Sunday, July 19, 2026

EL PÉNDULO GIRA DE NUEVO: LA MAREA AZUL EN LATAM

Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107 


La primera impresión del regreso de la derecha es que se trataría de un corsi e ricorsi producto del pobre desempeño de la izquierda en América Latina. El elector “castiga” votando por los contrarios. Se debe entender donde hay elecciones libres todavía. No es el caso de Cuba, Nicaragua, Venezuela o el propio México, donde el partido de gobierno, Morena, cada vez se parece más en las mañas electorales al PRI.

 

En términos generales (cada país tiene sus características propias) fue el pobre desempeño en el continente de la izquierda en políticas públicas. Usualmente, cuando llega al poder la izquierda comienza a implementar una serie de políticas públicas relacionadas con bonos, subsidios, aumento de burocracia y sueldos en el estado, control de precios y del tipo de cambio, subida de aranceles a productos extranjeros, etc., amén de servicios como educación y salud que desbordan toda posibilidad de financiamiento. En algunos casos puede llegar a expropiaciones de empresas privadas, como en Venezuela o en Bolivia, lo que se traduce en mayor gasto público y aumento del déficit fiscal, corrupción generalizada, agotamiento de las reservas internacionales, inflación y depreciación de la moneda local.

 

Descontando la tragedia de la Venezuela chavista, con una diáspora de nueve millones de nacionales en el exilio, el caso más emblemático en la región de políticas públicas fallidas es Bolivia, donde vivieron una aparente bonanza gracias al gas natural y luego se quedaron sin gas, sin recursos y sin divisas, a tal punto que en la zona fronteriza con Perú todo se negocia en soles, por repudio a la moneda local, el peso. Actualmente, algunos analistas consideran al país altiplánico como un estado fallido

 

La moraleja es que gastar los recursos que son limitados, trae una aparente sensación de prosperidad, pero luego el país debe pagar la factura y esta es bastante elevada.

 

El otro aspecto es la economía informal. Ya está superando el 50% en muchos países de la región (entre nosotros supera el 70%). Comenzó como “un emprendimiento de los pobres” frente a las limitaciones de la economía formal para absorber mano de obra; pero, ahora abarca también la economía ilegal, como la explotación del oro y recursos mineros sin la necesaria protección al medioambiente y a la seguridad de los trabajadores. No existe Seguro Social, ni jubilación para los que trabajan en la informalidad, y las autoridades son impotentes o se encuentran compradas, incluyendo congresistas a los que financian campañas electorales. En México tienen autoridades, literalmente, trabajando para el narco. Ni que decir del gobierno o el parlamento federal. Algo similar se repite en otros países donde la izquierda ha hecho una alianza con las economías ilegales a cambio de financiamiento y apoyo político. Entre nosotros, en Perú, también se está produciendo el mismo fenómeno.

 

Y el tercero y no menos importante es la seguridad ciudadana y el crimen organizado. La izquierda se ha visto imposibilitada de manejar el tema, sobre todo por una cuestión ideológica. Ven al delincuente como consecuencia de la falta de oportunidades en el sistema capitalista para los sectores menos favorecidos, por lo que no les queda otra que robar. Es la visión romántica, muy del siglo XIX, que obvia que actualmente el crimen es una gran empresa que mueve miles de millones de dólares, que blanquea capitales, abre empresas formales de fachada, compra autoridades, elige congresistas y hasta presidentes. Ya no es el pobre que roba un pan por necesidad. Actualmente el crimen organizado asola a muchas ciudades de América Latina y frente a la debilidad de la izquierda en resolver el problema, la ciudadanía opta por la “mano dura” que ofrece la derecha: juzgamientos exprés, altas penas, cárceles de alta seguridad, elevada discrecionalidad de las fuerzas del orden para usar armas de fuego, juzgamiento en fueros especiales, etc.

 

El ciudadano prefiere tener orden y seguridad, sin importar demasiado la libertad o los ddhh del delincuente, y opta por las soluciones más expeditivas de la derecha.

 

Si bien la idea ya no tiene el atractivo de antes, súmese a ello la obsesión de la izquierda por una asamblea constituyente y una nueva constitución política. El caso chileno fue el último intento en la región, donde se pasaron tres años discutiendo entre proyecto y proyecto, gastando millones del presupuesto público y sin conseguir ningún resultado. En Perú, el partido perdedor de izquierda también tenía en su programa de gobierno una refundación nacional y convocatoria a una asamblea constituyente que apruebe una nueva constitución. Nueva constitución que permita la reelección indefinida del presidente de la república, el sometimiento de los otros poderes del estado y la estatización de la economía a la venezolana.

 

Todo ello debemos colocarlo en el contexto de la nueva doctrina Monroe impuesta por Trump (ver https://laescenacontemporanea.blogspot.com/2025/12/la-doctrina-monroe-regresa.html) donde se vuelve a mirar América Latina como el patio trasero de los Estados Unidos. Trump, por supuesto, apoya los gobiernos de derecha; aunque habría que medir que tan efectivo es ese apoyo. En Perú, la lideresa de derecha Keiko Fujimori no pidió un apoyo explícito a Trump ni tomarse una foto juntos, usual en los candidatos de derecha como un respaldo simbólico, y ganó -por estrecho margen- la elección.

 

Son algunos de los aspectos por los que el elector ha virado a la derecha. Es como un mercado donde “se compra” (se elige) entre dos opciones, y si no convence una, se decide por la otra. No significa que sea algo permanente. Todo depende que tan bien lo haga la derecha en el poder. En Argentina, por ejemplo, los libertarios de Milei tienen problemas para hacer andar la economía, aparte de los escándalos financieros de su entorno más cercano, por lo que ya se escuchan críticas. No sabemos si ganen los peronistas en la próxima elección. En Bolivia está en veremos si Rodrigo Paz logra completar su período de gobierno. En Chile, Kast ya está teniendo problemas con la promesa de “expulsión” de los migrantes venezolanos y solucionar el crimen organizado en su país.

 

A ello se suma que, sean gobiernos de derecha o de izquierda, tienen el reto de la empleabilidad de jóvenes frente a una IA que cada vez reduce más puestos de trabajo. Vamos a tener en el continente jóvenes titulados, muchos de buenas universidades, pero carentes de una oportunidad laboral. Estaríamos frente a desempleados sin haber trabajado nunca.

Sunday, July 12, 2026

USA, 250 AÑOS

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


No es la democracia más longeva del mundo, pero sí la que sirvió de modelo al que apuntaron las nacientes repúblicas de América Latina.

 

Como al celebrar los 200 años cargaba el lastre de Watergate, la casi destitución de un presidente y la amarga derrota en Vietnam; hoy tiene los nubarrones de una democracia en declive, de dejar de ser la superpotencia de antaño y conformarse con un rol más modesto en el mundo. Proceso que está acelerando el actual presidente. De ser un líder indiscutible y la nación más poderosa de la tierra luego de la II guerra mundial a una de proporciones menores.

 

Muchos piensan que el fenómeno Trump es efecto y no causa de hechos que ha venido lastrando la democracia en América. Un presidente autoritario, sin respeto a las instituciones de su propio país, es más un reflejo que una causa de decadencia de un sistema. Algunos son pesimistas, creen que la nación norteamericana ya no se recuperará; otros, piensan que, como en el pasado, logrará salir del hueco donde se encuentra ahora, y las reformas internas podrían ayudar al sistema a que continúe. Dependerá de cómo resuelva los desafíos que se le presenta.

 

Los fathers founders buscaban una nación en libertad, con derechos inalienables para la persona, incluyendo la búsqueda de la felicidad, entendida como autorrealización. Inventaron una república que no existía en ninguna parte del mundo, con pesos y contrapesos para evitar que el que gobernara se convierta en un rey sin corona. No querían salir de una autocracia extramares para caer en otra local. En Europa primaba el absolutismo monárquico, en América Latina las colonias de un gran imperio, en Oriente el despotismo total. Era algo nuevo en el mundo, sin antecedentes, que el pueblo elija libremente quién gobernará.

 

Es cierto que es una democracia que, gracias a su pragmatismo, con reformas a lo largo del tiempo ha mejorado y se ha abierto a otras minorías. Al inicio, como en otras partes del mundo, solo votaban y eran elegibles para cargos públicos hombres, de religión protestante, blancos, con renta y que sepan leer y escribir. Luego el espectro se amplió notablemente: mujeres, católicos, minorías raciales, incluyendo nativos y afro americanos, y se quitó lo de las rentas. En contrapartida se aumentó los impuestos tanto a ricos como a los no tan ricos para dar servicios de calidad en salud, educación y seguridad. Nace el estado de bienestar.

 

Las instituciones han ayudado mucho, en especial la Corte Suprema que interpretó en sentido amplio la constitución política y los derechos de la persona. Fiel a su estilo anglosajón, la jurisprudencia que generaba abrió nuevos campos en el reconocimiento de los derechos civiles.

 

Pero no todo es color de rosa. Las desigualdades económicas y sociales son más notorias que en Europa. Los contrastes entre los muy ricos y los que nada tienen son evidentes. Los homeless, los sin hogar que duermen en los parques o bajo los puentes son una realidad durísima para el sistema. El reverso del sueño americano. Y la situación se agravó cuando comenzaron a bajar los impuestos a los ricos o cuando se privatizó en forma encubierta los servicios de salud. Ahora si no se tiene una buena póliza contra las contingencias de las enfermedades o dinero contante y sonante, es muy difícil el acceso a hospitales, médicos y medicinas. Como acá, muchos norteamericanos pobres tienen que curarse con “hierbitas” o aspirinas, ante la imposibilidad de acceder a un buen tratamiento médico. Y ya no hablemos de la violencia que se vive en las grandes ciudades, que daría para más.

 

Ojalá EEUU pueda celebrar el medio milenio. No es una sociedad perfecta ni tiene un gobierno perfecto. Dependerá mucho de que siga aplicando ese pragmatismo libre de anteojeras que heredó de los ingleses y que le permitió corregir errores e injusticias en el pasado. Algunos piensan que en un futuro todavía impreciso habrá dos o tres naciones donde ahora solo hay una. Sin guerra civil. Ya no lo veremos. Será un mundo totalmente distinto al que conocemos hoy y ya estaremos olvidados, incluyendo al que funge de presidente de la nación del norte.

Sunday, July 05, 2026

EL RESURGIR NARANJA: KEIKO EN EL NUEVO TABLERO POLÍTICO

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Precisemos que fue Dina Boluarte y no Keiko la primera presidenta mujer en el Perú. Puede parecer sin importancia, pero nosotros votamos por planchas o fórmulas presidenciales (presidente y vicepresidentes), no solo presidentes. De allí que la proclamación del ganador por parte del JNE es de la fórmula presidencial. Dina Boluarte asumió como presidenta en ejercicio (no interina) luego de la vacancia de Pedro Castillo, al ser parte de la plancha presidencial de Perú Libre y, por tanto, electa por votación popular.

 

Tampoco es el primer caso que un partido autoritario se trasforma en uno democrático. Aparte que el padre, Alberto Fujimori, jamás se interesó en tener un verdadero partido político, a diferencia de Keiko que ha organizado un sólido partido a través de los años. El padre fue bastante alérgico a las formaciones partidarias (recordemos el desdén con que calificaba a los “políticos tradicionales”) y prefería en cada elección ir con una nueva inscripción política. Como buen caudillo autoritario, veía al partido como un decorado de la escenografía, donde el protagonista era él.

 

Por otra parte, el “presagio” que esgrime cierta oposición agorera de cómo será su gobierno, no es verificable, dado que su gobierno todavía no empieza; pero, sí tenemos experiencias de movimientos políticos autoritarios que, con el paso de los años, se trasformaron en democráticos. Fue el caso de Chile con los pinochetistas, Colombia con los uribistas, España con los franquistas. En el tiempo todo cambia, todo se trasforma. El fujimorismo de ahora no es una foto del que existió en los años 90.

 

Gracias a que la respalda un sólido y organizado partido, Keiko podrá terminar su período de gobierno, lo cual se traducirá en una mejor gobernabilidad. No veremos las vacancias de presidentes a las que estábamos acostumbrados. Una mayor estabilidad política se traduce en un mejor gobierno. La estabilidad también puede traer mejor desempeño económico. Las turbulencias políticas que hemos padecido han impedido crecer un par de puntos más. Y, a mayor crecimiento, mayores oportunidades de trabajo, sobre todo para los jóvenes.

 

Se podrá repotenciar tratados comerciales que, por razones ideológicas, estuvieron congelados, como la Alianza del Pacífico. Quizás sin México, que está en otro sentido, pero sí países medianos con gobiernos afines, como Chile, Perú y Colombia. Y una vez más. Esos tratados traen más exportaciones y más empleo para la gente.

 

Hablando de su partido político, es el único realmente sólido y organizado que existe en el espectro nacional. El resto, sean de izquierda o derecha, son siglas que desaparecen terminada la lid electoral. Y, aunque sea redundante decirlo, necesitamos partidos políticos fuertes, no los remedos que existen ahora.

 

Aunque resulta paradójico, su gobierno será probablemente uno de centro o centroizquierda, con más énfasis en lo social. Es posible que reclute técnicos de otras tiendas políticas, incluyendo de la oposición más recalcitrante, sabiendo que solo la mitad del electorado la apoyó. El énfasis de los programas sociales es posible se focalice en el sur, una región que le fue adversa y donde tuvo poca votación a su favor. Ello se traduce en que habrá mayor gasto fiscal y posiblemente subida de la presión tributaria.

Gracias a su mayoría parlamentaria va a poder presentar proyectos de reforma; aunque requerirá consensos para la aprobación al no contar con mayoría absoluta. Es posible que veamos acuerdos interpartidarios con el consabido “doy para que tú hagas”. Lo importante es que sea sobre la mesa y no en penumbras como se ha acostumbrado últimamente. Hay varias reformas que deben ejecutarse, aunque, como ya le advirtieron, deberá pisar callos. En el mismo sentido, será necesario revisar varias leyes populistas que aprobó el Congreso saliente y promulgó sin mayores reparos el último presidente interino que tuvimos.

 

Si bien son odiosas las comparaciones; pero no creo sea un gobierno de grandes reformas como las del padre, debido a que son épocas distintas y en los 90 el clima para hacerlas era más propicio que el de ahora. Si todo le va bien, será un gobierno medio, aceptable, con altas y bajas en el camino, pero mejor de los que tuvimos en los últimos 15 años. Y los casos de corrupción que se detecten, deberá cortarlos de raíz, antes que compliquen la gobernabilidad.

 

En contra tiene el “gen autoritario” que tanto le achaca la oposición. Tendrá que demostrar con hechos que no es cierto. Más que un gen autoritario, existe un “gen populista” que el fujimorismo nunca se ha negado en ocultar. Tengamos presente que es una derecha popular, de base, con “olor a pueblo”, como en su momento fue el Apra. Entre la aprobación de una medida que le de aceptación y otra técnica donde pierda puntos, optará sin duda por la primera. No estaremos ante un gobierno aséptico, cien por ciento tecnocrático.

 

Igualmente, al necesitar éxitos en los primeros cien días es muy posible anuncie políticas de seguridad como “cero crimen”, lo que se traducirá en medidas expeditivas para combatir la delincuencia, las extorsiones y el sicariato, algunas posiblemente calificadas por la oposición de “inconstitucionales”; pero, en la balanza pesará más la aprobación del pueblo que las rasgaduras de ropa de cierta oposición. 

 

El antifujimorismo, aunque atenuado, existe todavía. No habrá luna de miel. Miles de ojos y oídos estarán viendo que hace, que no hace, que dice o que no dice, y tratarán de interpretarlo a su manera. Periodistas, radios, ONGs, políticos, analistas sesgados en sus opiniones (incluyendo yaperos de YouTube) estarán observándola al milímetro, sin descontar que se organicen marchas, protestas, tomas de carreteras en distintas partes del país. Los cien primeros días serán cruciales.

 

Más allá de los temas coyunturales, como el fenómeno del Niño o el crimen organizado, que serán una de sus primeras prioridades, hay un tema que deberá enfrentar, así como los demás presidentes de la región: el creciente reemplazo de trabajadores, especialmente jóvenes, por la inteligencia artificial. Lo que se viene, no sólo en Perú, es una masa enorme de desempleados jóvenes con estudios superiores, muchos provenientes de universidades de primer nivel. Va a ser imposible que el sector privado o el público puedan absorber esa enorme cantidad de muchachos a los que se les cierra las oportunidades de trabajo cuando recién empiezan su vida laboral.

 

Para terminar. Patética la performance del perdedor, Roberto Sánchez, en segunda vuelta. Con leguleyadas, incluyendo una judicialización de los resultados electorales, alegando un fraude inexistente quiso detener un proceso que lo daba como perdedor. No es la mejor estrategia para mantener un liderazgo político. Es lamentable que cierta izquierda no haya madurado. Sigue en el infantilismo, en usar la democracia solo como medio para “capturar el poder” y perpetuarse al infinito, “incendiar la pradera” para conseguir sus fines, proponer recetas económicas fracasadas que no han prosperado en ninguna parte del mundo y en el victimismo cuando todo les va mal. Roberto Sánchez y esos líderes pigmeos que pululan por ahí se encuentran muy lejos de la talla de un Alfonso Barrantes.

Sunday, June 28, 2026

LIBERALIZACIÓN ECONÓMICA EN CUBA / BREXIT DIEZ AÑOS DESPUÉS

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


CUBA LIBERALIZA SU ECONOMÍA

 

La Asamblea Nacional de Cuba aprobó recientemente un paquete de reformas que tienden a liberalizar y desregular la economía. Entre otras, se autoriza la creación de bancos privados, la entrada de franquicias de comida rápida, eliminación progresiva de los subsidios, privatización de empresas públicas, negocios inmobiliarios e inversión extranjera, incluyendo la de cubanos no domiciliados en la isla.

 

Las medidas son las más radicales que ha tomado el régimen y obedecen a la grave crisis que está sufriendo la isla. Ya no existen los ingentes subsidios que entregaba la Unión Soviética, ni de la Venezuela chavista que regalaba petróleo, y algunos amigos del régimen como Rusia e Irán se encuentran muy lejos y con problemas propios. Ello ha obligado al gobierno cubano a liberalizar la economía, en un intento desesperado por mantenerse en el poder.

 

¿Qué pasará?

 

Es muy probable que vayan a un sistema a lo chino, con partido único y liberalismo económico, aunque el resultado estaría por verse. Aparte que Cuba, por sus dimensiones, capacidad y disciplina laboral, no es China; un programa de ese tipo demora años en ver los frutos, por lo que dependerá cómo capee el corto plazo y sobre todo teniendo una administración agresiva en EEUU. Asimismo, habrá que ver cuán intensas son las reformas que plantea. Si son tibias o incompletas, o se quedan solo en lo retórico, es poco esperable un cambio.

 

¿Es el fin del régimen como algunos suponen?

 

Lo dudo. Ha demostrado sobrevivencia en 70 años y es poco probable que quiera ceder el poder tan fácilmente.

 

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10 AÑOS DEL BREXIT

 

Se cumplen también los diez años del Brexit. La salida del Reino Unido de la Unión Europea. Fue un movimiento promovido por Boris Johnson y los conservadores con planteamientos demagógicos y francamente populistas para que la población votase a favor de la salida. Lo consiguieron. De allí en adelante el Reino Unido ha sufrido inestabilidad política con seis primeros ministros en los últimos diez años y un séptimo que vendrá pronto por la renuncia del actual, Keir Starmer. Es posible que estemos presenciando la decadencia visible del otrora poderoso imperio británico.

 

Inestabilidad política, descontento de su población, programas sociales que no encuentran financiamiento, gasto fiscal y costo económico excesivo, son parte de lo que deja un populismo febril como el que se vivió en UK cuando fue el referéndum del Brexit. Se dijo al pueblo que dejando de aportar a la UE se iba a poder mejorar los servicios en el país, y que los migrantes iban a ser expulsados. Nada de eso ocurrió. Más bien escasea mano de obra para ciertos trabajos y el servicio médico parece ya uno del tercer mundo.

 

Nosotros ya conocemos los perjuicios que trae el populismo. En el Reino Unido los están conociendo.

Sunday, June 21, 2026

INCAS, ESPÍAS Y ASTRONAUTAS: LOS ENSAYOS Y ARTÍCULOS DE RAFAEL DUMETT

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Rafael Dumett con El espía del inca colocó en primer plano la novela histórica (o ficción histórica para ser más precisos) en un país con predominancia en narrativa del realismo urbano. Novela de largo aliento con trasfondo de filosofía histórica y contemplación existencial, ficcionalizaba sobre el intento de rescate de Atahualpa, hecho que cuentan algunas crónicas. Luego otros, con mayor o menor fortuna, han seguido la ruta, centrándose en la Colonia o en los albores de la conquista del Nuevo mundo.

 

Naturalmente en todos estos años Dumett tenía ensayos y artículos varios, publicados algunos en blogs virtuales, otros en revistas semiclandestinas o que ya se encuentran fuera de circulación, por lo que pasaron medio desapercibidos en su momento. Esos artículos son los que recopila Incas, espías y astronautas. Ensayos y prosas sin ficción.

 

Dividido en distintas secciones, los más interesantes y documentados son los relacionados con el mundo contrafáctico (lo que pudo suceder, pero no ocurrió) y los relacionados con la génesis y lecturas para escribir El espía del inca y El camarada Jorge y el dragón, su segunda novela.

 

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Qué hubiera pasado si … Puede parecer ocioso, pero especular sobre lo que pudo suceder, pero no sucedió, es darle la vuelta a la historia con mayúsculas. Es contar con otra perspectiva; aunque como el mismo Dumett reconoce, deben existir ciertos márgenes de razonabilidad al momento de especular sobre un hecho que no se produjo. No es voltear la historia 180°.

 

Siguiendo esa perspectiva, en lo contrafáctico es interesante cuando aborda hechos históricos cruciales como qué hubiera pasado si Atahualpa llevaba hombres armados (y no desarmados como ordenó) cuando fue la captura del inca en Cajamarca. O, lo que hubiese ocurrido si Túpac Amaru tomaba el Cuzco cuando rodeó la ciudad. ¿La historia habría cambiado radicalmente de haberse producido hechos distintos?

 

Dumett es más escéptico frente a las especulaciones que imaginan un Perú diferente de haberse tomado una decisión contraria a la que se tomó en su momento. El margen de maniobra era limitado para los actores. Atahualpa de haber capturado a Pizarro, solo habría demorado unos años más la conquista. Ni remotamente, como fabuló una novela, habría cruzado el Atlántico, conquistado la península ibérica y proclamado rey de España. Eso escapa a toda conjetura posible. La tecnología de guerra española era superior y tarde o temprano otra expedición habría llegado atraída por el lugar donde se decía hasta las calles estaban asfaltadas en oro.

 

Otro detalle importante que se soslaya en estas conjeturas contrafácticas es que las etnias dominadas por los incas se aliaron con los españoles, lo que sumaba fuerzas a un ejército pequeño, pero altamente letal. Atahualpa no tenía la suficiente legitimidad, ni entre los propios incas, luego de la recientísima guerra civil con su hermano Huáscar, y creyó que dándoles a los españoles todo el oro y plata que querían lo iban a liberar y tomarían el camino de regreso. Tarde se dio cuenta que no fue así. Un error de cálculo.

Lo mismo sucede con Túpac Amaru. De tomar el Cuzco en ese momento crucial de la rebelión no tendría como consecuencia la independencia del Perú 40 años antes de la proclamación por San Martín, ni menos una república quechua con raigambre nacional y andina como algunos especulan. Aparte que la historiografía seria ha puesto en duda que Túpac Amaru haya buscado la independencia de la metrópoli (al parecer más tenía reclamos puntuales que una separación de España). El contingente del ejército realista procedente del Alto Perú y el norte del virreinato del Río de la Plata habrían cercado la ciudad y forzado su rendición. Las esperanzas patrióticas en esa época eran bastante débiles, aparte que no contaba con el apoyo de las elites criollas que desconfiaban de un cacique que se autoproclamaba inca. Tampoco se toma en cuenta en las interpretaciones contrafácticas que las etnias dominadas por los incas recelaban de su liderazgo, como se ratificó cuando a su muerte un familiar del cacique de Tungasuca y los aimaras se aliaron temporalmente para continuar la rebelión, con bastante recelo mutuo y pocas probabilidades de triunfo.

 

En torno a Túpac Amaru se han escrito muchas leyendas, unas con sentido de justificación ideológica como sucedió al ponerlo como ícono patrio de la emancipación el gobierno nacionalista de Juan Velasco Alvarado; y hasta un movimiento insurgente de izquierda en Uruguay como los tupamaros llevaron su nombre como símbolo de liberación nacional.

 

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Gracias a su documentación para El espía del inca y su siguiente novela, El camarada Jorge y el dragón (la biografía novelada de Eudocio Ravines), son interesantes las apreciaciones sobre las novelas de John Le Carré describiendo a los espías no como superhéroes al estilo de Ian Fleming, sino seres de carne y hueso, con sus contradicciones, debilidades y problemas conyugales y de la vida diaria, como Smiley, su personaje emblemático de lo que es un espía. Vidas aburridas y trabajos con poca acción, más de juego de ajedrez y frialdad para conseguir sus propósitos que de acción constante, placeres sibaritas y seducción de bellas mujeres al estilo del agente secreto 007.

 

Igual sucede con nuestro converso más famoso: Eudocio Ravines. Personaje de novela, comunista furibundo de joven, luego se pasó a las filas de la derecha más reaccionaria, escribiendo su célebre libro de memorias La gran estafa. La traducción al inglés como The Yenan way contó con la colaboración de la CIA, así como su distribución masiva en el mundo anglosajón. Publicitar un libro de un renegado del comunismo que se pasaba a las filas de la democracia y el libre mercado era asestarle un duro golpe al equipo contrario en lo que fue la guerra fría cultural entre EEUU y la Unión Soviética. Ravines se convierte en el símbolo del desencanto del comunismo por alguien que lo vivió por dentro.

 

Fruto de esa convulsa época (años 20 y 30 del siglo pasado) es la reflexión que le merece las memorias de Victor Serge, titulada precisamente Memorias de un revolucionario. De Serge (belga, de ascendencia polaca) nadie se acuerda, prácticamente la historia lo olvidó y sus libros son difíciles de encontrar, pero es símbolo de la integridad en los principios que mantuvo pese a todo. Revolucionario a tiempo completo, entregado a sus ideas y convicciones, prolífico escritor y uno de los primeros críticos del socialismo soviético, encarcelado por Stalin, gracias a la presión de intelectuales europeos se salvó de ser fusilado. Deambula por Europa en plena guerra y, al igual que Trotski, desembarca en México, donde muere a los 57 años. Es un personaje de novela: no fue estalinista, tampoco trotskista, estuvo en la guerra civil española al lado de los republicanos y fue testigo presencial de los juicios de Moscú por los que fueron ejecutados muchos de los bolcheviques que estuvieron al lado de Lenin en la primera hora de la revolución. Vida convulsa y de aventura la de Serge, que muy pocos conocen ahora. Y, según afirma Dumett, la calidad literaria de su prosa no estaba por debajo de su faceta como revolucionario.

 

Mención aparte merece la génesis de El espía del Inca y los avatares que le tomó la publicación. Novela que le demanda más de diez años, que no encontraba editor por su extensión y que al inicio pasó sin pena ni gloria por internet, hasta que Lluvia editores se anima a publicarla en formato físico. El resto es historia conocida. Como dice Dumett, por qué se obsesionó con Atahualpa es un misterio, desde niño sintió atracción por el último inca y se documentó febrilmente para la escritura del libro, situado en ese período crítico: el fin del Tahuantinsuyo y el antiguo Perú y la conquista española. Lo que iba a ser una novela corta de espías rescatando al último inca, con el tiempo y las sucesivas reescrituras, se trasformó en un fresco histórico de más de setecientas páginas.

 

Conjunto de ensayos y artículos que se leen con interés, unos más que otros, es cierto, y unos más documentados como los que se han glosado. Incas, espías y astronautas es un pequeño libro que tiene miga y vale la pena revisarlo.


*Rafael Dumett: Incas, espías y astronautas. Ensayos y prosas sin ficción. Edición consultada: Debate, 2025, 289 pp.

Sunday, June 14, 2026

DESPUÉS DEL 7 DE JUNIO

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107

 

Es sintomático, pero en las últimas cuatro segundas vueltas presidenciales donde ha participado Keiko Fujimori hemos tenido resultados similares: casi un 50% para cada candidato, con un fuerte antifujimorismo (aunque ahora atenuado) que votaba por el otro por no votar por ella. Le pasa lo mismo que a la también conservadora Marine Le Pen en Francia: carga con la mochila del padre y ha perdido todas las elecciones donde participó y, como Keiko, ha sufrido judicialización política.

 

Algo pasa, para que la mitad de los peruanos voten por una opción claramente fracasada en los países vecinos: asamblea constituyente + estatismo. Basta ver los dos millones de venezolanos que tenemos albergados para saber que el modelo no ha funcionado en ninguna parte.

 

La pregunta no es ociosa, porque el pueblo peruano le ha dado la mitad de la votación del domingo a cada candidato, por lo que no es una victoria absoluta para ninguno de los dos. En cierta forma el que gane tendrá una victoria pírrica que se le puede ir de las manos en cualquier momento. El que gane tendrá legalidad, pero tendrá que ganarse la legitimidad en el camino.

 

Porque el domingo 7 ha ganado el centro político. Esa inmensa mayoría que quiere una solución a sus problemas sin meter en agenda asambleas constituyentes, modelos económicos fracasados o liberando terroristas. Pero tampoco quiere un pasado autoritario. De ganar “la chika” tendrá que demostrar que no es igual al progenitor, con una cuesta arriba bastante difícil y ojos fiscalizadores rodeándola.

 

De cierta manera, estamos repitiendo la historia de la elección en 2021: los dos candidatos que pasan a segunda vuelta tienen menos del 20% de los votos; uno es un candidato populista “ofrece todo” contra una candidata más técnica en sus propuestas; uno proviene de provincias, la otra limeña; en género un hombre y una mujer, pero de la misma generación (adultos medios bordeando la cincuentena). Es un déjà vu, algo ya visto. Una asignatura pendiente que no cerró al ser vacado en 2022 Pedro Castillo; y, esos ánimos han recrudecido en la presente elección. Por eso, en artículo anterior, medio en broma decíamos que más que analistas políticos que expliquen la situación, necesitábamos con urgencia un siquiatra social.

 

Hablando del centralismo, la plancha presidencial de Keiko es netamente capitalina y de clase media alta. El padre, recordemos, en su primera fórmula presidencial colocó a un dirigente de pequeñas empresas y a un líder evangélico. En cierta manera, Keiko cometió el mismo error de MVLL cuando eligió a sus compañeros de fórmula en 1990. Contaba con respetables dirigentes políticos, pero no representaban al Perú popular. Si ella gana tendrá que rodearse de muchos técnicos y ministros que vienen de la orilla opuesta y, aunque es odioso recordarlo, su padre también lo hizo en su momento.

 

Muy contrario a Keiko, Sánchez tuvo mayor habilidad política: desde un sector radical con el que comenzó la campaña, para la segunda vuelta amalgamó a varios sectores de la izquierda y mostró mayor empatía. Prometía todo y a todos, dependiendo lo que quieran escuchar, algo que le sería difícil de llegar a cumplir a ser gobierno. Sin olvidar “el relato” que el fujimorismo fue el que gobernó los últimos cinco años, ocultando que el gobierno fueron ellos, con Sánchez en una cartera ministerial importante.

 

Ninguno de los dos la tiene fácil de llegar al poder. Tendrán una oposición dura en el Congreso y en la calle, sobre todo Keiko. Si bien será difícil vacarlos, pero desde uno u otro sitio se les podrá hacer la vida a cuadritos.

 

De ganar Keiko tiene un sólido partido que le permitirá llegar a cumplir su mandato, teniendo el país, luego de diez años, mayor estabilidad política, así como mayor homogeneidad en la gobernanza; de ganar Sánchez tendrá que concertar con toda la izquierda que lo apoyó, cada sector con agenda propia, desde los radicales y su asamblea constituyente hasta los reformistas. En algún momento, esa alianza podría romperse, complicar su gobernabilidad y hasta no terminar el periodo presidencial.

 

Por cierto, fue lamentable el ausentismo para sufragar, sobre todo el de los sectores acomodados, que optaron por el fin de semana en Asia o pasarlo en su club preferido. Demuestra una vez más, desde que fuimos república, que nunca les interesó el país, a pesar que podían perderlo. Ratifica lo que ya dijeron en el pasado distintos historiadores: carecemos de clase dirigente.

 

En otros países, el consenso con el adversario es más viable. Ponerse de acuerdo, por lo menos en aspectos mínimos. Aquí, por el canibalismo político que vivimos en los últimos tiempos, es más difícil. Así lo quieran, se vería como “traición” por los suyos, por lo que no se atreverán. El hecho crucial es que tienen al frente un país que no reconoce ningún extremo y de querer ejecutar un plan sectario sin importarles otra cosa, el fracaso está por descontado, así como cinco años más que se irán al olvido.

Sunday, June 07, 2026

MANHATTAN TRANSFER: LA CIUDAD COMO PROTAGONISTA

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Es complicado captar el ritmo, la velocidad y hasta el vértigo de una ciudad como Nueva York. John Dos Passos se lo pensó muy bien cuando escribió Manhattan Transfer. Rompía los moldes tradicionales. Novela coral, donde más bien existen una infinidad de personajes de todo tipo, con tramas y subtramas. Utilizando el collage inserta noticias de periódicos de la época, de la radio que era toda una novedad, el habla local de algunos personajes. No existe un protagónico ni un argumento progresivo hasta llegar al clímax. Nos hace ver una ciudad viva, palpitante, que en cierta forma es el personaje principal.

 

En un arco temporal de unos 20 a 25 años vemos aparecer y desaparecer a distintos personajes. Unos llegarán a la cumbre del éxito. Son los ganadores como lo entienden los norteamericanos. Comenzando pobres llegarán a tener una respetable fortuna. No importa cómo. El sueño americano cumplido. Otros, comenzando en cuna de oro, con ciertos valores que conservan, terminan pobres. Es el caso de Jimmy Herf que se pierde en la noche del tiempo. La ciudad los devora.

 

Para captar ese ritmo trepidante Dos Passos tuvo que escenificar las acciones en forma cinematográfica. Darles movimiento. Igualmente, usó los diálogos simultáneos, muchas voces que van hablando sucesivamente, en un conjunto de acciones y personajes que se alternan. Esa técnica la utilizaría muchos años después un novelista peruano que leyó con mucha atención los libros del norteamericano y ganó el Nobel: Mario Vargas Llosa. En La casa verde y sobre todo en Conversación en la Catedral, sus novelas más experimentales. Da la sensación de acción y movimiento, pero también requiere que el lector preste bastante atención al texto.

 

Novela de vanguardia, muy en boga con lo que se escribía en los años 20 del siglo pasado, el compromiso político de izquierda en John Dos Passos es bastante evidente, acompañado de una crítica despiadada al capitalismo. Curiosamente, esa ciudad de Nueva York que describe, cien años después de publicada la novela (1925) se parece mucho hoy a la ciudad de Lima. Una ciudad que Dos Passos no llegó a conocer.

 

Hasta donde tengo conocimiento, pese a su estilo cinematográfico, al parecer, la novela nunca se adaptó al cine.


* John Dos Passos: Manhattan transfer. Edición consultada: Edhasa, 2008, 564 pp. (Incluye un prólogo a la primera edición española de 1930 por José Robles Pazos).

Sunday, May 31, 2026

EL MANIFIESTO PALANTIR

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


En Abril de 2026, Alex Karp, cofundador y CEO de la empresa digital Palantir, publicó en X (ex twitter) un manifiesto de 22 puntos sobre lo que Sillicon Valley debe hacer a favor del estado y sociedad norteamericana. Se le ha denominado el Manifiesto Palantir.

 

Para ubicarnos en contexto, Palantir es una empresa de Sillicon Valley dedicada a la big data e inteligencia artificial. Alex Karp (1967), su autor, no proviene, como otros magnates de la tecnología de punta, de la informática, sino de las humanidades. Tiene una licenciatura en filosofía y un doctorado en Derecho y otro en Teoría Social.

 

Su formación le permitió coescribir un libro, La república tecnológica, publicado en 2025 y que el Manifiesto Palantir es una suerte de resumen.

 

¿ESTAMOS ANTE UN NEOFASCISMO O FASCISMO TECNOLÓGICO?

 

Los detractores de la izquierda liberal de Europa y EEUU se apresuraron a calificarlo de neofascismo o fascismo tecnológico; aunque tengamos presente que en los ambientes liberales de la izquierda europea o norteamericana cualquier iniciativa de derecha tiende a tildarse de “fascista”, sin serlo propiamente.

 

El fascismo es una forma de gobierno corporativo con injerencia en la vida particular de empresas y personas. Todas las clases sociales y grupos de interés se encuentran supeditados al gobierno y a su incuestionado líder máximo. Todo se encuentra regulado, todo está reglamentado y de ir más allá se corre el riesgo de ser sancionado. La libertad de expresión y de prensa se encuentran seriamente limitadas, y los partidos políticos de oposición, proscritos. Asimismo, la ideología fascista se enraíza en un supuesto pasado esplendoroso que ha sido coartado por otros estados o razas que le impiden su desarrollo, por lo que se busca un renacimiento, existe un nacionalismo bastante pronunciado y la raza tiene un rol importante en la nueva sociedad. Hay valores, símbolos, propios de la ideología fascista.

 

Estos elementos, grosso modo, no pueden tomarse en forma aislada para calificar cualquier iniciativa intelectual o gobierno de “fascista”. El manifiesto Palantir se inscribe dentro de la derecha radical que ha aparecido en diferentes partes del mundo y que en Sillicon Valley cuenta con varios magnates plegados al trumpismo. Se encuentra en esas coordenadas.

 

EL MANIFIESTO PALANTIR

 

Un manifiesto es una declaración pública de ciertos principios de un grupo o movimiento social o político. Su característica es la brevedad y claridad de lo que expone.

 

En ese sentido, el manifiesto Palantir coloca como una deuda moral la participación de Sillicon Valley en la defensa nacional, más allá de los artilugios que todos los años presentan (hace clara mención a los iphone y la tecnología de consumo) y que los discute como un logro creativo. Cuestiona cómo se conduce el mercado de la tecnología, dirigida a un consumismo más ramplón. Cuestiona también el soft power (el poder blando) de los políticos anteriores y encomia más bien el hard power (el poder duro) en la línea del gobierno de Trump. Subraya que la tecnología debe estar al servicio de la defensa nacional y plantea volver al servicio militar obligatorio en EEUU (actualmente es voluntario). Deja en el pasado la llamada era atómica y señala como una era de disuasión la basada en la inteligencia artificial, frente a China, considerado el principal rival.

 

El manifiesto de Alex Karp va hacia una creciente militarización de la defensa norteamericana, el uso de tecnología de punta para tener mejor armamento como factor disuasivo en una guerra fría con China, privilegiando, en esta nueva multipolaridad, a los aliados estratégicos como Israel.

 

¿Es conservador y marcadamente militarista el manifiesto? Lo es, pero no lo hace fascista o tecnofascista como algunos sugieren. Muchos en EEUU se plantean la necesidad de un uso defensivo más intenso de la tecnología de punta frente a lo que ya se está viviendo: multipolaridad, enemigos encubiertos, actos terroristas en el mismo territorio norteamericano (el 11-S). En ese contexto Karp considera un “deber moral” el que las empresas de tecnología colaboren más activamente con la defensa. En el fondo lo que buscan es no perder el lugar privilegiado que hasta ahora tiene Norteamérica. No es que “el peligro amarillo” se encuentre frente a sus costas, más bien su objetivo es continuar como líderes mundiales y para ello la IA juega un papel decisivo.

 

En el pasado otros grupos de poder hegemónico han estado cerca del estado norteamericano y ejercido presión desde su posición privilegiada. A fines del XIX fueron los dueños de ferrocarriles, luego los magnates del acero, después los que aplicaron la energía nuclear y ahora le toca el turno a los magnates de la tecnología de punta que, algunos abiertamente y otros no tanto, han tomado partido por el gobierno de Trump.

 

Son la nueva oligarquía que justifica su liderazgo como los mejor preparados para cambiar a la nación y defenderla de las amenazas externas.

 

Lo que ha dicho Karp en su manifiesto es lo que muchos norteamericanos piensan y sienten, sobre todo los pertenecientes a la extrema derecha. No es fascismo, es más bien un temor a perder el liderazgo que obtuvieron luego de la II guerra mundial y que notan está disminuyendo. En el caso de Karp y los demás megamillonarios de Sillicon Valley es poner al servicio de ese objetivo los adelantos tecnológicos que vemos todos los días.


* Para los interesados, el manifiesto Palantir en castellano se encuentra en: https://legrandcontinent.eu/es/2026/04/21/el-manifiesto-de-palantir-para-la-dominacion/

Sunday, May 24, 2026

LOS RICOS TAMBIÉN LLORAN (O PORQUÉ YA NO GANAN LAS ELECCIONES)

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


En otros países, los ricos (o hijos de ricos) han ganado elecciones a la presidencia. Algunos holgadamente. El poder económico ayuda bastante. Pero, acá, en Perú, no ayuda lo suficiente el ser rico, y hasta parece un lastre para la candidatura. Que recuerde, el último millonario que llegó a la presidencia de la república fue hace 70 años, en 1956. Manuel Prado Ugarteche, multimillonario del todopoderoso imperio Prado (abarcaba banca y seguros, industrias, medios de comunicación, pesca y minería, etc.). Un zorro en política. Dos veces presidente. Podía tratar con el mismo diablo con tal de llegar al poder. Se da cuenta de la importancia del voto popular y para su segundo gobierno pacta con los apristas, vistos poco menos que el demonio por su clase social.

 

Pero no solo eso. En una época donde la cohabitación con el rival era inimaginable, cuando la economía no marchaba bien, Prado llamó a Pedro Beltrán, su principal opositor, para el premierato y el Ministerio de Hacienda (hoy Economía). Beltrán, dueño del diario La prensa y pleno creyente del liberalismo económico, lo criticaba desde su periódico todos los días y a pesar de ello no tuvo escrúpulos en llamarlo para que dirija el país. Y, no faltaba más, siendo presidente, le tuvo sin cuidado los convencionalismos de la época y anuló el matrimonio religioso con su esposa de toda la vida, con la que tenía más de cuarenta años de casados, y ese mismo año contrajo matrimonio con “la otra”. No cualquiera hace lo que hizo Prado en su vida pública y en su vida privada.

 

Fue el último representante de la vieja oligarquía dedicada a los negocios y a la política. No eran lo que ahora se conoce como políticos profesionales, personas dedicadas a tiempo completo al quehacer partidario. Manejaban sus empresas y haciendas, y a la vez lideraban sus partidos. Seguían el principio que dice un personaje en El Padrino III -cito de memoria-: La política es el gatillo que dispara los negocios.

 

Luego de él, varios millonarios lo intentaron, pero ninguno logró llegar al ansiado sillón de Pizarro.

 

*****

 

Si bien las causas por las que tres millonarios no ganaron la última elección presidencial obedeció a diversos factores, lo cierto es que sus millones fueron de muy poca ayuda a la hora de traducirse en votos. Quizás el peruano de a pie intuye que un rico que se mete a política no es para ayudarlo a salir de pobre … sino para hacerse más rico él.

 

            Dos de ellos dedicados al negocio educativo (en el sentido más literal del término) y un tercero a diversas empresas, incluyendo turismo y hotelería. Superan los 65 años y son ricos de primera generación. Provenientes de una clase media (provinciana en unos casos, en otro capitalina), son parte de esa nueva oligarquía, en algunos casos medio chicha, medio informal, que se ha ido formando en el Perú desde los años 90 y que han accedido a la política gracias a su poder económico. Racialmente ya no son homogéneamente blancos como en plutocracias pasadas, sino dos son cholos, como la gran mayoría de peruanos, y un tercero “blanco cachetón”.

 

            Si bien su fracaso de llegar a la presidencia se debió a distintos factores, desde malas gestiones a nivel de gobierno regional y municipal, aprovechamiento indebido del cargo, errores de campaña y hasta populismo con el erario público; lo cierto es que el poder económico que tienen no sirvió de mucho y se quedaron a mitad de camino.

 

En magnitud de patrimonio ni en habilidad de hacer política, ninguno de estos tres nuevos millonarios se acerca a Prado. Sus negocios abarcaban casi todos los sectores económicos del país y su habilidad política era reconocida hasta por sus detractores. Un hijo de puta, en el carácter encomiástico del español peninsular. Estos tres émulos son calichines a su lado.

 

No creo sea una maldición bíblica que los ricos ya no lleguen a la presidencia (siendo ricos). Ahora prefieren estar a la sombra y financiar campañas de sus candidatos preferidos -pertenecientes estos a la clase media- y dejar a ellos el agobiante día a día de la política, mientras se dedican tranquilamente a sus negocios.

 

El dinero ya no compra una elección, ayuda sí, pero más importante es la estrategia, la campaña, los gestos, el carisma del candidato y su pasado público y privado. No hay una alquimia entre el dinero invertido y votos obtenidos. Y, es mejor pensarlo dos veces si ha sido mal o mediocre funcionario público antes de tentar la presidencia, y hasta tres si existen escándalos de corrupción y aprovechamiento del cargo, de él, de su familia o de su grupo. Cambiando un poco el conocido aforismo la mujer del César debe ser honrada, no solo parecerlo.

 

La gente no es tonta, y el pisco y la butifarra ya no compran votos como antes. Tampoco bastan los influencers y youtubers.