Sunday, June 28, 2026

LIBERALIZACIÓN ECONÓMICA EN CUBA / BREXIT DIEZ AÑOS DESPUÉS

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


CUBA LIBERALIZA SU ECONOMÍA

 

La Asamblea Nacional de Cuba aprobó recientemente un paquete de reformas que tienden a liberalizar y desregular la economía. Entre otras, se autoriza la creación de bancos privados, la entrada de franquicias de comida rápida, eliminación progresiva de los subsidios, privatización de empresas públicas, negocios inmobiliarios e inversión extranjera, incluyendo la de cubanos no domiciliados en la isla.

 

Las medidas son las más radicales que ha tomado el régimen y obedecen a la grave crisis que está sufriendo la isla. Ya no existen los ingentes subsidios que entregaba la Unión Soviética, ni de la Venezuela chavista que regalaba petróleo, y algunos amigos del régimen como Rusia e Irán se encuentran muy lejos y con problemas propios. Ello ha obligado al gobierno cubano a liberalizar la economía, en un intento desesperado por mantenerse en el poder.

 

¿Qué pasará?

 

Es muy probable que vayan a un sistema a lo chino, con partido único y liberalismo económico, aunque el resultado estaría por verse. Aparte que Cuba, por sus dimensiones, capacidad y disciplina laboral, no es China; un programa de ese tipo demora años en ver los frutos, por lo que dependerá cómo capee el corto plazo y sobre todo teniendo una administración agresiva en EEUU. Asimismo, habrá que ver cuán intensas son las reformas que plantea. Si son tibias o incompletas, o se quedan solo en lo retórico, es poco esperable un cambio.

 

¿Es el fin del régimen como algunos suponen?

 

Lo dudo. Ha demostrado sobrevivencia en 70 años y es poco probable que quiera ceder el poder tan fácilmente.

 

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10 AÑOS DEL BREXIT

 

Se cumplen también los diez años del Brexit. La salida del Reino Unido de la Unión Europea. Fue un movimiento promovido por Boris Johnson y los conservadores con planteamientos demagógicos y francamente populistas para que la población votase a favor de la salida. Lo consiguieron. De allí en adelante el Reino Unido ha sufrido inestabilidad política con seis primeros ministros en los últimos diez años y un séptimo que vendrá pronto por la renuncia del actual, Keir Starmer. Es posible que estemos presenciando la decadencia visible del otrora poderoso imperio británico.

 

Inestabilidad política, descontento de su población, programas sociales que no encuentran financiamiento, gasto fiscal y costo económico excesivo, son parte de lo que deja un populismo febril como el que se vivió en UK cuando fue el referéndum del Brexit. Se dijo al pueblo que dejando de aportar a la UE se iba a poder mejorar los servicios en el país, y que los migrantes iban a ser expulsados. Nada de eso ocurrió. Más bien escasea mano de obra para ciertos trabajos y el servicio médico parece ya uno del tercer mundo.

 

Nosotros ya conocemos los perjuicios que trae el populismo. En el Reino Unido los están conociendo.

Sunday, June 21, 2026

INCAS, ESPÍAS Y ASTRONAUTAS: LOS ENSAYOS Y ARTÍCULOS DE RAFAEL DUMETT

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Rafael Dumett con El espía del inca colocó en primer plano la novela histórica (o ficción histórica para ser más precisos) en un país con predominancia en narrativa del realismo urbano. Novela de largo aliento con trasfondo de filosofía histórica y contemplación existencial, ficcionalizaba sobre el intento de rescate de Atahualpa, hecho que cuentan algunas crónicas. Luego otros, con mayor o menor fortuna, han seguido la ruta, centrándose en la Colonia o en los albores de la conquista del Nuevo mundo.

 

Naturalmente en todos estos años Dumett tenía ensayos y artículos varios, publicados algunos en blogs virtuales, otros en revistas semiclandestinas o que ya se encuentran fuera de circulación, por lo que pasaron medio desapercibidos en su momento. Esos artículos son los que recopila Incas, espías y astronautas. Ensayos y prosas sin ficción.

 

Dividido en distintas secciones, los más interesantes y documentados son los relacionados con el mundo contrafáctico (lo que pudo suceder, pero no ocurrió) y los relacionados con la génesis y lecturas para escribir El espía del inca y El camarada Jorge y el dragón, su segunda novela.

 

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Qué hubiera pasado si … Puede parecer ocioso, pero especular sobre lo que pudo suceder, pero no sucedió, es darle la vuelta a la historia con mayúsculas. Es contar con otra perspectiva; aunque como el mismo Dumett reconoce, deben existir ciertos márgenes de razonabilidad al momento de especular sobre un hecho que no se produjo. No es voltear la historia 180°.

 

Siguiendo esa perspectiva, en lo contrafáctico es interesante cuando aborda hechos históricos cruciales como qué hubiera pasado si Atahualpa llevaba hombres armados (y no desarmados como ordenó) cuando fue la captura del inca en Cajamarca. O, lo que hubiese ocurrido si Túpac Amaru tomaba el Cuzco cuando rodeó la ciudad. ¿La historia habría cambiado radicalmente de haberse producido hechos distintos?

 

Dumett es más escéptico frente a las especulaciones que imaginan un Perú diferente de haberse tomado una decisión contraria a la que se tomó en su momento. El margen de maniobra era limitado para los actores. Atahualpa de haber capturado a Pizarro, solo habría demorado unos años más la conquista. Ni remotamente, como fabuló una novela, habría cruzado el Atlántico, conquistado la península ibérica y proclamado rey de España. Eso escapa a toda conjetura posible. La tecnología de guerra española era superior y tarde o temprano otra expedición habría llegado atraída por el lugar donde se decía hasta las calles estaban asfaltadas en oro.

 

Otro detalle importante que se soslaya en estas conjeturas contrafácticas es que las etnias dominadas por los incas se aliaron con los españoles, lo que sumaba fuerzas a un ejército pequeño, pero altamente letal. Atahualpa no tenía la suficiente legitimidad, ni entre los propios incas, luego de la recientísima guerra civil con su hermano Huáscar, y creyó que dándoles a los españoles todo el oro y plata que querían lo iban a liberar y tomarían el camino de regreso. Tarde se dio cuenta que no fue así. Un error de cálculo.

Lo mismo sucede con Túpac Amaru. De tomar el Cuzco en ese momento crucial de la rebelión no tendría como consecuencia la independencia del Perú 40 años antes de la proclamación por San Martín, ni menos una república quechua con raigambre nacional y andina como algunos especulan. Aparte que la historiografía seria ha puesto en duda que Túpac Amaru haya buscado la independencia de la metrópoli (al parecer más tenía reclamos puntuales que una separación de España). El contingente del ejército realista procedente del Alto Perú y el norte del virreinato del Río de la Plata habrían cercado la ciudad y forzado su rendición. Las esperanzas patrióticas en esa época eran bastante débiles, aparte que no contaba con el apoyo de las elites criollas que desconfiaban de un cacique que se autoproclamaba inca. Tampoco se toma en cuenta en las interpretaciones contrafácticas que las etnias dominadas por los incas recelaban de su liderazgo, como se ratificó cuando a su muerte un familiar del cacique de Tungasuca y los aimaras se aliaron temporalmente para continuar la rebelión, con bastante recelo mutuo y pocas probabilidades de triunfo.

 

En torno a Túpac Amaru se han escrito muchas leyendas, unas con sentido de justificación ideológica como sucedió al ponerlo como ícono patrio de la emancipación el gobierno nacionalista de Juan Velasco Alvarado; y hasta un movimiento insurgente de izquierda en Uruguay como los tupamaros llevaron su nombre como símbolo de liberación nacional.

 

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Gracias a su documentación para El espía del inca y su siguiente novela, El camarada Jorge y el dragón (la biografía novelada de Eudocio Ravines), son interesantes las apreciaciones sobre las novelas de John Le Carré describiendo a los espías no como superhéroes al estilo de Ian Fleming, sino seres de carne y hueso, con sus contradicciones, debilidades y problemas conyugales y de la vida diaria, como Smiley, su personaje emblemático de lo que es un espía. Vidas aburridas y trabajos con poca acción, más de juego de ajedrez y frialdad para conseguir sus propósitos que de acción constante, placeres sibaritas y seducción de bellas mujeres al estilo del agente secreto 007.

 

Igual sucede con nuestro converso más famoso: Eudocio Ravines. Personaje de novela, comunista furibundo de joven, luego se pasó a las filas de la derecha más reaccionaria, escribiendo su célebre libro de memorias La gran estafa. La traducción al inglés como The Yenan way contó con la colaboración de la CIA, así como su distribución masiva en el mundo anglosajón. Publicitar un libro de un renegado del comunismo que se pasaba a las filas de la democracia y el libre mercado era asestarle un duro golpe al equipo contrario en lo que fue la guerra fría cultural entre EEUU y la Unión Soviética. Ravines se convierte en el símbolo del desencanto del comunismo por alguien que lo vivió por dentro.

 

Fruto de esa convulsa época (años 20 y 30 del siglo pasado) es la reflexión que le merece las memorias de Victor Serge, titulada precisamente Memorias de un revolucionario. De Serge (belga, de ascendencia polaca) nadie se acuerda, prácticamente la historia lo olvidó y sus libros son difíciles de encontrar, pero es símbolo de la integridad en los principios que mantuvo pese a todo. Revolucionario a tiempo completo, entregado a sus ideas y convicciones, prolífico escritor y uno de los primeros críticos del socialismo soviético, encarcelado por Stalin, gracias a la presión de intelectuales europeos se salvó de ser fusilado. Deambula por Europa en plena guerra y, al igual que Trotski, desembarca en México, donde muere a los 57 años. Es un personaje de novela: no fue estalinista, tampoco trotskista, estuvo en la guerra civil española al lado de los republicanos y fue testigo presencial de los juicios de Moscú por los que fueron ejecutados muchos de los bolcheviques que estuvieron al lado de Lenin en la primera hora de la revolución. Vida convulsa y de aventura la de Serge, que muy pocos conocen ahora. Y, según afirma Dumett, la calidad literaria de su prosa no estaba por debajo de su faceta como revolucionario.

 

Mención aparte merece la génesis de El espía del Inca y los avatares que le tomó la publicación. Novela que le demanda más de diez años, que no encontraba editor por su extensión y que al inicio pasó sin pena ni gloria por internet, hasta que Lluvia editores se anima a publicarla en formato físico. El resto es historia conocida. Como dice Dumett, por qué se obsesionó con Atahualpa es un misterio, desde niño sintió atracción por el último inca y se documentó febrilmente para la escritura del libro, situado en ese período crítico: el fin del Tahuantinsuyo y el antiguo Perú y la conquista española. Lo que iba a ser una novela corta de espías rescatando al último inca, con el tiempo y las sucesivas reescrituras, se trasformó en un fresco histórico de más de setecientas páginas.

 

Conjunto de ensayos y artículos que se leen con interés, unos más que otros, es cierto, y unos más documentados como los que se han glosado. Incas, espías y astronautas es un pequeño libro que tiene miga y vale la pena revisarlo.


*Rafael Dumett: Incas, espías y astronautas. Ensayos y prosas sin ficción. Edición consultada: Debate, 2025, 289 pp.

Sunday, June 14, 2026

DESPUÉS DEL 7 DE JUNIO

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107

 

Es sintomático, pero en las últimas cuatro segundas vueltas presidenciales donde ha participado Keiko Fujimori hemos tenido resultados similares: casi un 50% para cada candidato, con un fuerte antifujimorismo (aunque ahora atenuado) que votaba por el otro por no votar por ella. Le pasa lo mismo que a la también conservadora Marine Le Pen en Francia: carga con la mochila del padre y ha perdido todas las elecciones donde participó y, como Keiko, ha sufrido judicialización política.

 

Algo pasa, para que la mitad de los peruanos voten por una opción claramente fracasada en los países vecinos: asamblea constituyente + estatismo. Basta ver los dos millones de venezolanos que tenemos albergados para saber que el modelo no ha funcionado en ninguna parte.

 

La pregunta no es ociosa, porque el pueblo peruano le ha dado la mitad de la votación del domingo a cada candidato, por lo que no es una victoria absoluta para ninguno de los dos. En cierta forma el que gane tendrá una victoria pírrica que se le puede ir de las manos en cualquier momento. El que gane tendrá legalidad, pero tendrá que ganarse la legitimidad en el camino.

 

Porque el domingo 7 ha ganado el centro político. Esa inmensa mayoría que quiere una solución a sus problemas sin meter en agenda asambleas constituyentes, modelos económicos fracasados o liberando terroristas. Pero tampoco quiere un pasado autoritario. De ganar “la chika” tendrá que demostrar que no es igual al progenitor, con una cuesta arriba bastante difícil y ojos fiscalizadores rodeándola.

 

De cierta manera, estamos repitiendo la historia de la elección en 2021: los dos candidatos que pasan a segunda vuelta tienen menos del 20% de los votos; uno es un candidato populista “ofrece todo” contra una candidata más técnica en sus propuestas; uno proviene de provincias, la otra limeña; en género un hombre y una mujer, pero de la misma generación (adultos medios bordeando la cincuentena). Es un déjà vu, algo ya visto. Una asignatura pendiente que no cerró al ser vacado en 2022 Pedro Castillo; y, esos ánimos han recrudecido en la presente elección. Por eso, en artículo anterior, medio en broma decíamos que más que analistas políticos que expliquen la situación, necesitábamos con urgencia un siquiatra social.

 

Hablando del centralismo, la plancha presidencial de Keiko es netamente capitalina y de clase media alta. El padre, recordemos, en su primera fórmula presidencial colocó a un dirigente de pequeñas empresas y a un líder evangélico. En cierta manera, Keiko cometió el mismo error de MVLL cuando eligió a sus compañeros de fórmula en 1990. Contaba con respetables dirigentes políticos, pero no representaban al Perú popular. Si ella gana tendrá que rodearse de muchos técnicos y ministros que vienen de la orilla opuesta y, aunque es odioso recordarlo, su padre también lo hizo en su momento.

 

Muy contrario a Keiko, Sánchez tuvo mayor habilidad política: desde un sector radical con el que comenzó la campaña, para la segunda vuelta amalgamó a varios sectores de la izquierda y mostró mayor empatía. Prometía todo y a todos, dependiendo lo que quieran escuchar, algo que le sería difícil de llegar a cumplir a ser gobierno. Sin olvidar “el relato” que el fujimorismo fue el que gobernó los últimos cinco años, ocultando que el gobierno fueron ellos, con Sánchez en una cartera ministerial importante.

 

Ninguno de los dos la tiene fácil de llegar al poder. Tendrán una oposición dura en el Congreso y en la calle, sobre todo Keiko. Si bien será difícil vacarlos, pero desde uno u otro sitio se les podrá hacer la vida a cuadritos.

 

De ganar Keiko tiene un sólido partido que le permitirá llegar a cumplir su mandato, teniendo el país, luego de diez años, mayor estabilidad política, así como mayor homogeneidad en la gobernanza; de ganar Sánchez tendrá que concertar con toda la izquierda que lo apoyó, cada sector con agenda propia, desde los radicales y su asamblea constituyente hasta los reformistas. En algún momento, esa alianza podría romperse, complicar su gobernabilidad y hasta no terminar el periodo presidencial.

 

Por cierto, fue lamentable el ausentismo para sufragar, sobre todo el de los sectores acomodados, que optaron por el fin de semana en Asia o pasarlo en su club preferido. Demuestra una vez más, desde que fuimos república, que nunca les interesó el país, a pesar que podían perderlo. Ratifica lo que ya dijeron en el pasado distintos historiadores: carecemos de clase dirigente.

 

En otros países, el consenso con el adversario es más viable. Ponerse de acuerdo, por lo menos en aspectos mínimos. Aquí, por el canibalismo político que vivimos en los últimos tiempos, es más difícil. Así lo quieran, se vería como “traición” por los suyos, por lo que no se atreverán. El hecho crucial es que tienen al frente un país que no reconoce ningún extremo y de querer ejecutar un plan sectario sin importarles otra cosa, el fracaso está por descontado, así como cinco años más que se irán al olvido.

Sunday, June 07, 2026

MANHATTAN TRANSFER: LA CIUDAD COMO PROTAGONISTA

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Es complicado captar el ritmo, la velocidad y hasta el vértigo de una ciudad como Nueva York. John Dos Passos se lo pensó muy bien cuando escribió Manhattan Transfer. Rompía los moldes tradicionales. Novela coral, donde más bien existen una infinidad de personajes de todo tipo, con tramas y subtramas. Utilizando el collage inserta noticias de periódicos de la época, de la radio que era toda una novedad, el habla local de algunos personajes. No existe un protagónico ni un argumento progresivo hasta llegar al clímax. Nos hace ver una ciudad viva, palpitante, que en cierta forma es el personaje principal.

 

En un arco temporal de unos 20 a 25 años vemos aparecer y desaparecer a distintos personajes. Unos llegarán a la cumbre del éxito. Son los ganadores como lo entienden los norteamericanos. Comenzando pobres llegarán a tener una respetable fortuna. No importa cómo. El sueño americano cumplido. Otros, comenzando en cuna de oro, con ciertos valores que conservan, terminan pobres. Es el caso de Jimmy Herf que se pierde en la noche del tiempo. La ciudad los devora.

 

Para captar ese ritmo trepidante Dos Passos tuvo que escenificar las acciones en forma cinematográfica. Darles movimiento. Igualmente, usó los diálogos simultáneos, muchas voces que van hablando sucesivamente, en un conjunto de acciones y personajes que se alternan. Esa técnica la utilizaría muchos años después un novelista peruano que leyó con mucha atención los libros del norteamericano y ganó el Nobel: Mario Vargas Llosa. En La casa verde y sobre todo en Conversación en la Catedral, sus novelas más experimentales. Da la sensación de acción y movimiento, pero también requiere que el lector preste bastante atención al texto.

 

Novela de vanguardia, muy en boga con lo que se escribía en los años 20 del siglo pasado, el compromiso político de izquierda en John Dos Passos es bastante evidente, acompañado de una crítica despiadada al capitalismo. Curiosamente, esa ciudad de Nueva York que describe, cien años después de publicada la novela (1925) se parece mucho hoy a la ciudad de Lima. Una ciudad que Dos Passos no llegó a conocer.

 

Hasta donde tengo conocimiento, pese a su estilo cinematográfico, al parecer, la novela nunca se adaptó al cine.


* John Dos Passos: Manhattan transfer. Edición consultada: Edhasa, 2008, 564 pp. (Incluye un prólogo a la primera edición española de 1930 por José Robles Pazos).