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Sunday, August 16, 2026

¿MATARÍAS POR UN TRABAJO?: CUANDO LA COMPETENCIA ES CON TUS COMPAÑEROS DE OFICINA

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Hay dos filmes basados en la misma novela, The Ax (El hacha) de Donald E. Westlake. Bordeando el humor negro, el argumento gira en torno a un ejecutivo de una gran corporación que, tras largos años de servicio, queda sin empleo al cerrar su empresa, por lo que decide literalmente “eliminar a la competencia” para acceder a un puesto de trabajo en otra empresa similar.

 

La primera adaptación, de 2005, es de producción francesa, dirigida por Costa-Gavras (su film más conocido Z), titulada en francés Le couperet (El hacha, que alude al drástico recorte de personal) y que en castellano se tituló Arcadia y en otros lugares como La corporación.

 

La segunda adaptación es de 2026 y pertenece al surcoreano Park Chan-wook (conocido entre nosotros por Old boy), titulada en inglés No Other Choice (Sin otra opción). Sigue la misma trama de la novela, pero cambia el estilo.

 

El personaje no es un obrero obligado al paro, como usualmente sucede, sino un funcionario de alto nivel, un white collar ubicado en la clase media alta, con casa en uno de los mejores barrios e hijos estudiando en colegios privados caros, para quien, por el cargo que ocupa, le es más difícil conseguir un puesto similar en otra compañía. Razones de cierre de empresa, deslocalización de esta en otro país, fusión con otra similar, etc., obligan a pasar al retiro a los altos ejecutivos. Es sintomático que en la adaptación de Costa-Gavras, pocos meses antes del cese del protagonista, solo le regale la empresa por los años de servicio una barata “grabadora chino-japonesa” (donde registrará su posterior confesión de los crímenes), cuando antaño, lo usual, era un reloj de oro. Algo que dice mucho de cuánto valora la compañía los servicios del trabajador que próximamente va a despedir. En la adaptación de Park Chan-wook el regalo son unas anguilas que, si bien son caras en el medio, representan una despedida diplomática del ejecutivo. En este filme hay un “momento Kodak” de la familia en sus últimos instantes de felicidad, bastante idealizado, con el sol reflejándose en sus rostros, perros de raza incluidos, antes de su despido y lo que padecerá después.

 

Personalmente me gustó más la adaptación de Costa-Gavras, es más seca, más directa y registra muy bien el ambiente de paro e incertidumbre que por esos años se vivió en Europa por la globalización. Se respira una suerte de solidaridad entre los ejecutivos desempleados, algo así como desempleados del mundo, uníos. Vemos como funcionarios de alto nivel sin trabajo se tienen que dedicar a meseros o vendedores para llevar un ingreso al hogar. Más de uno ha perdido familia, la mujer los abandonó frente a la falta de ingresos por largos meses, en otros hay registros de infidelidades de la pareja, algunos se han dedicado a la bebida como evasión, y en ciertos casos la depresión los ha llevado a quitarse la vida. El problema para estos altos ejecutivos no solo es el ego herido y la juventud que dedicaron a una corporación que ahora los descarta como papel inservible, sino seguir con el estilo de vida para mantener las apariencias y el statu quo. La otra opción es reducirlo en forma drástica, lo que significa cambio de estatus y con ello la pérdida de oportunidades que puede traer el no frecuentar a la misma gente de su círculo social.

 

La adaptación de Park Chan-wook es hiperbólica, más se centra en la lista de los que asesinará el protagonista. Las mismas muertes de los rivales son estilizadas, coreográficas, algunas llegan al delirio (como al convertir a una de sus víctimas en un gran embutido antes de enterrarla). Hay un regodeo excesivo en cómo los va matando por diferentes medios; aunque sin dejar de lado el humor negro.

 

En ambas adaptaciones el protagonista cumple su objetivo, luego de “eliminar a la competencia”, el empleo será para él; pero es una victoria pírrica. En el filme de Costa-Gavras, una ejecutiva más joven que el protagonista estará literalmente “a la caza de su puesto”, por lo que el cazador inicial se convierte en presa. No es necesario ser adivino para saber que la compañía contratará a la chica por un sueldo más bajo y con menos prestaciones. La lógica del capitalismo se cumple cabalmente.

 

En el filme de Park Chan-wook la empresa está totalmente automatizada, controlando todo el proceso de producción la IA y los robots, y solo se requiere un supervisor. Tampoco es necesario ser zahorí para darse cuenta que en poco tiempo la IA hará el trabajo del protagonista y este será despedido nuevamente.

 

En cualquiera de los dos filmes, el protagonista pasará en poco tiempo a lo que eufemísticamente los economistas denominan “población excedente” (y Marx llamaba lumpenproletariado): aquellos que no son necesarios para el proceso de producción al ser sustituidos por la inteligencia artificial.

 

Ambos filmes tienen ese humor negro que sostiene la trama, pero en el de Costa-Gavras está dibujado mucho mejor el concepto del capitalismo despiadado, que es el núcleo del argumento, y como afecta y está afectando a los trabajadores, incluyendo a los de cuello blanco, lo que se agudizará en los próximos años cuando esté omnipresente entre nosotros la IA generativa.