Sunday, January 25, 2026

UN AÑO DE TRUMP

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


El balance negativo o positivo dependerá del cristal con que se mire. Con un inicio aparentemente caótico que agitó la economía y la política, primero con los aranceles y luego con uso de la fuerza tanto dentro de EEUU (captura de ilegales) como fuera (rompimiento de tratados y acuerdos internacionales), perfilando así su política interna como exterior.

 

¿Al primer año sigue Trump estrictamente los postulados del movimiento MAGA que lo llevó al poder?

 

Siendo puristas, es un no. MAGA (América primero) es un movimiento autóctono, de miras cortas, que no le importa el devenir internacional, sino solucionar los problemas domésticos de Norteamérica, con un privilegio supremacista de la raza blanca, la que habría sido “invadida” y abusada en sus derechos por las minorías raciales que llegaron a EEUU.

 

La expulsión de migrantes no blancos, reactivar la economía y el consumo doméstico, repatriar empresas que se fueron, siguen siendo objetivos prioritarios de su política interna; pero, la administración Trump se dio cuenta que no puede descuidar el frente externo y el liderazgo de EEUU en el mundo.

 

De allí la definición del mundo por bloques, volviendo a ser considerada América como el patio trasero, zona geopolítica prioritaria en todo sentido. Es parte de esa política la “extradición” de Maduro de una Venezuela colonizada por rusos, chinos, cubanos e iraníes, y la advertencia a los sucesores del dictador de que les puede pasar lo mismo si se salen del libreto impuesto. Pero también Groenlandia, no solo por geopolítica (hubo en el pasado varios intentos de EEUU de comprar la isla a Dinamarca), sino por los minerales que albergaría, necesarios para semiconductores y tecnología de punta.

 

Trump no apuesta a una hegemonía total del mundo, sino a un reparto de zonas de influencia junto a China y Rusia, donde la fuerza de los hechos ha ganado al derecho internacional. Vamos a una nueva configuración de las relaciones internacionales. El desplazamiento en importancia de los socios europeos, aliados naturales de EEUU desde la II Guerra Mundial, la creación de una “Junta por la paz” con funciones paralelas a la ONU, obedece a esta lógica.

 

En ese marco la guerra tecnológica con China es política de estado. EEUU espera tener el liderazgo en Inteligencia artificial y sus aplicaciones. De allí el engreimiento a los tech right, aliados de Trump de la industria tecnológica, más por conveniencia que por identificación de ideas.

 

¿Hay un punto de inflexión?

 

Sí, son las elecciones legislativas de medio término en Noviembre, donde podrá tener o no mayoría absoluta. Si la obtiene, tendremos una versión más exacerbada. Un Trump unchained. Hasta una “interpretación auténtica” para quedarse en un (improbable) tercer mandato, donde ya no se diferenciaría demasiado de los tantos autoritarismos que existen en América Latina. Si la pierde, como sospechan varios analistas, podríamos presenciar una reacción temeraria de desconocimiento de los resultados, como lo fue con las elecciones de 2020. Esperemos que el estado de derecho, que todavía se mantiene en EEUU, logre atajar cualquier intento desbocado de acaparar todo el poder.

 

Como señalaba la especialista en el mundo anglófono Maya Kandel (https://laescenacontemporanea.blogspot.com/2025/11/que-es-el-trumpismo.html), más allá de la cronología física de su iniciador, vamos a tener una era Trump, con serias repercusiones tanto al interior de los EEUU como hacia afuera. Un nuevo mundo se está configurando. Nos guste o no.

Sunday, January 18, 2026

CIEN AÑOS DE EL ACORAZADO POTEMKIN

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Como es conocido, Serguéi Eisenstein recibe el encargo del partido comunista de la naciente Unión Soviética de realizar una película que conmemore los 20 años de la revolución rusa de 1905, antesala de la revolución de 1917. Es una película de encargo, política para mayores señas; pero Eisenstein la convierte en una obra artística maestra, una de las primeras del cine. En manos de un cineasta mediocre habría pasado sin pena ni gloria, olvidada en algún archivo; pero, por fortuna, no fue así.

 

¿Cuál es el mérito de El acorazado Potemkin?

 

Desde lo formal, el primero es el montaje. Eisenstein contrapuso imágenes que daban un nuevo sentido. El caso más emblemático es la matanza en las escaleras de Odesa (que históricamente no sucedió). Contrapuso a civiles indefensos que caían muertos contra las tropas del zar que descendían las escaleras disparando sus fusiles. Simbólicamente aludía a la represión desde arriba (el poder) hacia los de abajo (el pueblo). Contraponía imágenes en planos cortos que daba lugar a algo nuevo. Lo llamó montaje dialéctico (tesis, antítesis, síntesis).

 

Cada imagen también se encuentra cargada de significado, como la escena inicial del mar embravecido que alude a la furia del pueblo, o el célebre león que de dormido pasa a despierto y rugiente. Igual sucede con el ritmo que daba una tensión dramática trepidante al filme hasta la escena final, donde los marineros de otros barcos se solidarizan con los del Potemkin (hecho que tampoco sucedió en la realidad, pero le daba tensión dramática y épica al desenlace).

 

Otro aspecto, que se encuentra también presente en sus obras del período mudo, fue la coralidad de la película. Es un filme coral, no hay protagónicos. No existe un héroe individual como sucede en tantos filmes. El protagonista es el pueblo ruso.

 

Las lecciones de Eisenstein, de cien años atrás, son ahora el abc de cualquier realizador. Hasta un director novato sabe muy bien que la película quedará lista en la sala de edición. El rodaje es solo la materia prima, en la edición le impondrá el ritmo que sea necesario, eliminará o añadirá escenas, imprimirá la velocidad adecuada, agregará efectos especiales, le dará un estilo propio. De allí saldrá el filme que luego veremos.

 

En los hechos históricos, el Potemkin no tuvo un final tan grandioso como lo pintó Eisenstein. No solo la escena de las escaleras o la unión de los marineros de otros buques de guerra (que aludía a la solidaridad de clase), sino el final de los amotinados y de la propia nave.

 

El desenlace no fue tan épico. Ante la falta de alimentos y combustible, los marineros del Potemkin se rindieron en Rumanía. Si bien el gobierno rumano no los entregó de vuelta a Rusia (habría significado la muerte inminente de los sublevados), el acorazado sí fue devuelto, aunque las autoridades zaristas le cambiaron el nombre para evitar la vergüenza del amotinamiento. Muchos de los marineros se establecieron en la misma Rumanía, otros migraron a países cercanos y algunos hasta llegaron a las costas de Brasil y Argentina, donde se establecieron. Para colmo, en el año de la filmación, el Potemkin estaba siendo desguazado y convertido en chatarra, por lo que se utilizó otro barco para las locaciones. En 1917, tras la revolución, hubo marineros que regresaron a Rusia, aunque tuvieron distinta suerte. En el período de Stalin, tras las purgas, algunos fueron fusilados y otros terminaron en algún Gulag.

 

Tengamos presente que el filme nace por encargo del partido comunista de la URSS. Es un filme de propaganda. El arte debía estar al servicio del partido, la ideología y el pueblo. No es una decisión libre de Eisenstein. No obstante, realiza una obra maestra contra los que argumentan que el verdadero arte nace de la libertad total del artista. ¿Contrasentido, excepción a la regla? No tanto. Su caso no es único. Artistas del cine, la pintura o la literatura se las han ingeniado para realizar sus creaciones dentro de los límites que les concede el poder político o económico. A veces, sus mejores obras se han producido cuando han vivido un control estricto de la censura. Otros, en cambio, viviendo y creando con plena libertad artística, han producido obras francamente olvidables. De todo hay en la Viña del Señor.

 

Vi el filme por primera vez en los años 70, en algún cine club de la época, bastante populares en ese entonces. Pasábamos por una dictablanda (no era una férrea dictadura como la franquista o las del cono sur de América) y se permitían filmes soviéticos de la época dorada. No solo el Potemkin, también Octubre y sus filmes sonoros (que, en un inicio, al igual que otros cineastas de Occidente, se opuso al sonido en el cine) como la saga de Iván el terrible.

 

Más allá que Eisenstein se permitió licencias artísticas (al final de cuentas era una obra de ficción) que, con el tiempo, han pasado por verdades históricas, El acorazado Potemkin sigue vigente cien años después, no solo porque fue uno de los pilares fundamentales del lenguaje cinematográfico que se iba forjando en esos años, sino por la particularidad propia del filme, tan vigente y entrañable como cuando se exhibió por primera vez.

Sunday, January 11, 2026

SINUHÉ, EL EGIPCIO: LA NOVELA

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


El Egipto de los faraones: un joven pobre, posiblemente de linaje real, accede a la carrera de medicina; un faraón que busca instaurar una nueva religión que habla de paz universal y amor al prójimo y cuyo símbolo es la cruz; un pobre que tiene como único vehículo de ascenso social la carrera de las armas hasta llegar al trono de Egipto. En el medio intrigas, conjuras, la eterna lucha por el poder.

 

Si bien Sinuhé, el egipcio parece una novela de aventuras, en el fondo es una reflexión sobre la naturaleza humana. “Todo es vanidad” como dice el Eclesiastés y que inspira el célebre soliloquio del personaje principal, ya hacia el final de su vida: “Los años pasan y los hombres nacen y mueren y su vida es como un soplo cálido y no son felices viviendo, sino que lo son tan solo al morir. Por esto nada es más vano que la vida humana” (p. 703). La felicidad (entendida como el placer propio al individuo, evitando el dolor) es solo una ilusión en el hombre, con afanes de personas o cosas que cree lo colmarán, ilusión que únicamente en la muerte encontrará sosiego.

 

Visión oscura que obedeció al contexto en que fue publicada la novela (fin de la Segunda Guerra Mundial) y que puede ser suscrita en la actualidad. Existencialismo pesimista, heredero de Schopenhauer, aunque no exento de cierta verdad.

 

Sinuhé vive en el Egipto de los faraones, pero su naturaleza inquieta lo lleva a conocer otros pueblos, otras personas y otras costumbres. Logra amasar grandes fortunas por su reputación de médico y estar siempre cerca a los ricos y poderosos, pero también las pierde, aunque el dinero no es preocupación primordial para él, si no las ansias del conocimiento. Lo conocen como Sinuhé, el solitario, y tienen razón, es un alma solitaria, como la de todos los seres humanos. Nacemos y morimos solos. En cierta forma el escritor finlandés Mika Waltari buscó simbolizar la naturaleza humana en su personaje principal.

 

Pero Sinuhé, quizás sin proponérselo, siempre está en la cúspide del poder. Se codea con faraones, generales, cortesanas e intrigantes. De allí que nos puede dar un testimonio de lo que ve y escucha en los pasillos de la corte, donde se tejen las intrigas y se dicta la muerte de personas que no conviene continúen en cargos clave del estado. La lucha eterna por el poder.

 

Hacia el final de su vida y antes de su destierro (que nos hace recordar un poco el camino que hizo León Tolstói antes de morir), el personaje hace un recorrido como pobre para ver desde el otro lado cómo es el mundo. Y lo decepciona también. Ni los pobres ni los ricos se salvan de la vanidad y la ilusión de la felicidad.

 

Sinuhé guarda cierto paralelismo con la novela Siddhartha (1922) de Hermann Hesse; aunque en el caso de Siddhartha, aparte de estar mejor lograda, va hacia un autoaprendizaje de la vida del personaje que, espiritualmente, lo conduce a un estadio superior, conforme a las creencias budistas; en cambio, en el caso de Sinuhé, el aprendizaje de lo vivido lo conduce al final de su vida a la decepción y amargura con respecto al género humano.

 

Un personaje secundario, Kaptha, el esclavo de Sinuhé (interpretado magistralmente por Peter Ustinov en la adaptación al cine de la novela), le hace el contrapunto a su amo. Sinuhé es más idealista, el otro enteramente pragmático, uno es más serio y por tanto más difícil de hacer “conquistas” femeninas, el otro más “querendón” pese a ser tuerto, algo así como el contrapunto entre El Quijote y Sancho. Por cierto, en las páginas donde Kaptha no aparece en la novela, esta decae en interés y hasta se vuelve un poco aburrida. Al final, Sinuhé muere pobre y desterrado, mientras Kaptha -ya emancipado y hábil en los negocios- termina rico y hasta pasa por noble.

 

En cambio, Horemheb, gran amigo desde la juventud de Sinuhé, es el personaje arribista. De origen humilde, por las armas buscará el ascenso social, llegando hasta faraón. La coyuntura le favorece, debido a que el reino de Egipto se encuentra en peligro y sin rumbo por los desaciertos de su rey. Su afán es el poder más que la riqueza, pero al final de su vida y como a todos los personajes del libro, no le llega la felicidad, si no el cansancio de años y años de haber luchado en tantas guerras. Ni su vida privada es dichosa, ya que su esposa, de naturaleza noble, la princesa Baketamon, le es infiel hasta con los hombres del pueblo. Todo es ilusión y vanidad en este mundo, hasta los cargos reales más importantes.

 

Hay otro personaje interesante y trágico a la vez, que es el faraón Akhenaton, que en su locura busca imponer una religión universal de paz y amor, cuyo símbolo es una cruz (clara referencia al cristianismo), descuidando los deberes de estado que le impone su real cargo. Es un caso de cómo las buenas intenciones pueden degenerar en tragedia sino son bien encaminadas. Las intenciones de Akhenaton son buenas, pero el terreno y el tiempo en que quiere imponerlas no es el adecuado, por lo que causará enormes perjuicios al reino que le tocó gobernar.

 

El Egipto que describe Mika Waltari no es el de la grandeza y magnificencia, de las pirámides y los bailes exóticos, sino el plagado de egoísmo y mezquindades, de miserias y crueldades. Antes y ahora el ser humano es igual, solo cambia el escenario.

 

Lo que cuenta el autor es ficción (el Sinuhé de la novela no existió). Si bien se inspiró en algunos hechos reales que acaecieron en el antiguo Egipto, que le sirvieron como base para trasmitir su filosofía del mundo, los personajes y situaciones son absolutamente inventados. La novela data de 1945 y al parecer desde su publicación tuvo enorme acogida y numerosas reimpresiones, siendo la más conocida de las numerosas que escribió. En 1954 se realizó una adaptación al cine, al más puro estilo hollywoodense, con acción y aventuras, dejando de lado varios aspectos interesantes del libro, pero de todas maneras vale la pena visionar.

 

Con un estilo decimonónico, Sinuhé, el egipcio ha envejecido un tanto. Muchas veces cae en lo repetitivo, con diálogos retóricos y grandilocuentes que bien los dice un noble instruido o un plebeyo analfabeto, y la descripción de un Egipto acartonado, más de ficción que de realidad, a lo que se suma su amplitud (excede las 700 páginas) y ritmo lento, lo que hace difícil su abordaje para un lector moderno. No obstante, vale la pena “meterle diente” por la filosofía de vida que trasmite.


*Mika Waltari: Sinuhé, el egipcio. Edición consultada: Edición Debolsillo, 2023, 727pp.

 

Monday, January 05, 2026

¿CONTINUISMO, TRANSICIÓN O RUPTURA? VENEZUELA DESPUÉS DE MADURO

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Hay fuertes indicios que a Maduro lo vendió su entorno más cercano o parte de éste. No se explica cómo helicópteros y aviones norteamericanos hayan ingresado a cielo venezolano sin autorización y sin despertar alarmas, y que las FFAA de Venezuela no hayan disparado un solo tiro. Es más, sabían dónde se encontraba el dictador. Considerando que cambiaba constantemente de lugar donde pernoctaba, alguien muy cercano a él debió proporcionar el dato. Ello permitió que las fuerzas especiales de EEUU hayan extraído a Maduro quirúrgicamente, sin perder un hombre.

 

Lo importante es lo que se viene. Hay dos escenarios generales.

 

La salida negociada de la cúpula. Se les permite salir del país, asilarse con sus familias y sus millones. Rusia, Turquía, Nicaragua o Cuba los van a recibir con los brazos abiertos.

 

Parece que por ese lado se encamina la resolución del problema. Es posible que convoquen nuevas elecciones libres y trasparentes con veedores de la OEA, UE y de distintos países y se amnistíe a todos los presos políticos, rehabilitando sus derechos. Las elecciones no serán de inmediato, quizás demande un año o más. En el interín un gobierno chavista ya debilitado (o una Junta de gobierno transitoria) seguirá manejando el estado, bajo la tutela de EEUU, a fin que no se produzca un vacío de poder. En ese escenario no se ve el reconocimiento a Edmundo González como presidente electo.

 

La otra salida es la más complicada. La cúpula persiste en gobernar con la vicepresidenta a la cabeza, bajo el grito de “Patria o muerte”. O, peor aún, se encuentran divididos en una lucha a muerte por el poder para determinar quién es el “sucesor de la revolución”. Es lo menos factible, porque no tienen los recursos logísticos ni de infraestructura para mantenerse en pie de lucha y haría colapsar en poco tiempo al estado venezolano. Pero, de presentarse ese escenario, es probable que EEUU presione al gobierno chavista con medidas económicas, “extradite” o hasta elimine a los altos jerarcas del gobierno hasta que alguien, en la línea de mando, ceda.

 

Una salida intermedia es diabólica. El gobierno chavista debilitado, asume una serie de compromisos económicos con EEUU. Trump, fiel a la doctrina Monroe, y sin importarle mucho la democracia, los ddhh o el sufrido pueblo venezolano, les hará firmar a la cúpula chavista una serie de convenios para administrar el petróleo a través de empresas norteamericanas y venderlo a terceros, desplazando a Rusia y China en la intervención económica del país.

 

Cualquiera fuese el escenario, se debe evitar un vacío de poder, sería peor. Por otro lado, la reconstrucción de Venezuela tomará años para ver los frutos. No será corta, ni se resolverán los problemas de inmediato, ni tampoco estará exenta de problemas. Mientras tanto, el regreso de los expatriados será cauteloso. Verán cómo evolucionan los acontecimientos en su país luego de la “extradición” de Maduro.

 

Esperemos que este desastre en que terminó el sueño chavista de hace 25 años atrás, al elegir a un demagogo que prometió solucionar los problemas y solo los empeoró, sirva de lección para los venezolanos y para toda América. Cuando alguien prometa que solucionará todo de inmediato diciendo como palabra mágica “exprópiese”, o prometiendo fabulosos aumentos de sueldos y pensiones, o que se resolverán todos los problemas del país convocando una asamblea constituyente, estén alertas. Esas promesas siempre acaban en pesadillas.

Sunday, December 28, 2025

ESCRITORES EN PROTESTA

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Tres escritores (entre ellos la conocida escritora colombiana Laura Restrepo) anunciaron que cancelan su participación en el Hay Festival que se llevará a cabo en Cartagena, Colombia, en Enero 2026, en protesta por la invitación al Festival a María Corina Machado, la recientemente galardonada Premio Nobel de la Paz, al considerarla “promotora de la intervención militar en la región”, su “ascendente violencia imperial”, y su defensa de posturas “progenocidio e intervencionistas” (sic).

 

Más allá de los calificativos, es su derecho protestar y no concurrir a un festival artístico porque se invite a un personaje con el que no simpatizan. Es obvio que las razones se encuentran en el respaldo de María Corina Machado a la intervención militar de EEUU en Venezuela y a las inclinaciones políticas, veladas o no, de los protestantes en el amplio abanico de lo que ahora se considera como izquierda.

 

En los años 60 del siglo pasado, este tipo de protestas tenían un mayor significado y una mayor repercusión, cuando eran a favor de Cuba o contra la guerra en Vietnam. Para el recuento histórico tenemos los largos memoriales que un joven Mario Vargas Llosa firmaba, junto a otros escritores y artistas, a favor de la naciente revolución cubana y contra el bloqueo de los EEUU. La revolución en Cuba era, en ese entonces, todo un referente para la intelectualidad progresista.

 

Pero, defender el gobierno de Maduro en la Venezuela de hoy, dista mucho del interés en causas consideradas justas. No es lo mismo la Cuba socialista de los 60, con las enormes esperanzas que abrigaba para la región, que la Venezuela chavista del presente.

 

Muchos intelectuales llamados progresistas son proclives a gobiernos considerados “fuertes”, que “luchan contra el imperio”. No importa que estas dictaduras violen derechos humanos. Se justifica en que están “a favor del pueblo”, tienen una “misión histórica trascendente” o lo que se dice de ellos son calumnias de la contrarrevolución. Es una atracción fatal, seducidos por el poder. La lista es larga. Son muy pocos los intelectuales que sinceramente aceptan la democracia como “el menos malo de los sistemas” (a pesar de vivir y escribir en alguna democracia); quizás porque no atrae tanto como una revolución en las montañas o resistiendo con uñas y dientes las agresiones del imperio.

 

Toda dictadura considera muy valioso el apoyo de los intelectuales y artistas. Sea dentro del país, a fin de sostener al gobierno por medio de la propaganda o, más importante, un apoyo externo. Los amigos de la dictadura que, en el extranjero, defienden al régimen como expresión del “poder popular” y descalifican a todo el que se oponga como contrarrevolucionario o “lacayo del imperialismo”. El apoyo de muchos intelectuales y artistas a la Unión Soviética fue el clásico ejemplo, algunos hasta endiosando a Stalin, con poemas incluidos. Vendieron su patrocinio y prestigio por un plato de lentejas, otros porque estaban sinceramente convencidos por la ideología dominante, y tampoco faltaron los tontos útiles.

 

Algo similar sucede con los actores de Hollywood que defienden en cada ocasión que se presente la causa palestina y se muestran antisionistas a rabiar. Da prensa estar de lado de conflictos bastante publicitados y es bueno para la imagen aparecer como “actor progresista” que defiende “causas justas”. Es parte del curriculum de todo actor que se respete. No es lo mismo condenar los miles de muertos en las guerras que desangran África, pero tienen poca prensa, que el bien publicitado conflicto de la franja de Gaza.

 

Hecho parecido sucede con los intelectuales. Con la imagen de “progresista”, antimperialista, y su toque woke, les facilita el acceso al mundo académico y editorial, hasta en los EEUU, del cual reniegan cada vez que pueden. En cambio, el aparecer como un rancio conservador o un tibio reformista, no produce los mismos efectos benéficos para la carrera, que cuando se disfraza de revolucionario. Pregúntenle a Borges si quieren.

 

El peso de los intelectuales y artistas que antaño defendían a capa y espada una causa considerada justa, comparado con los de ahora, dista mucho. No es lo mismo un Mario Vargas Llosa, un Gabriel García Márquez o un Julio Cortázar (para no mencionar a intelectuales de Europa o los EEUU de primer nivel de aquellos años) que apoyaban a Cuba y denunciaban el intervencionismo norteamericano en los 60 que, con el respeto debido, una Laura Restrepo o la dominicana transactivista Mikaelah Drullard (de cuyo nombre me acabo de enterar por la protesta que publicó), que explícita o implícitamente apoyan la dictadura en Venezuela.

 

¿Repercutirá la protesta en el desarrollo del Festival?

 

Más allá de las posiciones de estos escritores por la invitación a la Premio Nobel, es muy probable que su protesta solo de para algunos titulares y editoriales a favor o en contra, algo de movimiento en las redes, o para las consabidas loas a Maduro por la prensa chavista; pero, al final de cuentas no será tan gravitante y pasarán muy pronto al olvido.


Sunday, December 21, 2025

LA DOCTRINA MONROE REGRESA

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Recientemente ha sido publicada la Estrategia de seguridad nacional de los EEUU, documento que resume las consideraciones geopolíticas en la Era Trump, resucitando la doctrina Monroe.

 

La doctrina Monroe data de 1823 y establecía el principio “América para los americanos” ante la intención de las potencias europeas de recuperar sus colonias en el continente, recientemente independizadas. Esta doctrina se actualizó en el siglo XX bajo la presidencia de Theodore Roosevelt en el sentido que, si se afectaba algún interés norteamericano en el extranjero, era ir contra los propios EEUU.  Fue la época del “gran garrote” y las invasiones a países centroamericanos, colocando aquí y allá dictadores afines a los intereses de las empresas estadounidenses en el exterior. Luego del fin de la guerra fría y la implosión de la URSS, la doctrina Monroe pasó al desván de los recuerdos … hasta el 2025 que el gobierno de Trump la actualizó.

 

La Estrategia de seguridad publicada divide el mundo en zonas de interés para EEUU de más a menos: 1.- América, 2.- Asia, 3.- Europa, 4.- Medio Oriente, 5.- África.

 

 América es su principal zona de interés o de influencia (lo que antes se denominaba su patio trasero). De allí que va a observar detenidamente el movimiento político en cada país y si se alinea o no con los intereses de los EEUU. De preferencia se va a apoyar a gobiernos que tengan sintonía con Trump, aunque teniendo como eje lo que denominan la diplomacia comercial. Lo que nosotros negociemos con el país del norte y lo que negociemos con otros países considerados como “hostiles” a los intereses de EEUU (léase China y Rusia). Se buscaría contar con un “mercado natural” para los productos y servicios de EEUU.

 

Si bien el informe no lo dice textualmente por obvias razones, tampoco se puede descartar a futuro que se interrumpa la continuidad de un gobierno democrático en AL si se le considera “hostil” a los intereses norteamericanos. Ya sucedió con Guatemala en los años 50, con Chile en los 70 y con otros países de la región. Ahora ya no son necesarios los golpes de estado como antaño, existen mecanismos más sutiles para conseguirlo.

 

En pocas palabras, en América Latina vamos a tener una suerte de democracia tutelada, a fin de no salirnos del guion que nos impone los EEUU. Volvemos a ser su “patio trasero”.

 

La segunda zona de interés va a estar en Asia, sobre todo para la contención de China. Ello implica que se aumenta la seguridad en Taiwán y en Japón. A China se le ve como el gran rival en el siglo XXI al cual hay que atajar cueste lo que cueste. En ese sentido, no es casual que Japón hable de tener un ejército ofensivo (actualmente cuenta con uno, pero de carácter defensivo).

 

La tercera zona es Europa. El antiguo socio y aliado de los EEUU se encuentra bastante relegado. Se critica incluso que su civilización ya estaría en decadencia (el informe alude a un “declive civilizatorio”) y que sus problemas deben solucionarlos ellos mismos. Lo que anticipa que no habrá ayuda militar significativa a Europa (aumento en los gastos de defensa por medio de la OTAN) y en lo inmediato que el problema de Ucrania y de posibles otras anexiones rusas en el continente deben ser resueltas por los propios europeos. Al parecer, en esta política transaccional, está dejando a Rusia en bandeja de plata para que se sirva Ucrania y los países bálticos.

 

La cuarta zona, el Medio Oriente, enfatiza que debe ser más una zona de negocios que de conflictos. Al tener EEUU autonomía energética, el petróleo de Medio Oriente no es tan prioritario como en el pasado. Más interesado se encuentra en establecer lazos comerciales de empresas norteamericanas con los países árabes.

 

Y la última zona es el África. No le interesa mucho lo que suceda en el continente, salvo aspectos muy puntuales. Es muy probable que ya no se repitan más las intervenciones humanitarias en África, y las ayudas de todo tipo sean recortadas significativamente.

 

El plan de Estrategia nacional de 2025 colisiona con los principios más extremos del movimiento MAGA, de donde Trump proviene, que propone solo preocuparse por los asuntos internos de Norteamérica y dejar de lado todo lo que son relaciones internacionales, algo que, como gobierno, los EEUU es imposible lo soslayen, dada la trascendencia del país del norte. Significa también usar no solo la herramienta de los aranceles como fue en los primeros meses de la segunda administración Trump, sino un abanico más amplio que comprende herramientas políticas, diplomáticas, económicas, comerciales y hasta militares.

 

En lo que sí sigue siendo consecuente con el ideario de MAGA es en el bloqueo de toda inmigración, principalmente latina y africana. Se privilegia la migración altamente calificada y la de ciudadanos extranjeros que quieran invertir en EEUU. Se considera también prioritario no perder la delantera en Inteligencia Artificial y tecnología de punta frente a China.

 

Esta estrategia suena a un déjà vu de la guerra fría. Obliga a alinearse en algún bando, si con los “buenos” (EEUU) o con los “malos” (China, Rusia, Corea del Norte).

 

Más parece un amor tardío, fuera de época y de lugar, anacrónico en los modales y vetusto en las actitudes, como si el tiempo no habría pasado en vano desde que EEUU dejó de invertir y de interesarse en América Latina.

 

En ese contexto “geopolítico-comercial”, la designación de Perú como “aliado principal no OTAN” debe ser tomado con pinzas. Todas las inversiones son bienvenidas en igualdad de oportunidades, sin discriminar una sobre otra. Va a ser necesario que la cancillería peruana hile muy fino cualquier impasse que en ese sentido se pueda presentar, sin hipotecarnos a ninguna superpotencia. Difícil, pero no imposible.

 

La finalidad última expresada en esta Estrategia de seguridad nacional es que los EEUU está luchando con uñas y dientes para no perder frente a China la hegemonía en el siglo XXI. Como decimos entre nosotros, como gato panza arriba. ¿Lo lograrán? Es una incógnita todavía no despejada.

Sunday, December 14, 2025

LA CONVERSACIÓN

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


En la década del 70, mientras iba rodando El padrino II, Francis Ford Coppola hacía labor de edición de una película que, siendo interesante, hoy se encuentra medio olvidada en su filmografía: La conversación. Carece del aliento a tragedia griega de la saga de El padrino o de ese desborde metafísico en Apocalipsis ahora; más bien es de tono menor, casi opaco y sin hacer ruido como el personaje principal. Un Gene Hackman contenido le otorga volumen y fuerza al personaje principal.

 

Por la fecha de estreno, 1974, el tema de La conversación se encuentra muy relacionado a las escuchas ilegales del caso Watergate que ocasionaron que ese mismo año el presidente Richard Nixon renunciara al cargo de presidente de la nación; aunque en el filme le da un sesgo distinto. No se trata de escuchas de carácter político, sino íntimas, relacionadas con problemas de infidelidad (la película alude a la grabación de la conversación entre dos amantes), aunque al final, en un giro de tuerca forzado, convierte a las supuestas víctimas en victimarios.

 

Harry Caul, el personaje interpretado por Gene Hackman, es un genio de la llamada vigilancia privada, es decir de captar conversaciones y grabar imágenes de alta calidad sin que los involucrados se den cuenta. Por su experiencia y reconocimiento profesional en su actividad es contratado por un magnate que sospecha su esposa lo engaña. Harry es un personaje gris, opaco, habla poco, no tiene relaciones sociales ni amigos, visita una amante de vez en cuando (digamos para ponerse al día y porque por más solitario que sea necesita un poco de calor humano y afecto); pero, como buen católico, tiene un cargo de conciencia: años atrás, por una escucha de manejos opacos del financiamiento de una campaña presidencial, fue asesinada salvajemente toda una familia. Ese cargo de conciencia lo perturba en el encargo de grabar a los amantes, por las consecuencias que puede traer. En el medio, la rivalidad y competencia con otros expertos en el tema que reconocen su talento, pero le tienen una secreta envidia. Todo en un escenario mínimo de avenidas y edificios que parecen desolados y que reflejan muy bien la personalidad del protagonista.

 

Es un filme hecho en tono menor, de ritmo lento, no hay escenas de violencia o acción como en otras películas del realizador. Todo indica que fue un proyecto personal que aprovechó para su financiamiento la fama que había ganado con El padrino, Oscar incluido. Quizás en estos tiempos sería una película que solo se podría ver por streaming, debido a la poca taquilla en cines; aunque parece que en su época de estreno tampoco recaudó mucho, tuvo una relación de 3 a 1 entre los ingresos y lo invertido en la producción.

 

Dicho sea, en la actualidad, con los minúsculos dispositivos digitales que existen, ya no llama la atención las escuchas privadas, cosa que hasta un aficionado lo puede hacer con alta fidelidad de voz e imagen. Pero estamos en los años 70 todavía.

 

A los que les guste el buen cine clásico, buenas actuaciones y una historia sugestiva no tienen pierde con La conversación.

Sunday, December 07, 2025

TRAVESURAS DE LA NIÑA MALA: ENTRE EL DESEO Y EL SOMETIMIENTO

 Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107


Mario Vargas Llosa (MVLL) incursionó sin mucho éxito en el género erótico. Elogio de la madrastra (1988), su mejor tentativa, a la que siguieron Los cuadernos de don Rigoberto (1997) y Travesuras de la niña mala (2006).

 

Travesuras… se encuentra entre las novelas menores del escritor. Una novela fallida que incursiona en la variante erótica de la dominación-sometimiento en las relaciones sado-masoquistas entre una muchacha de origen humilde que se inserta de adolescente en la pituquería miraflorina y un apocado y caballeroso joven clasemediero. La historia los va a seguir por más de cuarenta años entre distintas ciudades europeas, con períodos de encuentros y desencuentros a lo largo de décadas, donde uno lo busca al otro, se necesitan y complementan para mantener viva esta extraña relación.

 

Los “encuentros casuales” de los protagonistas ya son producto del deus ex machina, es decir de los malabares que hace el escritor para que se encuentren a lo largo de los años. Se abusa con exceso del azar. Las “casualidades del destino” van apareciendo por arte de magia. Pero, donde más se resiente es en crear ese clima erótico necesario que envuelva a los personajes, con sus conflictos y debilidades. MVLL es un escritor realista y la relación entre la chilenita y Ricardo requerían un internamiento en sus subjetividades, en lo más profundo de su ser. Siempre los conocemos y vemos desde afuera, epidérmicamente, a pesar que es Ricardo quien cuenta la historia.

 

Cada capítulo puede leerse como una narración independiente. Son historias autónomas que les suceden a los protagonistas, sirviendo de telón de fondo distintas ciudades de Europa y personajes secundarios que los acompañan. Por la extensión de cada capítulo bien pueden funcionar como cuentos largos.

 

Lo más interesante de la novela es la descripción del Miraflores de los años 50 en el capítulo I, donde se produce el encuentro de adolescentes entre Ricardo y la niña mala, y el chispazo del primero hacia la segunda que lo tendrá sojuzgado a lo largo de toda su vida. La descripción de ese barrio de clase media, todavía con casitas de adobe y donde todas las familias se conocen, respira nostalgia y lirismo por un mundo ido, muy similar a lo que nos trasmite la descripción del Miraflores de La tía Julia y el escribidor.

 

Luego está el Paris enfebrecido de los años 60, lugar de todas las revoluciones y revolucionarios que pretenden cambiar el mundo. Es la parte donde la novela destila más emoción social de estos jóvenes idealistas, como su amigo Paul que, al calor de la revolución cubana, entregarán su vida por una causa que consideran justa. A diferencia de las otras ciudades que aparecen luego, ese París de los 60 es el más vívido, por los recuerdos entrañables que guarda el autor.

 

La corriente contracultural del hippismo del Londres de los años 70, al igual que el Madrid de la movida de los 80, se quedan a medio camino, del tópico común de las drogas y el sexo desenfrenado que se vivió en aquellos años. Tokio es solo una postal con yakuzas incluidos. En una suerte de cosmopolitismo, es la primera novela del Nobel (y creo que la única) que trascurre en distintas ciudades del mundo, sobre todo europeas, que conoce bien el autor. Curiosamente, si hubiera descrito mejor el espíritu que en una época se vivió en ellas, como buen escritor realista, la novela habría sido más interesante.

 

El apelativo de niña mala se encuentra relacionado con la trasgresión de todo convencionalismo de la época, al que escapa la protagonista. Se aleja de los estereotipos y cánones morales y ejerce los suyos, por más discutibles que parezcan. Vive a su manera, libre de prejuicios. De cierta manera es una arpía, una perfecta villana, pero ha sido delineada para que el lector tenga empatía por ella y hasta nos conmueva su triste final, a pesar que no muestra arrepentimiento.

 

Travesuras de la niña mala fue su último intento de incursionar en el género erótico. Posteriormente solo haría un esbozo secundario de homo erotismo entre dos señoras de la clase alta limeña en Cinco esquinas. Quizás él mismo se dio cuenta de los pobres resultados obtenidos y dio punto final a las tentativas.


*Mario Vargas Llosa: Travesuras de la niña mala. Edición consultada: Debolsillo, 2025, 418 pp.

Sunday, November 30, 2025

CIEN AÑOS DE LA ESCENA CONTEMPORÁNEA

Eduardo Jiménez J.

jimenezjeduardod@gmail.com

@ejj2107 


          José Carlos Mariátegui (1894-1930), siendo ya un inquieto joven con ideas socialistas que causan problemas al régimen de Leguía, lo “deportan” a Europa junto a su amigo César Falcón, a fin de deshacerse el gobierno de dos revoltosos que sacudían el cotarro limeño. Suerte de viaje de estudios, con una renta que le permitía vivir, estuvo en el viejo continente entre 1919-23, siendo testigo privilegiado de los cambios que tras la primera guerra mundial se estaban produciendo: revoluciones, caídas de imperios, el auge del fascismo en Italia, las crisis de las democracias parlamentarias y la expansión de las ideas socialistas tras la revolución rusa acaecida en 1917. Podemos decir que estuvo en el lugar y momento apropiado.

 

Dicho sea, siempre se especuló porqué Mariátegui no terminó en una cárcel por sus ideas, algo común en esos años. Su biógrafo, Guillermo Rouillon, nos da la respuesta en las páginas 308 y ss. del Tomo I de su biografía, la Edad de Piedra. (Los dos párrafos siguientes son un resumen de lo expuesto por Rouillon en su biografía con anotaciones propias del suscrito).

 

Los Mariátegui eran una familia antigua, sin demasiada fortuna comparada con otras familias aristocráticas del Perú, pero sí con llegada al poder, en una época donde el apellido que se portaba decía mucho. La ciudad de Lima tenía menos de medio millón de habitantes y el casco urbano se reducía a lo que ahora conocemos como el Cercado, el Rímac y Barrios Altos. Entre los ancestros del Amauta existió hasta un Mariátegui precursor de la independencia. Era un apellido poco común y que no pasaba desapercibido en aquellos años donde, en cierta forma, todos se conocían. El propio presidente Leguía estuvo casado con una Mariátegui (doña Julia Swayne Mariátegui) por lo que era medio pariente con José Carlos.

 

El tío del Amauta, Foción Mariátegui, y un familiar de Leguía, interceden ante el mismísimo presidente, gestándose así la idea del viaje bajo el rimbombante título de Agentes Propagandistas del Perú en Europa. Fue una suerte de exilio forzoso, disfrazado de cargo burocrático en el extranjero. Era el viaje o la cárcel. Naturalmente José Carlos y su amigo Falcón eligieron el viaje. Era una oportunidad inmejorable de perfeccionar sus estudios y, sobre todo, ser testigos de los grandes cambios que se iban gestando en el viejo continente luego de la I Guerra Mundial. Por ello, muchas veces, Mariátegui afirmó que el mejor aprendizaje lo hizo en Europa. No le faltaba razón.

 

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Como periodista comienza a remitir sus crónicas de lo que ve, le relatan y lee. Su célebre columna Figuras y aspectos de la vida mundial en la revista Variedades daba cuenta de la realidad europea que se iba desarrollando a ritmo vertiginoso. Período bastante convulso y que el Amauta en breves trazos lo va describiendo, como captando un instante de esa realidad.

 

En 1925 a esos artículos les da cierta organicidad y, como sucedió después con los Siete ensayos, los convierte en libro. Él mismo declaró que sus libros no nacían del encierro en un gabinete, sino de su observación directa de la realidad, de sus lecturas y estudios, por lo que iban convirtiéndose poco a poco y casi imperceptiblemente en una obra de mayor aliento.

 

Tengamos también presente que muerto Mariátegui en 1930 y convertido el Partido Socialista que fundó en Partido Comunista a las órdenes de Moscú y la III Internacional (donde Eudocio Ravines juega un papel trascendental), sus ideas heterodoxas son enterradas y pasadas al olvido. Solo en la década del cincuenta “resucitan” gracias a la labor de su viuda y sus hijos que en la mítica Editorial Minerva comienzan a publicar de nuevo los textos del Amauta, llegando a veinte tomos de bolsillo y a un precio accesible. Luego vendrán los estudios y congresos mariateguistas, la monumental edición Mariátegui total por el centenario de su nacimiento, la publicación de las obras juveniles -la edad de piedra- y la justificada comparación con otro pensador heterodoxo del marxismo: Antonio Gramsci.

 

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Italia será el escenario privilegiado. Como él mismo señala fue donde desposó una mujer y algunas ideas. Es testigo de la consolidación del fascismo de Mussolini, del declive de la democracia parlamentaria y la escisión del ala radical del Partido Socialista italiano, dando nacimiento al Partido Comunista.

 

En Europa, los partidos socialistas se habían vuelto parlamentarios. Insertados plenamente en el sistema político, proponían reformas graduales y pacíficas a través de leyes que beneficiaban a los trabajadores. Gracias al voto concedido a los obreros a fines del siglo XIX, los socialistas en Inglaterra, Francia, Italia y Alemania ganan posiciones en los respectivos parlamentos nacionales. Pero, un parteaguas obligará a tomar una posición definida: la revolución rusa, dando lugar a posturas más radicales al interior de los socialistas y optar por la vía marxista de la toma del poder, con un proletariado protagónico en el continente.

 

Otro hecho del que nos da cuenta es el crecimiento de los nacionalismos en Europa y la crisis de la democracia parlamentaria, lo que da lugar a posiciones más autoritarias y diferencias irreconciliables que desembocarán en la segunda guerra mundial. Para Mariátegui, como para otros observadores de su tiempo, la democracia y la civilización occidental estaban agonizando (pensamiento muy similar al de nuestra época) y solo el socialismo podría reemplazarla y dar lugar al “hombre nuevo”. Incluso la idea de unos estados confederados de Europa ya se respiraba en el ambiente. Una cooperación internacional teniendo como eje a Francia y Alemania, las dos eternas naciones rivales. Esa idea de una Unión Europea recién tomaría cuerpo luego de la segunda guerra mundial, cuando se reconocen que no hubo vencedores ni vencidos en la contienda, sino un ganador indiscutible: Estados Unidos de Norteamérica que, naturalmente, va a imponer su liderato.

 

Igual sucede con la Liga de las Naciones, idea propuesta por el presidente Woodrow Wilson y que sería el antecedente de la actual Naciones Unidas, proyecto que fracasó en parte por el tratado humillante impuesto a los germanos en su rendición. Mariátegui, como otros políticos e intelectuales, percibe que ello ocasionará más problemas y zozobra al continente que beneficios. Los vencedores estaban ciegos en las condiciones que imponían. Un país de rodillas, humillado, con una impagable deuda de guerra y territorios cercenados, era terreno fértil para que florezcan el descontento, el revanchismo y se afiance un nacionalismo extremo: el nazismo.

 

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Algunos especulan que la historia se está repitiendo cien años después, aludiendo a los partidos políticos y gobiernos de ultraderecha que han aparecido en Europa, Estados Unidos y América Latina. Argumentan que tenemos fascismo, xenofobia, los nacionalismos han regresado y las crisis económicas están a la vuelta de la esquina, confundiendo síntomas con causas de un fenómeno bastante complejo y situado históricamente en un contexto determinado como fue el fascismo.

 

Tengamos presente que el fascismo fue reacción directa a la revolución bolchevique de 1917, siendo financiado por la propia burguesía, temerosa que se expanda el comunismo en Europa. Actualmente no tenemos un hecho histórico tan grande en magnitud como fue la revolución rusa. Igual sucede con las crisis económicas que ya no colocan en estado crítico al capitalismo como antaño. Las experiencias de las anteriores permitieron curarse en salud. De allí que, por ejemplo, la fuerte crisis económica del 2006 por los bonos chatarra fue superada rápidamente y nosotros ni la sentimos gracias a las políticas anticíclicas que en la época de Mariátegui no existían.

 

En el plano ideológico, si bien hemos tenido pensadores fascistas y hasta un partido fascista (Unión revolucionaria), más obedecieron a remedos de lo que sucedía en Europa antes de la segunda guerra mundial. El fascismo europeo inspiró a muchos movimientos de esa tendencia en América Latina, que fueron imitación y desaparecieron tras la derrota militar en la II Guerra Mundial.

 

Lo más cercano que tenemos en la actualidad a un “pensamiento fascista” es el etnocacerismo, con la reivindicación de la “raza cobriza” como “raza superior”, acompañado de una participación activa de las FFAA en el ejercicio del poder, reminiscencias de una gloriosa civilización incaica, y clasificación de ciudadanos con derechos diferenciados en primera categoría (la supuesta “raza cobriza”) y en segunda categoría (las demás razas).

 

Y, en cuanto a la crisis del sistema democrático, hemos pasado por varias. En la época de Mariátegui ya se discutía sobre la crisis de la democracia y la civilización occidental. La presente no significa el fin del sistema político como algunos especulan. Es cierto que hay embates autoritarios de derecha e izquierda muy fuertes en distintas partes del mundo, pero que el sistema democrático por eso vaya a colapsar, creo que dista mucho.

 

Reiteramos, el fascismo no nace por generación espontánea. El lenguaje agresivo de cierta derecha radical no los hace fascistas, ni el ideario conservador los convierte en fascistas. Se debe contar con causas objetivas muy potentes como sucedió en la Europa de los años 20 del siglo pasado.

 

Para no repetir la célebre sentencia de Marx (la historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa), Mark Twain dijo algo parecido: La historia no se repite, pero a menudo rima. Antes de calificar a movimientos populistas de ultraderecha como fascistas, es preferible hacer un análisis desapasionado y sin anteojeras de ningún tipo.

 

Más preocupante son los autoritarismos que provienen de Oriente. Coaligados China, Rusia, Corea del Norte, Irán y otros países de regímenes autoritarios sí podrían poner en peligro la democracia, la libertad y los derechos humanos. Eso sí es preocupante.

 

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Como dice el interesante prólogo escrito por Martín Bergel para la edición del centenario, este fue el libro olvidado de Mariátegui. Es el menos estudiado y el menos citado, si lo comparamos con los Siete ensayos, el segundo que publica estando en vida. Quizás porque trataba hechos acaecidos en países y continentes lejanos para nosotros y en un pasado que ya interesaba a muy pocos o a que los Siete ensayos se convirtió en “la biblia de estudio” para muchos, La escena contemporánea quedó relegada como una obra de cierto interés solo para curiosos en el tema.

 

Bergel precisa que para Mariátegui escena contemporánea equivalía a época y todo lo que esta conlleva, tanto en aspectos materiales y sociales, como de ideas, cultura, filosofía. El espíritu de la época. Todo ello lo supo captar muy bien el Amauta con esa suerte de marxismo heterodoxo que se alimentaba también de filósofos idealistas y que estoy seguro Marx, con el sectarismo que lo caracterizaba, hubiera renegado. Pero gracias a ello lo hizo peculiar a nuestro pensador.

 

La edición del centenario está bastante cuidada. No solo contiene el estudio preliminar de Martín Bergel, sino un dossier que puede ser escaneado del libro con los artículos originales que publicó José Carlos en revistas locales, y, en cuanto a tamaño, el libro tiene las dimensiones clásicas de los tomitos de las Obras completas, cuando fue publicado por sus herederos, siendo La escena contemporánea el número 1 de aquella ahora lejana colección.

 

Sorprende todo lo que hizo Mariátegui en tan poco tiempo de vida. Fue intelectual y político a la vez, activista cultural a través de la revista Amauta y fundador del Partido Socialista, hombre de ideas y hombre de acción al mismo tiempo, algo que en la actualidad es raro de ver.

 

Merece ser revisitado de nuevo La escena contemporánea (nuestra página web le rindió un pequeño homenaje al haberle puesto como nombre el título del primer libro del Amauta), no solo por la precisión de sus análisis y el estilo, sino el valor histórico que encierra.


*José Carlos Mariátegui: La escena contemporánea. Edición consultada: FCE, 2025, 358 pp.