innecesariamente. No hacía caso a la moderación y templanza que muchos de sus amigos le aconsejaban, se ha peleado con todo el mundo y le quedan pocos aliados, solamente algunos incondicionales y ayayeros que viven a sus expensas.

 

Asimismo, el fraude que tanto alega pudo muy bien evitarlo colocando personeros en todas las mesas de la ciudad de Lima, su bastión principal. Para él no era problema económico contratar personeros para cada mesa de la ciudad y verificar in situ los resultados. No lo hizo, más bien con soberbia hasta despreció la oferta de Fuerza popular de darle información que tenía de las mesas en disputa.

 

Porky en las últimas semanas demostró que ante situaciones muy estresantes para él pierde el equilibrio emocional necesario que todo estadista debe tener. Sus reacciones demuestran que carece de la talla para dirigir un país. Un político en ejercicio debe ser como un abogado frente a un caso difícil o un médico en una emergencia: debe tener sangre fría. Qué pasaría de llegar a ser presidente y tener que confrontar crisis serias como las que tenemos en el Perú un día sí y el otro también. Sus desniveles emocionales e intemperancias afectarían las políticas de estado.

 

ESCENARIOS QUE SE VIENEN LAS PRÓXIMAS SEMANAS

 

¿Qué alternativas se presentan las próximas semanas hasta la segunda vuelta?

 

1.- Al JNE “le suda” las amenazas de Porky contra el organismo y su presidente (a quién amenazó con sodomizar) y se proclama quienes pasan a segunda vuelta, donde, por supuesto, no está Porky.

2.- Porky, fiel a su estilo, hace su berrinche y convoca a una “marcha de los cuatro suyos” que no afectará el proceso electoral.

3.- El actual Congreso, también fiel a su estilo y con ganas de quedarse un año más, da una ley autorizando nuevas elecciones generales para el 2027 y anulando las presentes; hecho que, aparte de ser inconstitucional, lo veo poco probable, ya que Fuerza Popular y JPP se opondrían.

4.- Las auditorías, tanto del JNE como externas, avaladas por los observadores internacionales, arrojan como resultado ciertas “irregularidades”, pero que no afectaron el proceso electoral, y se publicitan luego del resultado final de la segunda vuelta, ateniéndose los perdedores en la contienda a hechos ya consumados.

 

Las pataletas de Porky son de niño rico que no salió con su gusto (ser presidente). Ha dicho que no jurará su cargo de senador, por lo que deja libre la curul para el accesitario. Esperemos sea así. Su presencia en el senado, donde se va a requerir mucha sangre fría, perturbará el ambiente necesario para defender la democracia. En cuanto a su partido, es posible que se disgregue en varias bancadas, quede una mínima expresión y alguien vagamente recordará que hubo una vez un partido llamado Renovación Popular.

Sunday, March 30, 2025

LA POBREZA DE UN SAINETE: IGUAL LIBRETO, DISTINTOS ACTORES

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


           El libreto es el mismo, la pobreza se encuentra en los actores, muy malos, tanto los del oficialismo como los de la “oposición” (es un decir), incluyendo algunos extras que fungen como “analistas políticos” y que han hecho cuestión de estado de los Rolex o las cirugías de la presidenta como motivo de vacancia. Antes, por lo menos, la vacancia era por cosas más serias: el presidente cerraba el congreso, impedía el funcionamiento de los poderes electorales, se iba del país sin autorización. Ahora se trata de cuestiones más banales y frívolas, como que estamos en la sociedad del espectáculo (Mario Vargas Llosa dixit). Hasta el politizado Ministerio Público ha entrado en el sainete, allanando propiedades de la presidenta o de los ministros, a lo bestia y con hartas cámaras de televisión, como diciendo acá sí hacemos justicia. La judicialización de la política en todo su esplendor, mientras el pedido real de justicia de millones de peruanos está fuera de sus puertas. Como dirían nuestros abuelos, ahí no se oye padre.

 

Quede claro que no estoy defendiendo a la presidenta ni a su gobierno. Es más, cuando fue la vacancia de Pedro Castillo, opiné que debía renunciar y se convoque de inmediato a elecciones generales. Habría sido lo más sensato. Sin conocer en ese momento las luces de la entonces vicepresidenta, el problema estaba en que tres años y medio en el poder (los que restaban para completar el periodo de gobierno de Perú Libre) eran muchos para un país como el Perú, donde siempre pasa algo. De haber tenido un estado con instituciones sólidas y un presidente con más perspicacia política, otro hubiera sido el panorama, pero no con lo que tenemos como “clase política”. Tres años y medio obligaban a gobernar y enfrentar los problemas que se iban presentando día a día. El gobierno Boluarte quiso “flotar” en un país tan díscolo como el nuestro, pensando en el apoyo que le daba el Congreso para mantenerse en el cargo. El resto es historia conocida, incluyendo las extorsiones y criminalidad de todos los días.

 

Es posible que luego de convocar a elecciones generales, el Congreso le de la espalda y vaque a la presidenta. Nadie quiere tener cerca a alguien tan tóxico. Digo, sin ser categórico, “es posible”, porque se va a requerir que el presidente del Congreso asuma funciones de presidente de la República, y ningún partido va a querer que el partido rival asuma tan importante cargo en periodo de elecciones. Por lo que de repente tiene suerte y se queda. En la campaña electoral en ciernes ya nadie se acordará de ella, salvo por sus cuentas con la justicia, que es otro tema.

 

Su gobierno es un desastre, es cierto. Pero recuerden que es el mismo gobierno por el que votaron millones de peruanos. Es el gobierno de Perú Libre, si alguien se ha olvidado. El mismo que mantiene prófugo a su líder máximo, Vladimir Cerrón.

 

Me voy a atrever a hacer un poco de política ficción, basada en probabilidades. De los más de 40 partidos políticos que se van a presentar en las próximas elecciones, es posible que se vote mal y salga elegido otro (u otra) impresentable. Alguien con antecedentes judiciales, deudas por alimentos, hijos no reconocidos, violencia familiar, estafas cometidas. Alguna “joyita” que ahora se encuentra semiescondida. Del futuro congreso no digo nada. No es necesario ser muy zahorí para percatarse que más de un “joyón” entrará por la puerta grande. De eso no me quepa la menor duda. Y en estas elecciones el dinero del narcotráfico y el crimen organizado va a tener una influencia enorme en los candidatos elegibles. A tomarlo en cuenta.

 

           Nada está dicho y tampoco que el electorado nacional haya “madurado”. Es más, parece que ha involucionado. Valga como consuelo que hasta el electorado norteamericano -supuestamente más educado en los quehaceres democráticos- se equivocó en elegir a su último presidente. Como diría el difunto Humberto Martínez Morosini, “cosas del fútbol”.