Eduardo Jiménez J.
jimenezjeduardod@gmail.com
@ejj2107
En Abril de 2026, Alex Karp, cofundador
y CEO de la empresa digital Palantir, publicó en X (ex twitter) un manifiesto
de 22 puntos sobre lo que Sillicon Valley debe hacer a favor del estado y
sociedad norteamericana. Se le ha denominado el Manifiesto Palantir.
Para
ubicarnos en contexto, Palantir es una empresa de Sillicon Valley dedicada a la
big data e inteligencia artificial. Alex Karp (1967), su autor, no
proviene, como otros magnates de la tecnología de punta, de la informática,
sino de las humanidades. Tiene una licenciatura en filosofía y un doctorado en
Derecho y otro en Teoría Social.
Su
formación le permitió coescribir un libro, La república tecnológica,
publicado en 2025 y que el Manifiesto Palantir es una suerte de resumen.
¿ESTAMOS
ANTE UN NEOFASCISMO O FASCISMO TECNOLÓGICO?
Los
detractores de la izquierda liberal de Europa y EEUU se apresuraron a
calificarlo de neofascismo o fascismo tecnológico; aunque tengamos presente que
en los ambientes liberales de la izquierda europea o norteamericana cualquier
iniciativa de derecha tiende a tildarse de “fascista”, sin serlo propiamente.
El
fascismo es una forma de gobierno corporativo con injerencia en la vida
particular de empresas y personas. Todas las clases sociales y grupos de
interés se encuentran supeditados al gobierno y a su incuestionado líder
máximo. Todo se encuentra regulado, todo está reglamentado y de ir más allá se
corre el riesgo de ser sancionado. La libertad de expresión y de prensa se
encuentran seriamente limitadas, y los partidos políticos de oposición,
proscritos. Asimismo, la ideología fascista se enraíza en un supuesto pasado
esplendoroso que ha sido coartado por otros estados o razas que le impiden su
desarrollo, por lo que se busca un renacimiento, existe un nacionalismo
bastante pronunciado y la raza tiene un rol importante en la nueva sociedad.
Hay valores, símbolos, propios de la ideología fascista.
Estos
elementos, grosso modo, no pueden tomarse en forma aislada para calificar
cualquier iniciativa intelectual o gobierno de “fascista”. El manifiesto
Palantir se inscribe dentro de la derecha radical que ha aparecido en
diferentes partes del mundo y que en Sillicon Valley cuenta con varios magnates
plegados al trumpismo. Se encuentra en esas coordenadas.
EL
MANIFIESTO PALANTIR
Un
manifiesto es una declaración pública de ciertos principios de un grupo o
movimiento social o político. Su característica es la brevedad y claridad de lo
que expone.
En
ese sentido, el manifiesto Palantir coloca como una deuda moral la
participación de Sillicon Valley en la defensa nacional, más allá de los
artilugios que todos los años presentan (hace clara mención a los iphone y la
tecnología de consumo) y que los discute como un logro creativo. Cuestiona cómo
se conduce el mercado de la tecnología, dirigida a un consumismo más ramplón. Cuestiona
también el soft power (el poder blando) de los políticos anteriores y
encomia más bien el hard power (el poder duro) en la línea del gobierno
de Trump. Subraya que la tecnología debe estar al servicio de la defensa nacional
y plantea volver al servicio militar obligatorio en EEUU (actualmente es
voluntario). Deja en el pasado la llamada era atómica y señala como una era de
disuasión la basada en la inteligencia artificial, frente a China, considerado
el principal rival.
El
manifiesto de Alex Karp va hacia una creciente militarización de la defensa
norteamericana, el uso de tecnología de punta para tener mejor armamento como
factor disuasivo en una guerra fría con China, privilegiando, en esta nueva
multipolaridad, a los aliados estratégicos como Israel.
¿Es
conservador y marcadamente militarista el manifiesto? Lo es, pero no lo hace
fascista o tecnofascista como algunos sugieren. Muchos en EEUU se plantean la
necesidad de un uso defensivo más intenso de la tecnología de punta frente a lo
que ya se está viviendo: multipolaridad, enemigos encubiertos, actos
terroristas en el mismo territorio norteamericano (el 11-S). En ese contexto Karp
considera un “deber moral” el que las empresas de tecnología colaboren más
activamente con la defensa. En el fondo lo que buscan es no perder el lugar
privilegiado que hasta ahora tiene Norteamérica. No es que “el peligro
amarillo” se encuentre frente a sus costas, más bien su objetivo es continuar
como líderes mundiales y para ello la IA juega un papel decisivo.
En
el pasado otros grupos de poder hegemónico han estado cerca del estado
norteamericano y ejercido presión desde su posición privilegiada. A fines del
XIX fueron los dueños de ferrocarriles, luego los magnates del acero, después
los que aplicaron la energía nuclear y ahora le toca el turno a los magnates de
la tecnología de punta que, algunos abiertamente y otros no tanto, han tomado
partido por el gobierno de Trump.
Son
la nueva oligarquía que justifica su liderazgo como los mejor preparados para
cambiar a la nación y defenderla de las amenazas externas.
Lo
que ha dicho Karp en su manifiesto es lo que muchos norteamericanos piensan y
sienten, sobre todo los pertenecientes a la extrema derecha. No es fascismo, es
más bien un temor a perder el liderazgo que obtuvieron luego de la II guerra
mundial y que notan está disminuyendo. En el caso de Karp y los demás
megamillonarios de Sillicon Valley es poner al servicio de ese objetivo los
adelantos tecnológicos que vemos todos los días.
* Para los
interesados, el manifiesto Palantir en castellano se encuentra en: https://legrandcontinent.eu/es/2026/04/21/el-manifiesto-de-palantir-para-la-dominacion/