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Sunday, April 26, 2026

UN DÉJÀ VU, COMO CADA CINCO AÑOS

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


En un artículo publicado seis meses antes de la primera vuelta de las elecciones generales de Abril de 2026 resaltaba que no podíamos descartar la aparición de un antisistema:

 

Por eso la derecha no la tiene totalmente asegurada la elección en 2026, pese al desastre del gobierno de Pedro Castillo, y más bien están apareciendo candidatos antisistema carismáticos que enfiebran a las masas con discursos contra Lima, los poderosos y el imperialismo, presentándose como “luchadores sociales” que supuestamente favorecen al pueblo (léase informales, minería ilegal, contrabando en el sur, etc.). No curan, pero entretienen.

 

…No es un “electarado” [quienes votan por ellos] como tantas veces se le critica, es gente que piensa con el bolsillo, el estómago o con una pistola apuntándole.

(Los placebos caros y la política. En: https://laescenacontemporanea.blogspot.com/2025/10/los-placebos-caros-y-la-politica.html).

 

Cuando en forma apresurada y alegre se decía que en el 2026 la segunda vuelta era entre dos candidatos de derecha (Keiko y López Aliaga), dándole más posibilidades al último y “exhortando” a la primera a renunciar a su candidatura, dudaba que ese desenlace fuera tan feliz como se pintaba. Ese “momento Kodak” me parecía muy surreal.

 

Los que escribían así mostraban, aparte de desprecio y arrogancia hacia los sectores populares, un desconocimiento de cómo viven los de abajo, de la inseguridad y el miedo de todos los días, del desquite de las zonas rurales contra Lima y de la habilidad de más de un político para llegar a esos sectores con populismo y demagogia, sombrero incluido. Venden un relato como cebo de culebra. Un placebo caro:

 

Esa gente va a “comprar” un placebo caro porque no hay otra cosa más que se les ofrezca. Y acá entra a tallar la parte emotiva: quien convenza mejor con un relato sobre el tema, que se identifique con esos votantes, que refleje carisma y emoción hacia ellos, tiene más posibilidades de ganar la presidencia u ocupar una curul en el nuevo Congreso. En otras palabras, quien “venda mejor” el placebo caro.

 

No cualquiera lo podrá hacer, como los ilusionistas, debe convencer al público de su “acto de magia”. Debe sentirse “auténtico” en lo que dice y hace. El “relato” que desarrolle será importante, así como la eficacia con que lo trasmita. Los discursos racionales, fríos, de solo cifras, que hablen de “lucha contra la pobreza y la delincuencia” sin empatizar con esos votantes, difícilmente va conseguir cautivarlos. No se le creerá el discurso. Digamos que “el cebo de culebra” todavía vende, pero dependerá mucho de la persuasión del vendedor.

(https://laescenacontemporanea.blogspot.com/2025/10/los-placebos-caros-y-la-politica.html).

 

Claro, son placebos, “no curan la enfermedad”, pero engaña al paciente (al ciudadano). No es un “electarado”, como se le indilga en forma despreciativa y repetitiva desde cierta derecha con olor a naftalina. Es gente que ha perdido toda esperanza en el estado y viene alguien con un discurso en que dice los va a ayudar. Les promete seguridad, luz, agua, terrenos y, según dicen, hasta casas en Miraflores (?). La “asamblea constituyente” será el placebo que solucione todo … como cebo de culebra. Se mimetiza tras un sombrero, como un ex presidente que purga cárcel, pero los de abajo lo ven como algo injusto, como que fue encarcelado por los poderosos porque quiso ayudar a los pobres. Ese relato también ha funcionado.

 

Súmese a ello que -independiente a las irregularidades y escándalos que suscitó la ONPE el día del sufragio- al candidato de la derecha vetusta lo ganó la arrogancia y la soberbia. Creyó o le hicieron creer que tenía asegurada la elección y cometió error tras error. Ese candidato solo ganó en Lima y Lima ya no decide una elección. Cuando se dio cuenta fue demasiado tarde. Ni la Virgen María lo pudo salvar.

 

Estamos en esa situación. Como apuntamos en artículo anterior (https://laescenacontemporanea.blogspot.com/2026/04/fue-otra-eleccion-mas.html) si pasa Sánchez con Keiko, es muy probable que gane el primero y tendríamos un escenario muy similar al de 2021, en una suerte de déjà vu. No sé si como tragedia o como farsa. Por eso decíamos en ese artículo, medio en serio medio en broma, que más que analistas políticos necesitábamos un siquiatra social. Urgente.