Eduardo
Jiménez J.
jimenezjeduardod@gmail.com
@ejj2107
Es más un ferviente deseo que una realidad concreta, el desenlace terminal del régimen que algunos ven en los apagones y escasez que se vive en Cuba. Son esos buenos deseos que se dan ante una crisis seria, pronosticando que es el fin del régimen.
Aunque, no va
a dar lugar ni al fin del régimen, ni menos a una salida democrática. Es
posible que el estado de las cosas en la isla continúe igual o peor. Por lo
general la solución a la escasez no ha sido política, sino de exilio; y si bien
no llega a la magnitud del exilio venezolano, es significativo en proporción al
número de habitantes del país (se estima que en los últimos años entre un 10% a
20% de cubanos se han ido de la isla para no volver).
El
servicio de inteligencia cubano funciona tan bien que es casi imposible
planificar y ejecutar una conspiración en contra, sin que antes lo sepa el
régimen. Ese servicio lo presta a Nicolás Maduro en Venezuela y es uno de los
soportes de su gobierno para mantenerse en el poder, a pesar de todo.
Como
era de esperarse, la versión oficial de los apagones obedece al bloqueo
norteamericano. (Un poco más y los huracanes sobre la isla también son producto
del imperio). Lo cierto es que las centrales eléctricas de la isla carecen
de mantenimiento y el generoso petróleo venezolano se ha recortado
drásticamente por los problemas de producción del país llanero. Mientras tanto,
el ciudadano de a pie es el que sufre las consecuencias, en un país tropical
donde los alimentos necesariamente deben refrigerarse, el aire acondicionado es
común en los hogares y las cocinas eléctricas fueron trocadas hace tiempo por
leña y carbón.
Al
parecer ni Rusia ni China quieren hacerse cargo de esta dramática situación y ocupar
el papel que antaño tuvo la extinta Unión Soviética. Es muy caro y los réditos
no son tangibles. Más bien ambos países prefieren apoyar a Venezuela que tiene
el petróleo y algunas reservas de oro para pagar por la ayuda sino-rusa, hecho
que Cuba está lejos de ofrecer. Aparte que tener una base en Cuba, cercana a
EEUU, como antaño la URSS poseyó, no solo es desafiar al imperio frente
a sus costas, sino moda pasada con los actuales misiles intercontinentales y
satélites espías alrededor del mundo.
¿Cuba
fue alguna vez una nación medianamente desarrollada como dicen los panegiristas
del régimen? Parece que nunca llegó a esos niveles, ni siquiera en la época de
auge del socialismo cubano. Tuvieron un buen servicio de salud y educación, es
cierto, los que se han deteriorado en los últimos años; pero nunca llegaron a
ser un país medianamente desarrollado, por ejemplo, con estándares uruguayos,
para hacer una comparación cercana. Lo que existió fue una eficaz propaganda
del régimen cubano sobre un paraíso socialista en el trópico, a lo cual ayudó
muy bien la izquierda del continente y la europea, parte de la cual todavía
persiste en la venta del paraíso, que solo está en los discursos o el papel
mojado.
Con
la protección de la ex Unión Soviética existió una dependencia de productos
primarios (el azúcar) a precios protegidos a cambio de bienes terminados y
tecnología. Fue una dependencia muy parecida, en aquellos años, a la de
distintos países de América Latina con respecto a EEUU y Occidente y que la
izquierda criticaba acremente como una de las causas del subdesarrollo. Productos
primarios por bienes elaborados. La diferencia era el signo político del país
que entregaba los bienes terminados. Aparte que el verbo inflamado y el carisma
de Fidel Castro cohesionaba a la isla, algo que ahora ya no existe frente a la
opaca burocracia que tiene el poder.
Es posible que Cuba se dirija a un nuevo período especial como en los años 90 del siglo pasado (léase grave austeridad y ajuste de cinturones); pero el fin del régimen creo que está lejos.