Sunday, November 24, 2024

ANTAURO OUTLAW

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


El haber puesto “fuera de la ley” al partido de Antauro Humala, permite reflexionar acerca de la eterna dicotomía entre el derecho fundamental de elegir y ser elegido y los límites que la democracia puede imponer a un partido político (o un candidato) cuando colisiona con los valores de la propia democracia y la pone en peligro.

 

Los primeros (aquellos que plantean una irrestricta interpretación de la libertad de elección) abogan por que sea “el soberano”, es decir el pueblo, y no un organismo burocrático, quien decida si elige o no a un claro antisistema. El día de la elección se verá si su propuesta es aceptada o rechazada. Rousseau, sostienen, hace 250 años ya había teorizado sobre la soberanía popular y esta es indiscutible. Claro, obvian que “el soberano” puede actuar con rabia contra “el sistema” y votar por cualquier propuesta, por más disparatada que pueda parecer.

 

La segunda posición, que es la impuesta por medio de una sentencia judicial, es la disolución de un partido político que atente contra los valores de la democracia y la persona humana. No se pone en duda la soberanía popular, pero el estado coloca filtros a aquellas organizaciones políticas que no tengan un sincero ideario democrático. Es lo que ha sucedido con el partido político Antauro, acrónimo del nombre de su fundador.

 

Por las declaraciones públicas del candidato, bastante atrabiliarias, nos encontrábamos frente a un partido político populista y con tendencias fascistas, como muchas organizaciones políticas que actualmente pululan en Europa y América, sean de izquierda o de derecha. Juegan con el descontento de la gente, buscan un enemigo visible y sus soluciones son estrafalarias, pero que al elector no le van a parecer desagradables (fusilar a los corruptos, encarcelar a los homosexuales, expulsar a los extranjeros, etc.). Es posible que la organización política no logre materializar todas sus “promesas de campaña”, pero ya llegó al poder, por lo que no le importará demasiado cumplirlas o no. En Europa, por ejemplo, los partidos populistas están contra los migrantes de tendencia musulmana, en una clara xenofobia, que a muchos de ellos los ha llevado al poder.

 

Las biliosas promesas de campaña de Antauro Humala iban en ese sentido. Y parece que tenía votos seguros. En una última encuesta, antes de ser declarada ilegal su organización política, pasaba tranquilamente a una segunda vuelta junto a Keiko Fujimori. Así que tan mal no le iba.

 

Es que realmente un partido político se encuentra más allá de la legalidad formal. Un ejemplo histórico es el Apra. Fuera de la ley por largo tiempo, actuando en “las catacumbas”, la sobrevivencia política del partido a pesar de todo se debió a la mística de sus militantes y la entrega de sus dirigentes que, muchos, se la jugaron en aquellos aciagos momentos. No en vano el partido aprista tiene más de cien años, algo que los actuales partidos difícilmente se pueden jactar.

 

Otro ejemplo más actual es el Movadef, donde el Poder Judicial también ha declarado su disolución legal, lo cual no va a garantizar que siga funcionando en las catacumbas, como antaño lo hizo el aprismo. Y me temo que el Movadef tiene tantos seguidores que continuará su existencia política, así sea esta ilegal.

 

De allí también el desplante de Antauro Humala a la resolución judicial que pone fuera de la ley a su organización política. Es apenas un formalismo legal que no va a impedir que su partido, en los hechos, siga existiendo. La formación y vigencia de un partido político no se encuentra en la inscripción en un organismo burocrático, si no en la tensión entre las adversidades externas y la inteligencia y fortaleza con la que enfrenta la militancia esas adversidades. Allí se forjan los verdaderos partidos.


Sunday, November 17, 2024

APEC DESPUÉS DE APEC

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Terminada la Apec y volando a sus países de origen los invitados, el Apec después de Apec se parece a la resaca luego de la fiesta, el desbarajuste de la casa y las cosas feas que se guardaron en el closet vuelven a salir.

 

Se podrá criticar el largo feriado y las clases virtuales para los escolares y universitarios, motivados para que paros, marchas y protestas “no se sientan tanto”, y con gran parte de la PEA recluida en sus casas. Lo cierto es que regresamos a la normalidad y sus problemas cotidianos. Al decir de Monterroso el dinosaurio seguía allí.

 

***

 

Apec nos ha traído un activo que puede ser bien aprovechado desde la geopolítica: el recientemente inaugurado Puerto de Chancay. Es cierto que vamos a recibir presiones y exabruptos por parte de Donald Trump, más con un halcón como Marco Rubio en la secretaría de estado; pero dependerá de cuán inteligente juegue sus cartas el estado peruano y, como Ulises, sepa sortear los escollos en el camino. El cómo reaccione el estado peruano es lo importante.

 

A corto plazo más preocupación del gobierno deben ser las cuestiones accesorias que el Puerto de Chancay trae: congestionamiento de la Panamericana Norte, falta de servicios idóneos, infraestructura y, como una externalidad negativa, la delincuencia y extorsión de bandas criminales organizadas en Chancay y alrededores. Posiblemente muchas bandas estén migrando de Lima hacia el norte.

 

El puerto de Chancay fue, para nosotros, la joya de la corona, el resto son acuerdos que se han ido firmando con distintos países, ampliación de otros, y cuyos efectos los veremos ya cuando este gobierno no se encuentre en el poder.

 

La geopolítica de América Latina hace buen tiempo se ha reconfigurado con la penetración de las inversiones chinas en el continente y el repliegue de las inversiones norteamericanas (México, por el TLC y la vecindad con EEUU, es la excepción). El panorama está cambiando, lo cual a la larga va a traer también consecuencias políticas. En ese nuevo panorama el Perú tendrá una participación significativa en el Pacífico sur que, reiteramos, será importante mantenerla. Todo dependerá de los actores involucrados, incluyendo el estado peruano. Torre Tagle será un actor clave en estos menesteres.

 

Es simbólico y preocupante que la primera carga y descarga en la inauguración del Puerto de Chancay haya sido por parte de China un auto eléctrico (bienes elaborados) y por parte de nosotros arándanos (bienes primarios). Como que el ciclo cambio de bienes elaborados por bienes primarios se vuelve a repetir, solo que con actores distintos al otro lado.

 

En el pasado hemos tenido oportunidades únicas de desarrollo, todas perdidas. El guano, el salitre, el caucho, y dejo de contar.  Ahora tenemos un precioso activo: el puerto de Chancay. Si bien de propiedad china pero ubicado en territorio peruano. Ojalá el gobierno, el estado peruano y los principales actores no lo conviertan en otra oportunidad perdida.

Sunday, November 10, 2024

TRUMP AGAINT

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Su segundo gobierno trae más incógnitas que certezas. Es cierto todo lo que se dice de él o lo que jura va a hacer, incluyendo venganzas personales contra antiguos colaboradores. Pero, es difícil que todo lo anunciado lo pueda cumplir. La respuesta son las añejas instituciones que tiene Estados Unidos. Se van a poner a prueba en grado extremo para contener a un ejecutivo desbocado. Y el ambiente se encuentra tan polarizado que cualquier pequeño disturbio social se puede convertir en una bola de nieve. Vamos a ver discursos de odio por sectores conservadores, supremacistas blancos a luz pública, expulsión de migrantes indocumentados, pero no un nuevo Ku Klux Klan linchando negros en plazas y parques.

 

Lo que quizás no llame tanto la atención es la pérdida de votantes del Partido Demócrata. Un partido que tenía como electorado fiel a obreros, migrantes, latinos y afroamericanos. Muchos de ellos han votado por Trump y no por Kamala Harris.

 

Blancos pobres y sin educación se vieron sin trabajo cuando las fábricas se mudaron a China e India. Ese bolsón, junto a las mujeres blancas e, increíble, parte del electorado latino y negro, le dieron el triunfo a Trump. No fue únicamente algo racial o machista contra Harris, por ello los demócratas van a tener que revisar y cuestionar muy bien la pérdida de bolsones de electores claves que, sencillamente, les dieron la espalda. Hubo “voto escondido” que no quiso revelar que votaría por Trump, de allí que aparentemente existía un empate técnico entre los dos. Algo similar nos pasó a nosotros en elecciones pasadas. Por eso las encuestas siempre hay que tomarlas con cuidado.

 

Creo que a los demócratas les ha pasado lo mismo que a los partidos socialdemócratas de Europa. Su preocupación giró de los problemas laborales a las cuestiones de género, lo woke y las libertades sexuales plenas, incluyendo aborto libre, matrimonios igualitarios y derechos LGTB+, lo cual colisiona contra esa Norteamérica conservadora y profunda que todavía existe. Digamos que los demócratas se han caviarizado, lo cual ha atentado contra ellos mismos. Y seamos sinceros, salvo a una minoría, las plataformas woke o caviar importan a muy pocos, frente a una inflación y aumento del costo de vida que afectó a la clase media y a los más pobres de EEUU.

 

En cierta forma esta reacción conservadora es consecuencia del liberalismo woke a ultranza y de lo “políticamente correcto” que se vivió en los EEUU, sobre todo en las grandes ciudades. No es casual que veamos a muchos conservadores del tipo terraplanista, negacionistas del cambio climático, pro energías fósiles o los que cuestionan la evolución darwiniana y que, con Biblia en mano, juren en el nuevo gobierno de Trump. Por lo menos hay uno, sobrino del difunto presidente John F. Kennedy, furibundo antivacunas, que se perfila para la secretaría de Salud.

 

Y como todo populista digno de tal nombre, Trump se rodea de ricos. No será extraño que favorezca a los de su clase social, no solo con bajada de impuestos, subsidio a ciertas industrias, flexibilidad regularoria, si no participación activa en su gobierno, por lo que estas ayudas van a significar más déficit fiscal y recorte de programas sociales de los que se beneficia gente que, paradójico, votó por él.

 

En la política internacional, donde el Ejecutivo tiene más libertad, si vamos a presenciar a un Trump lenguaraz, apoyando una guerra comercial y verbal abierta contra China, el nuevo “eje del mal”, la retirada del apoyo a Ucrania, pasando por el financiamiento a la OTAN y el acercamiento a muchos dictadores, de los que Trump es muy afecto. A Israel no creo que lo toquen, por ser un aliado estratégico en el Medio Oriente. Igual va a suceder en Europa. Inglaterra seguirá siendo su aliado estratégico, pero quizás en sus intereses inmediatos no estará España o Italia.

 

Con respecto a América Latina, el trato no será igual con México, con el cual tendrá ciertas preferencias e intereses que con, digamos, Colombia o Perú; aunque a nosotros es posible nos presione y llene de exabruptos por el puerto de Chancay que tienen los chinos.

 

Con Argentina, a pesar de los efusivos saludos de Milei, es una incógnita si tendrá un trato preferencial en el continente un país bastante inestable, con tantos corsi e ricorsi vividos en las últimas décadas. Creo que va a preferir un Chile más estable, de “alumno aplicado” en la región, pero habrá que ver.

 

En Enero de 2025, cuando juramente de nuevo como presidente, hay luces y sombras de lo que podrá hacer o no hacer en su segundo mandato, y las reacciones que sus acciones puede traer.

Sunday, November 03, 2024

LOS BRICS, ¿TIENEN FUTURO?

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


El acrónimo inicial BRIC, aludía al gran potencial que a inicios de siglo se veía en Brasil, Rusia, India y China, a los que luego se incorporó Sudáfrica, y recientemente otros estados, constituyendo ahora los BRICS+. Algunos han comentado que estaríamos ante un nuevo polo económico de desarrollo por las cifras que en conjunto representan estos países: un tercio de la superficie del planeta, el 50% de la población mundial y el 30% del PBI. Llegando a asegurar que más pronto que tarde los BRICS+ alcanzarían y superarían a las naciones del G7, las más ricas del mundo.

 

Creo que el entusiasmo es exagerado.

 

Más allá de las declaraciones líricas, desde su primera cumbre en 2009, el logro de los Brics+ no ha sido significativo. El principal es el Nuevo Banco de Desarrollo que busca sustituir al FMI y al Banco Mundial, pero el alcance de préstamos colocados por este banco es bastante pequeño, a pesar de contar en su directorio a naciones poderosas como China.

 

Luego está la sustitución del dólar norteamericano como moneda de pago y de reserva en las transacciones económicas. Hasta ahora no existe un proyecto de moneda común para los Brics+ porque sus economías son bastante asimétricas y porque China quisiera que el yuan sea la moneda de curso oficial, algo a lo cual muchos de los estados miembros se oponen, debido a que el país asiático ganaría preeminencia política y económica, siendo el proyecto más un deseo que una realidad en ciernes.

 

También conspira en contra los modelos económico y político de los países integrantes. No estamos como en la UE, con modelos integrados, sino que en los Brics+ tenemos desde economías de mercado abiertas hasta economías centralmente planificadas, con PBI igualmente desiguales. Y en cuanto al modelo político, desde democracias representativas, pasando por regímenes autoritarios o francamente dictatoriales.

 

De allí que, en 15 años de constituido, los Brics+ no hayan alcanzado logros importantes que mostrar.

 

Por ello da la impresión que vista la escasez de logros económicos o de integración, los Brics+ han decidido girar a la gravitación política mundial e inclinar (siquiera un poco) el fiel de la balanza, incorporando países pequeños como Bolivia o Cuba, a fin que “hagan volumen”, pero a costa de tergiversar el proyecto inicial de constitución.

 

Me hace recordar lo que sucedió en la segunda mitad del siglo pasado con los llamados países No Alineados, surgidos a raíz de la guerra fría entre EEUU y la extinta URSS, que querían guardar una equidistancia con respecto a las grandes potencias en ese entonces. Se reunían, como los Brics+, cada cierto tiempo, había declaraciones inflamadas y entusiasmos desbordados como ahora, pero de escasos resultados concretos. Curiosamente los No Alineados todavía existen y abarcan cerca de 120 estados, pero ya nadie se acuerda de ellos y su presencia a nivel mundial no es ni siquiera simbólica. Ojalá no le pase lo mismo a los Brics+, más allá del bonito acrónimo.