Sunday, August 30, 2026

EL MESÍAS DE DUNE

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Si Dune es una novela épica y bastante amplia en páginas y personajes, El mesías de Dune es todo lo contrario. Es una novela corta, con pocos personajes y una acción concentrada, lo que la hace más interesante para ciertos lectores que consideraban la primera como una novela excesiva, hemorrágica, que en las cien primeras páginas no se veía bien hacia dónde iba la trama, bastante morosa en la presentación de los personajes y con un argumento dividido en subtramas.

 

El mesías de Dune comienza doce años después de la primera novela. La yihad que tanto quiso impedir Paul, se desata con baños de sangre a través del universo conocido, erigiéndose una nueva religión en torno a él y con un poder sagrado que hace temer a sus adversarios.

 

Precisamente El mesías de Dune trata de la conspiración en las sombras de quienes se oponen a Paul, en una coalición que tiene como rostro visible a su propia esposa, la princesa Irulan, pasando por la madre superiora de las Bene Gesserit, algunos fremen descontentos con los cambios, hasta los miembros de la Choam, la poderosa agrupación que domina el comercio entre planetas y que se ve afectada por la cuota de melange que proviene de Arrakis.

 

La conspiración es lo más interesante, con un Paul Atreides que, si bien conoce lo que sus opositores están tramando contra él, trata de cambiar la historia de los acontecimientos. Así se entiende su autoinmolación, cuando, quedando ciego, se interna en el desierto, aparentemente para morir.

 

Se extraña la presencia más activa de Chani, quien, en esta novela, tiene un rol pasivo bastante discreto, o de la propia Dama Jessica, madre de Paul, que, en una suerte de autoexilio, decide regresar al planeta Caladan, la casa de los Atreides. Alia, la hermana de Paul, ya adulta, irá ocupando un papel protagónico, que será más visible en la tercera novela, Hijos de Dune, desenlace final de la historia de Paul.

 

Da la impresión que Frank Herbert no tuvo la idea de crear originalmente una trilogía, sino que, ante el éxito arrollador de la primera novela, decidió continuar con la saga, siendo El mesías de Dune una suerte de novela puente para el desenlace de la trilogía original. El éxito le hizo escribir luego una segunda trilogía sobre Leto II, el hijo de Paul, como emperador del universo conocido.

 

El mesías de Dune también puede leerse como el costo del poder. La gran carga que soporta Paul y que en cierta forma quiere librarse de ella, internándose al final de la novela en el desierto, aunque como sucede en estos casos, al desaparecer el mesías, el mito, la leyenda, crece más.

*Frank Herbert: El mesías de Dune. Edición consultada: Debolsillo, 2021, 301pp.

Sunday, August 23, 2026

¿FUE LA FERIA DEL LIBRO 2026 UN ÉXITO COMERCIAL?

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Si nos atenemos a la concurrencia de público y ventas, y lo comparamos con las cifras de la FIL 2025, no lo fue; más bien fue un fracaso tanto en público como en ventas.

 

La comparación es necesaria porque este año la Cámara del Libro decidió hacer la Feria Internacional en el centro comercial Jockey Plaza del distrito de Surco, cambiando el escenario usual que era el emblemático Parque Los Próceres en Jesús María.

 

Veamos las cifras.

 

En público la FIL 2025 tuvo una asistencia de más de 540,000 personas. La FIL 2026 apenas llegó a las 400,000. En ventas, la FIL 25 hizo 20 millones de soles contra los 18 de la FIL 26. Se dirá que por ahí van, pero a esos 18 millones hay que restarles la inflación acumulada del año (4.09%), por lo que en términos reales las ventas fueron de 17 millones 263 mil.

 

Como varios especialistas han comentado, la razón del fracaso fue el cambio de sede y los menos días de Feria (16 días contra 20 de la FIL anterior).

 

Debemos suponer que el cambio de sede obedeció a que los organizadores pensaron que el Jockey Plaza le daría más caché a la Feria y que al ser un público pudiente el de la zona (Surco, La Molina, San Isidro), con mayor poder adquisitivo, habría mejores ventas. Ninguno de los dos supuestos ocurrió.

 

Otras ferias del libro en Latam tienen sedes impresionantes, es cierto; pero no contaban los organizadores que el acceso iba a ser complicado, sea viniendo en trasporte público o en vehículo propio, al estar bastante escondida dentro del propio centro comercial, por lo que mucha gente se desanimó de ir.

 

Por otro lado, el alquiler de los puestos ha costado más (el valor del metro cuadrado en una zona comercial exclusiva de Surco como el Jockey Plaza es mucho mayor que el de un parque zonal), por lo que no se vieron grandes descuentos este año. Al ser el alquiler un costo fijo del locador, no podía vender más barato, bajo riesgo de ir a pérdida. Por ello, salvo la mesa de saldos de libros pasados y algunas editoriales universitarias, el resto de precios fueron muy similares a los de una librería.

 

La gente se quejaba ante cámaras que no existían realmente precios de feria. Se conseguía más descuentos comprando en línea en algunas cadenas de librerías (que pueden llegar hasta el 35%) que en la feria misma. Muchos youtubers que grabaron in situ constataban lo mismo, los casi nulos descuentos, aparte que la escasa concurrencia hacía parecer una feria desierta, sin público; a lo que se agregó el número de días: se sacrificó todo un fin de semana de cierre de feria, inferimos por el costo del alquiler.

 

Debemos suponer que los responsables del experimento de la “feria pituca”, como la han llamado varios youtubers, ya habrán presentado su renuncia irrevocable; y, esperemos la experiencia haya convencido a la propia Cámara del Libro de regresar al tradicional Parque los Próceres en Jesús María, a la “feria del pueblo” como se le está llamando con cariño, donde por la ubicación es más viable llegar de cualquier parte de Lima, incluyendo aquellos distritos pudientes que los organizadores pensaron iban a arrasar con las ventas.

Sunday, August 16, 2026

¿MATARÍAS POR UN TRABAJO?: CUANDO LA COMPETENCIA ES CON TUS COMPAÑEROS DE OFICINA

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Hay dos filmes basados en la misma novela, The Ax (El hacha) de Donald E. Westlake. Bordeando el humor negro, el argumento gira en torno a un ejecutivo de una gran corporación que, tras largos años de servicio, queda sin empleo al cerrar su empresa, por lo que decide literalmente “eliminar a la competencia” para acceder a un puesto de trabajo en otra empresa similar.

 

La primera adaptación, de 2005, es de producción francesa, dirigida por Costa-Gavras (su film más conocido Z), titulada en francés Le couperet (El hacha, que alude al drástico recorte de personal) y que en castellano se tituló Arcadia y en otros lugares como La corporación.

 

La segunda adaptación es de 2026 y pertenece al surcoreano Park Chan-wook (conocido entre nosotros por Old boy), titulada en inglés No Other Choice (Sin otra opción). Sigue la misma trama de la novela, pero cambia el estilo.

 

El personaje no es un obrero obligado al paro, como usualmente sucede, sino un funcionario de alto nivel, un white collar ubicado en la clase media alta, con casa en uno de los mejores barrios e hijos estudiando en colegios privados caros, para quien, por el cargo que ocupa, le es más difícil conseguir un puesto similar en otra compañía. Razones de cierre de empresa, deslocalización de esta en otro país, fusión con otra similar, etc., obligan a pasar al retiro a los altos ejecutivos. Es sintomático que en la adaptación de Costa-Gavras, pocos meses antes del cese del protagonista, solo le regale la empresa por los años de servicio una barata “grabadora chino-japonesa” (donde registrará su posterior confesión de los crímenes), cuando antaño, lo usual, era un reloj de oro. Algo que dice mucho de cuánto valora la compañía los servicios del trabajador que próximamente va a despedir. En la adaptación de Park Chan-wook el regalo son unas anguilas que, si bien son caras en el medio, representan una despedida diplomática del ejecutivo. En este filme hay un “momento Kodak” de la familia en sus últimos instantes de felicidad, bastante idealizado, con el sol reflejándose en sus rostros, perros de raza incluidos, antes de su despido y lo que padecerá después.

 

Personalmente me gustó más la adaptación de Costa-Gavras, es más seca, más directa y registra muy bien el ambiente de paro e incertidumbre que por esos años se vivió en Europa por la globalización. Se respira una suerte de solidaridad entre los ejecutivos desempleados, algo así como desempleados del mundo, uníos. Vemos como funcionarios de alto nivel sin trabajo se tienen que dedicar a meseros o vendedores para llevar un ingreso al hogar. Más de uno ha perdido familia, la mujer los abandonó frente a la falta de ingresos por largos meses, en otros hay registros de infidelidades de la pareja, algunos se han dedicado a la bebida como evasión, y en ciertos casos la depresión los ha llevado a quitarse la vida. El problema para estos altos ejecutivos no solo es el ego herido y la juventud que dedicaron a una corporación que ahora los descarta como papel inservible, sino seguir con el estilo de vida para mantener las apariencias y el statu quo. La otra opción es reducirlo en forma drástica, lo que significa cambio de estatus y con ello la pérdida de oportunidades que puede traer el no frecuentar a la misma gente de su círculo social.

 

La adaptación de Park Chan-wook es hiperbólica, más se centra en la lista de los que asesinará el protagonista. Las mismas muertes de los rivales son estilizadas, coreográficas, algunas llegan al delirio (como al convertir a una de sus víctimas en un gran embutido antes de enterrarla). Hay un regodeo excesivo en cómo los va matando por diferentes medios; aunque sin dejar de lado el humor negro.

 

En ambas adaptaciones el protagonista cumple su objetivo, luego de “eliminar a la competencia”, el empleo será para él; pero es una victoria pírrica. En el filme de Costa-Gavras, una ejecutiva más joven que el protagonista estará literalmente “a la caza de su puesto”, por lo que el cazador inicial se convierte en presa. No es necesario ser adivino para saber que la compañía contratará a la chica por un sueldo más bajo y con menos prestaciones. La lógica del capitalismo se cumple cabalmente.

 

En el filme de Park Chan-wook la empresa está totalmente automatizada, controlando todo el proceso de producción la IA y los robots, y solo se requiere un supervisor. Tampoco es necesario ser zahorí para darse cuenta que en poco tiempo la IA hará el trabajo del protagonista y este será despedido nuevamente.

 

En cualquiera de los dos filmes, el protagonista pasará en poco tiempo a lo que eufemísticamente los economistas denominan “población excedente” (y Marx llamaba lumpenproletariado): aquellos que no son necesarios para el proceso de producción al ser sustituidos por la inteligencia artificial.

 

Ambos filmes tienen ese humor negro que sostiene la trama, pero en el de Costa-Gavras está dibujado mucho mejor el concepto del capitalismo despiadado, que es el núcleo del argumento, y como afecta y está afectando a los trabajadores, incluyendo a los de cuello blanco, lo que se agudizará en los próximos años cuando esté omnipresente entre nosotros la IA generativa.

Sunday, August 09, 2026

60 AÑOS DE LA CASA VERDE: LA FORMA QUE SOSTIENE LA HISTORIA

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Gustave Flaubert afirmaba que su gran ilusión era escribir una novela que no tenga historia. Claro, sabía que era imposible, toda novela debe tener una, por lo menos mínima. Flaubert más bien aludía a la importancia de la forma para sostener la historia, por más que esta sea pequeña.

 

Mario Vargas Llosa (MVLL) como buen discípulo del escritor normando acomete su segunda novela, La casa verde, siguiendo el dictum flaubertiano. Si bien en un prólogo de 1998 alude a la deuda que tiene con William Faulkner, su segundo gran maestro, es evidente que “las hechicerías de la forma en la ficción” son una deuda directa con Gustave Flaubert, a quien rinde un homenaje implícito.

 

La casa verde es una novela que se sostiene solo en la forma y es la menos estudiada del primer periodo del Nobel peruano. Desde muy joven MVLL se dio perfecta cuenta que la forma que tendrá una historia es esencial en el resultado final del libro. Podrá tener un buen argumento y personajes interesantes, pero si la forma no es la adecuada se habrá perdido una buena historia que contar.

 

Si nos atenemos a sus memorias, El pez en el agua, un joven MVLL había escrito un cuento titulado La casa verde, recuerdos del burdel piurano que llegó a conocer, ubicado en los extramuros de la ciudad. Según relata, el cuento no le gustó y fue destruido. Luego, antes de su segundo y definitivo viaje a Europa, en 1958 es invitado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde él ya era profesor, a formar parte de una delegación que acompañaba a un antropólogo mexicano que venía a estudiar las comunidades de la selva cercanas a donde operaba el Instituto Lingüístico de Verano. Ese viaje de pocas semanas sería el complemento amazónico de su novela, inicialmente solo ubicada en Piura.

 

El eje de los “personajes amazónicos” es Fushía, el japonés inescrupuloso que tiene virtud para hacerse rico, pero no fortuna o suerte para conservarla, y todo lo pierde. Lalita, prototipo de la mujer pasiva, educada para satisfacer al hombre y que pasará por diferentes parejas, conforme estas la van abandonando por diversos motivos, desde el posesivo Fushía, el buen práctico Nieves hasta el Pesado, el lúbrico policía de la guarnición de Santa María de Nieva. El práctico Nieves, hombre del pueblo que conoce los ríos de la selva y de ser reclutado a la fuerza en el servicio militar, es desertor del Ejército, luego pasa al servicio de Fushía, para terminar como guía de los policías de la guarnición. También se encuentran las monjas de la misión que secuestran niñas de la selva para “educarlas cristianamente”, y, de donde procede Bonifacia, que terminará en Piura como prostituta de La casa verde.

 

Por la parte piurana, el eje de los personajes es el sargento Lituma, que lo conocemos sirviendo de policía en la selva. Su historia es mínima también. De regreso a Piura junto a Bonifacia, su flamante esposa, reta a duelo a un señor de la zona, de esos de horca y cuchillo, quien muere jugando con Lituma a la ruleta rusa y pasará un tiempo en una cárcel de Lima, acusado de homicidio. Regresa a Piura, donde encuentra convertida en puta a su mujer. Situación que Lituma tolera para que lo mantenga a él y a sus primos, Los inconquistables. Por cierto, el sargento Lituma aparece en varias obras del escritor y merecerá su propia novela años después, Lituma en los andes.

 

Los inconquistables, vagos de la mangachería, una barriada piurana que se siente orgullosa de tener al presidente Luis Sánchez Cerro como hijo predilecto y que se dedican al trago, las mujeres y la timba. Amigos inseparables de Lituma, quien procede de allí.

 

La Chunga, hija de don Anselmo y Antonia (niña ciega y muda que es seducida por Anselmo), quien fundará la segunda Casa verde. A diferencia del padre, es una mujer fría y dura para los negocios. No se le conoce pareja y tiene el apodo de la marimacho. Merecerá años después una obra de teatro del escritor.

 

Y por supuesto don Anselmo, el fundador de la Casa verde original, personaje novelesco y de origen desconocido (al final del libro se revela que proviene de la selva, de allí su nostalgia de pintar de verde el burdel), más dedicado a los placeres de la vida que a los negocios. Y, el padre García, su némesis y el instigador que propició el incendio del burdel piurano años atrás, descendiente ideológico directo de Torquemada y que recibe precisamente de apodo por parte de los piuranos de quemador.

 

Los personajes son bastante faulknerianos. Existen odios acumulados a través de los años y como en las novelas de William Faulkner, se puede decir de la Piura de ese entonces, pueblo chico, infierno grande.

 

De lejos la parte piurana de la historia es la más rica e interesante. Se nota más “verídica” que la parte amazónica, la cual se siente más impostada.

 

El espacio temporal que abarca la novela es de inicios del siglo XX, cuando está en pleno apogeo la explotación del caucho peruano y se funda la primera Casa verde hasta su incendio algunos años después. Luego saltamos a los años 40 y 50. Se hace mención a la guerra con Ecuador, a la segunda guerra mundial cuando estaba prohibido vender caucho a los alemanes y se contrabandeaba a precios altísimos por Brasil (de allí Fushía hace su precaria fortuna) y la fundación de la segunda Casa verde por la Chunga. Se cierra con la muerte de Anselmo, ya octogenario, llorado por las putas del burdel como a él le hubiera gustado.

 

Por cierto, la novela no pasaría los estándares actuales de lo políticamente correcto. Hay escenas bastante explícitas de seducción a menores como la de Anselmo hacia Antonia, bastante niña cuando se la lleva a la Casa verde para convivir con ella como su mujer, y otras de alusión muy explícita de violación de menores en la selva. También se describe el secuestro de niñas de las comunidades amazónicas para ser educadas por las monjas de la misión de manera cristiana, hecho que en la actualidad sería contrario al derecho de las menores de criarse y educarse en su hábitat natural.

 

Como sucede en sus primeras novelas, existen saltos en el espacio y el tiempo bastante frecuentes, por lo que requiere de un lector atento para seguir la ilación de la historia. Quizás en estos tiempos de rapidez y facilismo, esa forma de narrar no tendría tantos lectores como en su época de publicación.

 

En 1967 la novela ganó la primera convocatoria del prestigioso Premio Rómulo Gallegos, instituido por el gobierno de Venezuela y uno de los más importantes en aquellos años. Al recibir el premio MVLL leería su célebre discurso La literatura es fuego, donde sienta los principios de su credo literario, los que no van a cambiar a lo largo de los años.

 

Como referencia, La casa verde es lo opuesto a las novelas regionalistas, incluyendo las del político y escritor cuyo nombre ostentaba el premio, donde se cargaba con tintes melodramáticos los abusos contra los aborígenes. Hay mujeres violadas e indios azotados hasta morir en La casa verde, pero la perspectiva y el punto de vista obvian los tintes melodramáticos de las novelas regionalistas de ese entonces, produciéndose un efecto de distanciamiento. La discriminación más que verse, se siente.

 

Algunos años después, en 1971, MVLL publicó una pequeña plaqueta titulada Historia secreta de una novela, donde detalla la génesis de la trama y los personajes, lo que hay en el desván del escritor y que sirvió de materia prima.

 

¿Cumplió MVLL con contar una historia mínima en 528 páginas sostenida solo por la forma? Creo que sí y con creces. Usó con mejor pericia varias técnicas utilizadas en su primera novela, logrando el “hechizo” del lector, que sigue la historia y cree que es cierto todo lo que está leyendo. Referencia obligada para todo joven escritor que quiere desentrañar “los misterios de la forma”, La casa verde no ha perdido vigencia luego de sesenta años de publicada.

*Mario Vargas Llosa: La casa verde. Edición consultada: Edición Alfaguara, 2023, 528pp.

Sunday, August 02, 2026

KEIKO PRESIDENTA: ENTRE EL LEGADO Y LA RUPTURA

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


A diferencia de otras realidades, la tradición familiar de “heredar” cargos políticos no es típica en nuestro país. Los intentos hasta ahora siempre fueron frustrados y no tuvieron el apoyo popular. Que recuerde es el primer caso contemporáneo de la hija de un presidente que llega a la primera magistratura. Y el camino no ha sido fácil.

 

Tres veces privada de su libertad, detenciones bastante discutibles, tres intentos anteriores por llegar a la presidencia y, en el camino, un divorcio y la muerte de los padres. Esas experiencias a cualquiera o lo foguean o se deja hundir en la derrota y el desánimo. En el caso de Keiko fue lo primero, de allí que habló de la resiliencia en su discurso.

 

A diferencia del progenitor, alérgico a los partidos políticos, Keiko tuvo la paciencia de construir uno solo con el recuerdo de lo que el pueblo evocaba del legado del padre. Recordemos que fue el único mandatario que visitaba caseríos apartados donde nunca antes había llegado un presidente de la república y cumplido con lo que les prometía a los pobladores.

 

Salvando distancias, Keiko hace recordar a la creación del Partido Aprista por Víctor Raúl Haya de la Torre.  Tiene al frente, como Haya, desde liberales, progresistas y gran parte de la izquierda en contra, en un movimiento antifujimorista que se iba gestando con un relato que por 25 años caló en las conciencias. Eran los mismos que antes habían sido furibundos antiapristas. Quizás eso hizo más fuerte al movimiento que, de no tener resistencias, hubiera caído en el ablandamiento y el conformismo.

 

Pero, a diferencia de Haya, Keiko llegó al poder. Como que, conforme pasaba el tiempo, “el relato” antifujimorista iba perdiendo fuerza, por más que sus ideólogos trataban de mantenerlo vivo. Algo similar le pasó a Alan en 1985, en su primer mandato. Llega al poder cuando el antiaprismo ya no era tan fuerte.

 

El paralelo no es gratuito. Alguien dijo con razón que Fuerza Popular puede ser el aprismo del siglo XXI. Ideologías aparte y naturalmente Keiko no es Haya (perteneciente este último a esa especie extinta que fueron los intelectuales-políticos o políticos-intelectuales), los emparenta el “olor a cholo”, el olor a pueblo de su movimiento político. Brownies, como dirían los derechistas de San Isidro, Miraflores o Asia. Es una derecha popular que no teme dictar medidas populistas como duplicar de un plumazo pensión 65, aumentar la remuneración mínima vital o pedir al Congreso exoneraciones tributarias. Fuerza Popular es un partido de derecha, sí, pero también populista y bastante pragmático, que escucha con atención a su clientela. El ministro de economía va a tener que hacer malabares con el presupuesto para cuadrar las cifras.  

 

Y, como el padre, Keiko también es pragmática. Si una persona o cosa es útil o funciona lo usará. Su movimiento cuenta con antiguos detractores, que apenas ayer la maldijeron a ella y a su partido y que hoy se integraron a sus filas. Imagino su conversión habrá sido como la revelación de Pablo en Damasco: vieron la luz.

 

¿Cómo le irá?

 

Siempre es una incógnita.

 

Si hablamos solo de la presidencia, es bastante probable que complete los cinco años de gobierno. Tiene un partido que le da sostenibilidad y operadores políticos que conjuren las múltiples zancadillas que la oposición le pondrá en el camino. Habrá un desgaste, eso es natural. Errores y frivolidades también. Y ni que hablar de la corrupción. Como dice el conocido refrán En arca abierta hasta el justo peca. Pero, dependerá de los reflejos rápidos con que corrija los errores. Que estos no crezcan o, peor aún, esconderlos debajo de la alfombra. Y los preocupados con que se quede diez años en el cargo como el padre, yo lo dudo. La dialéctica nos enseña que todo cambia en el tiempo y que no nos bañamos en el mismo río dos veces. Los 90 del Perú no son los mismos del día de hoy. Muchas cosas han cambiado en los últimos 30 años, salvo quizás los odiadores profesionales y los auto instituidos “guardianes de la conciencia nacional”. Al quinto año -que en el Perú son una eternidad en el ejercicio del poder- entregará la banda al siguiente presidente electo.

 

Después de diez años de inestabilidad política y nueve presidentes en el cargo, será saludable para el país tener cierta estabilidad que se extrañaba. Y no es gratuita la afirmación. El “ruido político” afecta al crecimiento económico y la continuidad de las políticas públicas.

 

En cuanto al partido el reto es difícil. Fuerza popular es un partido sólido, es cierto, pero construido en base a ella. Con mano dura lo ha moldeado a su imagen y semejanza. Algo similar a lo que hizo Haya y luego García con el Apra. No hay delfines o estos terminan minimizados. La continuidad del partido luego de Keiko es la gran incógnita y que los sucesores ya no se apelliden Fujimori es una incógnita aún mayor.