Thursday, January 30, 2025

TRUMP, LA OLIGARQUÍA Y LA DEMOCRACIA

Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


             Aristóteles definía la oligarquía como una forma de gobierno, del gobierno de los ricos, que es tan peligrosa como el gobierno de los demagogos, los que engañan al pueblo, pasándose como sus salvadores, mientras se aprovechan del poder para él y los suyos, como sucede en el caso del gobierno que acaba de reestrenar Donald Trump:

 

“Y como todo populista digno de tal nombre, Trump se rodea de ricos. No será extraño que favorezca a los de su clase social, no solo con bajada de impuestos, subsidio a ciertas industrias, flexibilidad regulatoria, si no participación activa en su gobierno, por lo que estas ayudas van a significar más déficit fiscal y recorte de programas sociales de los que se beneficia gente que, paradójico, votó por él”. (En: Trump againt, https://laescenacontemporanea.blogspot.com/2024/11/trump-againt.html 10.Nov.2024)

 

No era necesario ser adivino para conocer lo que se venía, tomando en cuenta los antecedentes de su primer gobierno y que estamos ante un Trump recargado, que ha aprendido de los errores de su primer periodo. De allí que salga con el pie en alto, con una infinidad de decretos firmados en su primer día de mandato y muchos multimillonarios rodeándolo. No era novedad.

 

Biden tenía razón en los peligros que trae un gobierno de los ricos. Es como colocar al gato de despensero. Muchos programas sociales van a ser recortados, otros desaparecerán, se baja impuestos a favor de los multimillonarios y de paso se les concede generosos subsidios para sus empresas. Su gran enemigo: los inmigrantes ilegales, a los que se ha echado la culpa de todo. A ellos se suma China, a la que ya aplica su garrote llamado aranceles.

 

Trump ni remotamente es liberal como algunos ingenuamente creyeron. Es un mercantilista puro y nato, que someterá a una suerte de nacionalismo aislacionista a EEUU, del cual la nación del norte podría salir más debilitada y con un drástico recorte de su presencia hegemónica en el mundo. ¿El ganador? China, el gran enemigo.

 

En cuanto a América Latina, no creo que le importe mucho. Nos amenazará con el garrote de los aranceles (como a nosotros probablemente lo haga por el puerto de Chancay), pero hace buen tiempo AL cambio de socio comercial. Hasta la Argentina de Milei quiere hacer más negocios con China. Creo que el liberal del barrio ya intuyó que no será el privileged boy de la región como muchos creyeron.

 

Estos primeros días de la administración Trump parecen caóticos, aunque no lo son tanto si se sigue el hilo de la lógica que los anima. O, dicho de otra manera, Trump sigue el precepto del Joker en The Dark Knight: Soy un agente del caos.


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