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Sunday, March 01, 2026

EL REVERSO DE LA UTOPÍA. AMÉRICA LATINA Y EL ORIENTE MEDIO. OBRA PERIODÍSTICA DE MVLL, VOLUMEN III

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Como sucedió con los estudios antropológicos de José María Arguedas que eran más amplios y a veces más interesantes que su obra de ficción; con Mario Vargas Llosa y su obra periodística está sucediendo algo parecido. Es tan amplia que va a requerir varios trabajos de investigación por la diversidad temática y la evolución ideológica que tuvo el autor. Podrá estudiarse al MVLL joven de ideas socialistas, al liberal de la edad madura, o sus ideas sobre América Latina y el mundo, sin olvidar el reino del arte, al cual fue afecto desde joven. Incluso, muchos artículos son más interesantes que varias de sus novelas menores. Los que quieran hacer un rastreo de su evolución política e ideológica, la obra periodística es fuente indispensable.

 

El tercer volumen está dedicado a América Latina y el Oriente Medio. Un gran volumen de casi 800 páginas (suponemos que por razones de costos no se editó en dos tomos que facilitaría la lectura). Con un prólogo de Carlos Granés más interesante que el dedicado a los artículos sobre el Perú, país que, por origen, naturalmente no conocía muy bien el antologista; el volumen contiene artículos sobre América Latina, el Oriente Medio y el mundo post 11-S.


 

AMÉRICA LATINA

 

En los artículos sobre América Latina se ha privilegiado los publicados desde los años 80 en adelante, es decir el MVLL con una posición política marcadamente liberal; y en menor proporción los artículos de su juventud socialista. Esperemos no haya sido por razones políticas o ideológicas ofrecer un MVLL unívoco, suerte de santón laico del liberalismo, utilizable para empresas políticas de derecha que invocan su nombre y prestigio para fines proselitistas. Cierto o no, se deja ver ese desbalance, privilegiando las publicaciones que corresponden a los años liberales del escritor.

 

En cuanto al contenido, aparte de su conocido distanciamiento de Cuba, es interesante el informe sobre la Nicaragua sandinista de los años 80. Un retrato bastante detallado y lúcido de cómo las fuerzas opositoras tienen todavía presencia en el escenario político, y en lo económico existe una tímida, pero activa empresa privada. En 1985, fecha de su informe y a pocos años de la toma del poder por el sandinismo, no se nota una cubanización del régimen, pese a su popularidad y a los contras que atacan desde las fronteras del país, a tal punto que en 1990 Violeta Chamorro (la viuda del asesinado periodista Joaquín Chamorro) gana a Daniel Ortega las elecciones presidenciales. A mediados de los 80 hay un empate entre las fuerzas radicales y las fuerzas moderadas, estos últimos, incluso, conspicuos dirigentes del propio régimen, que luego marcarán distancia. Existe una leve esperanza que Nicaragua no se convierta en una segunda Cuba.

 

Luego están los artículos sobre Venezuela y el socialismo del siglo XXI. Chávez más que Maduro. Reconoce que la democracia en Venezuela (la única en la región, cuando en el resto había dictaduras) se deteriora por la corrupción de los partidos que se alternaron en el poder, el Copei y Acción Democrática. Chávez no nace por generación espontánea, sino producto del descontento popular ante los partidos gobernantes. Los venezolanos toleran la corrupción mientras los bolsillos y estómagos se encuentran llenos. Se hartan y elijen a Chávez por frustración y rabia, cuando se aplican los ajustes fiscales ante la imposibilidad de seguir manteniendo ese sistema de mercantilismo y prebendas. El resto es historia conocida.


 

ISRAEL Y ORIENTE MEDIO

 

El otro dossier interesante es sobre Israel. País que conoce desde mediados de los años 70 y al cual dedica varias visitas. De pensar inicialmente que ese socialismo cooperativista de gentes sencillas que constata en los 70 puede replicarse en otras latitudes hasta el desencanto de un Israel que aplica el apartheid a los palestinos y con diferencias bien marcadas al día de hoy entre judíos ricos y judíos pobres, hecho que no apreciaba en anteriores visitas.

 

Su gran interés por Israel radica en ser la única democracia en el Oriente Medio, con elecciones periódicas y libertad de expresión, incluso en medio de la guerra con los países árabes; así como el notable progreso de su gente que no se explica únicamente por la gran ayuda que presta EEUU, sino por el talento especial de su población. La política israelita fue similar a la norteamericana en el siglo XIX e inicios del XX: abrir sus fronteras a todos los ciudadanos del mundo de origen judío que quisieran establecerse en la tierra prometida, y que traían la cultura y técnica de otros países. Los amalgama únicamente el idioma oficial: el hebreo. Y a partir de allí construyen una nación. MVLL encuentra una sociedad bastante plural: desde fundamentalistas hasta liberales y socialistas, desde creyentes ortodoxos en la fe hasta ateos y agnósticos; aunque en 2005 -fecha de su informe- ve un Israel colonizador, que coloca obstáculos al progreso de los palestinos que viven en el país y expulsa de su hogar a los que se encuentran en los territorios anexados, implantando las colonias judías, sin ganas de ayudar a la creación de un estado palestino, y empobreciendo y considerando ciudadanos de segunda categoría a los árabes. Observa con tristeza que la tesis de un territorio, dos estados (judío y palestino) que convivan, se desvanece. Lo que vemos actualmente solo es la agudización de esas contradicciones bastante visibles desde años atrás.

 

Él aprecia mucho la modernidad, el progreso y la democracia de Israel (lo cual es cierto, es la única sociedad moderna del medio oriente); pero no quita que condene el expansionismo del estado hebreo y las condiciones de vida de los palestinos en los territorios ocupados, lo que le granjeó críticas de ciertos sectores judíos. También condena el retraso, fanatismo y oscurantismo asociado al fundamentalismo musulmán, con vocación de imponer su credo como “el verdadero” al resto del mundo, sin derechos para las mujeres, con ciudadanos de primera y segunda categoría. Lo percibe como el oscurantismo muy similar al de la Iglesia católica en el medioevo. Y razón no le falta.


 

La invasión a Irak

 

El otro informe importante acerca del medio oriente es sobre la guerra en Irak. Las consecuencias del 11-S. En 2003 la coalición de EEUU y Reino Unido invade Irak bajo el supuesto que el gobierno de Sadam Husein poseía armas químicas. Como se sabe, nunca se encontraron. Husein y su gobierno caen, por lo que se produce un vacío de poder y la evidente anarquía que el autor presencia en la milenaria ciudad de Bagdad. La moneda local no vale nada, las transacciones son en dólares o por trueque, los robos e inseguridad están a la orden del día (MVLL debe caminar con un guardaespaldas al lado). Siempre se especuló que lo de las armas químicas fue un pretexto de EEUU para invadir Irak y otorgar el petróleo y la reconstrucción del país a los amigos de Bush hijo. No será la primera (ni la última) guerra por motivos económicos.

Hay otro aspecto que observa con atención y que será importante en el futuro del Irak post Husein: el regreso al país de los imanes exiliados, principalmente desde Irán, y que van a imponer las costumbres tradicionales y un gobierno teocrático, convirtiendo al país en una sociedad medieval. Como observa, las mujeres pasarán a ocupar, en esta sociedad tradicional que se va formando, un segundo lugar, solo para fines reproductivos y de satisfacción del varón; constatando que la democracia está muy lejana en consolidarse.

 

En un primer momento MVLL se opuso a la invasión de Irak por tropas norteamericanas; pero, sopesando pros y contras, constatando in situ la realidad de oprobio que existía y el beneficio de libertad que puede traer, está dispuesto a admitir la invasión ya que deponen a un dictador sanguinario y traen la “civilización occidental” y la democracia; aunque reconoce que los iraquíes no se encuentran muy contentos con la presencia de tropas norteamericanas en su territorio.

 

Salvando distancias, sus ideas me hicieron recordar a Rudyard Kipling, el gran cantor de las hazañas del colonialismo inglés, entre otras, el llevar la civilización británica a naciones -para ellos- atrasadas como era la India de ese entonces. Idea muy común y que servía de excusa para la colonización europea del siglo XIX. Posiciones similares avalaron la acusación a MVLL de “eurocentrista”, de supervalorar la civilización y la cultura occidental en detrimento de otras. Sí, lo era, pero no en el sentido acusatorio que le endilgaron sus detractores. Como Mariátegui en su época, constata que sin la cultura europea estamos perdidos. Para bien o para mal, nos guste o no, todos nosotros somos tributarios de la ciencia y la cultura occidental en sus distintas manifestaciones.


 

LA DEMOCRACIA EN LOS PAÍSES DEL TERCER MUNDO

 

Pero, más interesante que el Vargas Llosa imperial es ese voluntarismo político de creer que la democracia puede insertarse en países ajenos a la tradición liberal de Occidente.

 

Es una reacción contra los políticos e intelectuales de Europa y EEUU que siempre han creído que la democracia y la libertad son muy difíciles de aclimatar en países del tercer mundo o de Oriente Medio, y que un gobierno autoritario de izquierda es más viable para hacer reformas a favor del pueblo que una endeble democracia. De allí que, en una visión bastante maniquea, muchos de estos progresistas avalen dictaduras de izquierda en el sentido que suponen mejoras para las mayorías que una dictadura de derecha que la asocian a corrupción, latrocinios y violación sistemática de los derechos humanos. Las primeras serían “dictaduras buenas” y las segundas “dictaduras malas”, diferencias que MVLL no comparte.

 

Esa actitud paternalista de muchos académicos e intelectuales de Occidente hace reaccionar al Nobel con un voluntarismo férreo de aplicar a rajatabla la democracia en pueblos que son ajenos a esa realidad. Pero, habría que preguntarse -y es una opinión personal-, si frente a los constantes fracasos de gobiernos democráticos que quieren hacer reformas en AL y Oriente, la democracia es idónea o no para estos países.

 

Algunos filósofos políticos creen que la democracia y la libertad son productos de Occidente y para Occidente; otros -como MVLL- creen que la democracia puede adaptarse a otras realidades ajenas a la tradición occidental. El problema es el cómo. En ese aspecto es que el Nobel cojea en sus afirmaciones. El voluntarismo que esgrime no es suficiente.

 

Para decirlo con una frase trillada: aclimatar la democracia en países extraños a la cultura de la libertad es un largo proceso histórico que toma tiempo, con marchas y contramarchas, ajenas a cualquier voluntarismo. A nosotros, más o menos, nos ha demandado 200 años aceptar la democracia como forma política de gobierno y con el riesgo de caer en la anarquía o la autocracia en cualquier momento; imagínense a jóvenes repúblicas africanas cuánto les va a demandar o en sociedades como la rusa o china con larga tradición de autocracias imperiales. 

 

Otro aspecto fundamental en sus artículos es la ilusión que ve en cada insurrección popular contra una dictadura como el fin de esta. En más de un artículo sobre Venezuela o sobre la misma Cuba cree ver el fin del régimen, hecho que no ocurrió. Los buenos deseos se estrellan contra la realidad, antepone lo que él quiere o desea ver (democracia, economía de mercado y libertad de expresión) a lo que en realidad es.

 

Por otro lado, tiende a confundir mucho dictaduras con gobiernos autoritarios. Hay matices. Como que le falta más herramientas de análisis y no dejarse avasallar por la pasión del ensayista y sus ideas.


 

LA DESILUSIÓN DEL ESCRITOR

 

Los artículos tienen un ánimo pontificador, con admoniciones en cada página, algo típico en su estilo como comentarista que, plagado de valoraciones morales, lastra una fluida lectura. Como que se daba cuenta de ser la conciencia moral de su tiempo, del compromiso del escritor con su época, a la usanza de sus maestros Sartre y Camus. Pese a ello, vale revisar sus artículos sobre el contexto mundial. Algunos ya son anacrónicos (recordemos que eran artículos para diarios y revistas mundiales, donde escribía sobre acontecimientos de coyuntura), pero otros tienen bastante sustancia, han resistido el paso del tiempo; y, un lector atento, encontrará interesantes ideas.

 

El último artículo de la antología titulado sintomáticamente Las guerras del fin del mundo (fechado en 2014) es un balance de esa eterna tensión entre lo que llama civilización y barbarie; y como la segunda va ganando a la primera. Es un MVLL menos optimista que él de años anteriores en creer que la democracia, la libertad y la economía de mercado se expandirían por todo el mundo luego del derrumbe de la URSS en 1991, percepción que compartieron muchos tras el fin de la Unión Soviética. Es un MVLL más pesimista y que presiente que se viene una noche sobre la cultura de la libertad.

 

Curiosamente, en ese mundo convulso que presencia en los últimos años de vida, América Latina le parece más estable y con menos traumas que el resto del planeta. Y tiene razón. Con matices aquí y allá, como que vamos solucionando los problemas sin tanto cataclismo político y social que se ve en otras latitudes. Claro, no estamos en el mejor de los mundos, tenemos muchos problemas sin resolver, pero ya no nos matamos por cosas que podemos solucionar de otra forma o no tenemos guerras entre vecinos, típicas del siglo XIX y gran parte del XX. Quizás, como continente, estemos dejando de ser adolescentes y entrando más o menos a una sensata adultez. Ojalá.

 

En sus últimos años ya no estamos ante el intelectual con fe ciega en el liberalismo, aplicado al pie de la letra en realidades diferentes. El de los últimos años sigue creyendo en la cultura de la libertad, pero con matices. Ya no es el converso feroz de fines del siglo pasado.

 

MVLL no fue un intelectual de pensamiento único, como a veces nos quieren hacer creer. Fue bastante contradictorio. Más que lineal en sus ideas, fue zigzagueante, y, quizás por su formación en colegios religiosos, con una ferviente actitud de aferrase a creer en algo. En el pasado, en el socialismo; en las últimas décadas de su vida, en el liberalismo. Pero siempre, como el personaje Zavalita de su novela Conversación en la Catedral, con esa necesidad extrema de creer en algo.

* Mario Vargas Llosa: El reverso de la utopía. América Latina y Oriente medio. Obra periodística III. Edición consultada: Edición Alfaguara, 2025, 781pp.


Sunday, December 01, 2024

EL PAÍS DE LAS MIL CARAS. OBRA PERIODÍSTICA DE MARIO VARGAS LLOSA VOLUMEN II

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Mario Vargas Llosa (MVLL) desde los 15 años se dedicó al periodismo. Comenzó en el diario La industria de Piura, a los 16, pasó a La Crónica en Lima, diario muy popular en ese entonces (experiencia que le sirvió de base para su célebre novela Conversación en la Catedral). Luego transitó por otros diarios y revistas, en una actividad que jamás abandonó y que la ha ejercido hasta hace muy poco. Su célebre columna quincenal Piedra de toque es una muestra palmaria de sus comentarios periodísticos sobre distintos temas.

 

Sin prisa pero sin pausa se ha tenido buen criterio en recopilar su producción periodística estando vivo el autor, el que ha sido consultado, corrigió y coadyuvó a la selección de los artículos. La edición, bastante pulcra, ha estado a cargo de Carlos Granés. El volumen II trata precisamente de escritos sobre el Perú, artículos que van desde los años 50 del siglo pasado hasta el año 2023, fecha cercana a donde MVLL pone punto final a sus artículos en prensa escrita.

 

La primera impresión, al tratarse de su país natal, es la de un amor-odio. Una extraña relación que mantiene con el Perú que, a pesar de las décadas fuera del país, se mantiene cercana de una u otra forma; y los temas giran en torno a política y realidad nacional y, en menor medida, arte y personajes del mundo artístico (sobre todo artes plásticas).

 

Es extraño no encontrar comentarios de películas nacionales de los años 70 u 80, cuando se produjo un boom del cine peruano de alto profesionalismo y, paradójico, con concurrencia masiva de público. En igual sentido, existen autores post Vargas Llosa que tuvieron una notable producción de novelas y cuentos y que el Nobel ni siquiera los menciona. Apenas cita a autores archiconocidos como Vallejo, Moro, Arguedas o Salazar Bondy; algunos insulares como Loayza y Belli; poetas como Westphalen y Varela; o “contemporáneos” como Ribeyro y Cisneros. Muchos de los citados amigos del autor.

 

Podemos colegir o que no leyó a autores nacionales contemporáneos (lo que dudamos) o no los consideró relevantes como para tener una reseña. Creo que la causa obedece más bien a razones extraliterarias.

 

Generalmente los escritores son lo que llamamos “gente progre”, que en aquella época (años 70 y 80 del siglo pasado) todavía tenían al socialismo como modelo de sociedad para el Perú y América Latina. Su referente claro era Cuba, de la cual MVLL había marcado notables distancias, iniciando ese proceso lento pero irreversible hacia posiciones liberales en lo político y económico, lo que le mereció fuertes críticas de los intelectuales peruanos y latinoamericanos en general, muchos ex compañeros de ruta. Creo que esa clara omisión obedece a razones de distanciamiento ideológico del autor con aquellos que tanto le criticaban su “neoliberalismo”. Algo similar le sucedió con el cine peruano, realizado generalmente por gente de izquierda y que igualmente criticaban su viraje “hacia la derecha”. MVLL siempre fue un cinéfilo y dudo que estando en Perú por largas estancias no haya visto películas nacionales, interesantes muchas de ellas, pero que no le merecieron un solo comentario (por lo menos no aparecen en el libro). Al parecer, las razones obedecen a ese distanciamiento ideológico con la “intelectualidad peruana”, más de izquierda, donde él era una rara avis y, peor aún, considerado un “traidor” por su viraje político.

 

***

 

Centrándonos en los artículos políticos y de realidad nacional, los divide por periodos. Desde el lejano apoyo a las guerrillas peruanas de los años 60, un apoyo más sentimental que de intelectual comprometido; pasando por el apoyo y posterior distanciamiento del gobierno de Juan Velasco Alvarado (1968-75); y luego los años 80 con el terrorismo y el caso Uchuraccay, la frustrada campaña presidencial de 1987-90, pasando de inmediato a los años 90 y el gobierno de Fujimori.

 

El caso Uchuraccay en 1983 (el asesinato de 8 periodistas en la comunidad de Uchuraccay) marcó su ingreso a la escena oficial de la política en aquel entonces. Ante el escándalo por las muertes de 8 periodistas, el presidente Fernando Belaunde Terry designa una comisión oficial que indague lo que sucedió en aquella remota comunidad de quechuahablantes, siendo presidida por el propio MVLL, quien acepta el encargo.

 

¿Fue un equívoco, al confundir los comuneros a los periodistas con terroristas?, ¿fueron manipulados los comuneros por el ejército para “matar” a todos aquellos extraños que se acercasen a la comunidad? El tema fue polémico en su momento. La izquierda siempre sostuvo la segunda tesis, la de un asesinato inducido. La comisión no encontró indicios que aseveren esa tesis, así que optó por la tesis de la confusión, producto del aislamiento cultural en que se encontraba la comunidad. Esta posición le valió a MVLL mayores críticas de la izquierda, la que veía una “conspiración genocida” del Ejército en lo acaecido en Uchuraccay.

 

Críticas aparte, el caso Uchuraccay fue su ingreso a la política por la puerta grande, por las aristas polémicas que conllevó el caso. El ejército recién había tomado el control político-militar de Ayacucho (FBT siempre se resistió a ello) y la política antiterrorista era la de “tierra arrasada”, con pocos resultados tangibles. Incluso, el presidente Belaunde le propuso ser su primer ministro, lo que el escritor rechazó. Habría que esperar 1987 para el comienzo de su aventura presidencial, la que ha sido ampliamente comentada en el artículo sobre sus Memorias El pez en el agua.  

(Ver:https://laescenacontemporanea.blogspot.com/2024/09/el-pez-en-el-agua-las-memorias-de-mario.html)

 

Pasemos a los años 90 y el fujimorismo, luego del golpe de estado de 1992.

 

Hay una sensación de falta de objetividad cuando trata de comentar el golpe de estado y “la dictadura mafiosa” que se instaló en los años 90. Que existió un gobierno cleptocrático y violador de los ddhh, no se duda; pero, da la impresión que le falta objetividad a sus comentarios. No sabemos si respira por la herida de haber perdido las elecciones de 1990 frente a un ilustre desconocido y aprovechó el momento para “ajustar cuentas” o los datos que le llegaban hasta España eran de una sola fuente, con un sesgo informativo bastante obvio. Su entorno amical era antifujimorista, por lo que eso influenció mucho en su opinión y cómo la exteriorizaba al mundo a través de artículos y opiniones personales. Incluso -creo que sin proponérselo conscientemente- MVLL fue uno de los “ideólogos” que dio forma a lo que ahora conocemos como antifujimorismo.

 

En contrapartida, hay un placer en narrar la captura y posterior juicio de Fujimori, donde se ceba bastante en el protagonista y pone en la balanza a los “buenos” contra los “malos” en un esquema bastante maniqueo. Así el juez que procesa a Fujimori es un juez probo, íntegro (imagino no sabía en ese momento cómo ese “juez probo” obtuvo su doctorado exprés en una universidad nacional o el “asesoramiento” que desde España se le brindó para redactar la sentencia condenatoria), los que apoyaron la caída de Fujimori igualmente son probos, honestos. Pierde objetividad y el maniqueísmo le gana.

 

Ese maniqueísmo se va a ver más claro con los presidentes post Fujimori que apoyó. Todos son probos, gente honesta, calificativos que se saca de la manga para apoyar en su momento a Alejandro Toledo, Ollanta Humala o Pedro Pablo Kuczynski, los que tiempo después lo van a desilusionar y van a pasar al otro extremo del oprobio. La pasión lo vuelve a ganar y el odio a todo lo que sea Fujimori lo va a ser favorecer cualquier candidatura que se presente en contra de “la hija del ladrón”, con un argumento de culpa moral transgeneracional (“el hijo del ladrón, también es ladrón”) que huele a naftalina y, peor aún, sin pruebas tangibles. Argumento medieval, que funciona bien en las novelas de caballerías, pero no en la vida real.

 

El caso Odebrecht en el siglo XXI fue el parteaguas de lo judicial y lo político. Muchos de sus “ahijados políticos” van a caer en la tentación de recibir dinero de la empresa brasileña y, en el 2021, dando muestras de realismo político, decide apoyar a Keiko Fujimori contra Pedro Castillo, un candidato con muestras de filoterrorismo.

 

Por cierto, como ya no había “políticos probos” que defender en los últimos años, echará mano a los “superfiscales” del caso Odebrecht, sin saber que años después sus procesos se caerían por una mala tipificación de delitos y peor estrategia legal. Su ilusión de un cambio en la administración de justicia fue solo eso: ilusión, que probablemente él mismo se la autoinoculó, con una vana esperanza que las cosas en la justicia estaban cambiando. No vio (o no quiso ver) que en esos procesos donde aparentemente se buscaba la justicia, en realidad se aplicaba el lawfare, la judicialización de la política, donde un bando captura instituciones de la administración de justicia para destruir al bando rival, en una suerte de guerra judicial sin fin.

 

***

 

El velo subjetivo que tiene de personas y hechos le impide ver con objetividad ciertas cosas o como es una persona en realidad (lo cual se agrava con el distanciamiento físico de su país natal), la que puede colocar en un podio y mañana hacerla descender al inframundo más oscuro cuando lo desilusiona; pero es parte de ese carácter pasional que lleva en la sangre, y que a veces le resulta bien y otras no tanto. De todas maneras, vale la pena recorrer las más de 800 páginas que cubren sesenta años de nuestra vida política.


* Mario Vargas Llosa: El país de las mil caras. Escritos sobre el Perú. Obra periodística II. Edición consultada: Edición Alfaguara, 2024, 825 pp.