Eduardo Jiménez J.
jimenezjeduardod@gmail.com
@ejj2107
Es
complicado captar el ritmo, la velocidad y hasta el vértigo de una ciudad como
Nueva York. John Dos Passos se lo pensó muy bien cuando escribió Manhattan
Transfer. Rompía los moldes tradicionales. Novela coral, donde más bien
existen una infinidad de personajes de todo tipo, con tramas y subtramas. Utilizando
el collage inserta noticias de periódicos de la época, de la radio que
era toda una novedad, el habla local de algunos personajes. No existe un protagónico
ni un argumento progresivo hasta llegar al clímax. Nos hace ver una ciudad
viva, palpitante, que en cierta forma es el personaje principal.
En un arco temporal de unos 20 a 25
años vemos aparecer y desaparecer a distintos personajes. Unos llegarán a la
cumbre del éxito. Son los ganadores como lo entienden los norteamericanos.
Comenzando pobres llegarán a tener una respetable fortuna. No importa cómo. El
sueño americano cumplido. Otros, comenzando en cuna de oro, con
ciertos valores que conservan, terminan pobres. Es el caso de Jimmy Herf que se
pierde en la noche del tiempo. La ciudad los devora.
Para captar ese ritmo trepidante Dos
Passos tuvo que escenificar las acciones en forma cinematográfica. Darles
movimiento. Igualmente, usó los diálogos simultáneos, muchas voces que van
hablando sucesivamente, en un conjunto de acciones y personajes que se
alternan. Esa técnica la utilizaría muchos años después un novelista peruano
que leyó con mucha atención los libros del norteamericano y ganó el Nobel:
Mario Vargas Llosa. En La casa verde y sobre todo en Conversación en
la Catedral, sus novelas más experimentales. Da la sensación de acción y
movimiento, pero también requiere que el lector preste bastante atención al
texto.
Novela de vanguardia, muy en boga
con lo que se escribía en los años 20 del siglo pasado, el compromiso político
de izquierda en John Dos Passos es bastante evidente, acompañado de una crítica
despiadada al capitalismo. Curiosamente, esa ciudad de Nueva York que describe,
cien años después de publicada la novela (1925) se parece mucho hoy a la ciudad
de Lima. Una ciudad que Dos Passos no llegó a conocer.
Hasta donde tengo conocimiento,
pese a su estilo cinematográfico, al parecer, la novela nunca se adaptó al
cine.
* John Dos
Passos: Manhattan transfer. Edición consultada: Edhasa, 2008, 564 pp.
(Incluye un prólogo a la primera edición española de 1930 por José Robles
Pazos).
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