Eduardo Jiménez J.
jimenezjeduardod@gmail.com
@ejj2107
Si Dune es una novela épica y
bastante amplia en páginas y personajes, El mesías de Dune es todo lo
contrario. Es una novela corta, con pocos personajes y una acción concentrada,
lo que la hace más interesante para ciertos lectores que consideraban la
primera como una novela excesiva, hemorrágica, que en las cien primeras páginas
no se veía bien hacia dónde iba la trama, bastante morosa en la presentación de
los personajes y con un argumento dividido en subtramas.
El
mesías de Dune comienza
doce años después de la primera novela. La yihad que tanto quiso impedir Paul,
se desata con baños de sangre a través del universo conocido, erigiéndose una
nueva religión en torno a él y con un poder sagrado que hace temer a sus
adversarios.
Precisamente
El mesías de Dune trata de la conspiración en las sombras de quienes se
oponen a Paul, en una coalición que tiene como rostro visible a su propia
esposa, la princesa Irulan, pasando por la madre superiora de las Bene Gesserit,
algunos fremen descontentos con los cambios, hasta los miembros de la Choam, la
poderosa agrupación que domina el comercio entre planetas y que se ve afectada
por la cuota de melange que proviene de Arrakis.
La
conspiración es lo más interesante, con un Paul Atreides que, si bien conoce lo
que sus opositores están tramando contra él, trata de cambiar la historia de
los acontecimientos. Así se entiende su autoinmolación, cuando, quedando ciego,
se interna en el desierto, aparentemente para morir.
Se
extraña la presencia más activa de Chani, quien, en esta novela, tiene un rol
pasivo bastante discreto, o de la propia Dama Jessica, madre de Paul, que, en
una suerte de autoexilio, decide regresar al planeta Caladan, la casa de los
Atreides. Alia, la hermana de Paul, ya adulta, irá ocupando un papel
protagónico, que será más visible en la tercera novela, Hijos de Dune,
desenlace final de la historia de Paul.
Da
la impresión que Frank Herbert no tuvo la idea de crear originalmente una
trilogía, sino que, ante el éxito arrollador de la primera novela, decidió
continuar con la saga, siendo El mesías de Dune una suerte de novela
puente para el desenlace de la trilogía original. El éxito le hizo escribir
luego una segunda trilogía sobre Leto II, el hijo de Paul, como emperador del
universo conocido.
El
mesías de Dune también
puede leerse como el costo del poder. La gran carga que soporta Paul y que en
cierta forma quiere librarse de ella, internándose al final de la novela en el
desierto, aunque como sucede en estos casos, al desaparecer el mesías, el mito,
la leyenda, crece más.
*Frank Herbert:
El mesías de Dune. Edición consultada: Debolsillo, 2021, 301pp.
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